Las guerras hunden la Agenda 2030
Peter Kopa, Praga, 8.2.2026
Agenda 2030 de Davos en declive
En paralelo, los defensores de la llamada Agenda 2030 y del proyecto globalista del Foro de Davos observan con preocupación cómo su narrativa pierde legitimidad y sentido ante una ciudadanía que percibe las élites transnacionales como cada vez más alejadas de las necesidades reales de la gente. La sucesión de guerras, crisis energéticas, shocks inflacionarios y desórdenes financieros pone en cuestión el sueño de un “Nuevo Orden Mundial” tecnocrático y homogéneo, basado en la desindustrialización de Europa, el control digital y la disciplina fiscal estricta. Mientras tanto, la llegada de Donald Trump de nuevo a la Casa Blanca y sus contactos con Moscú introducen un factor de incertidumbre para estas élites, que ven peligrar algunos de sus proyectos más ambiciosos.
La guerra en Ucrania
https://thinktanklatam.org/la-moralidad-en-la-guerra-de-ucrania/
La situación internacional simplemente sigue agravándose y, en realidad, en cualquier momento podría producirse una escalada. Bruselas quisiera gastar cantidades astronómicas en armamento. Esto supone una amenaza inmediata para la estabilidad monetaria y para el bienestar social. ¿Y qué pasará cuando nos quiten todo el dinero en efectivo? ¿Nos quedaremos completamente indefensos? ¿Seguirá aumentando el «boom del oro»?
Kiev continúa demostrando una capacidad de resistencia y de contraataque que desbarata una y otra vez los planes de una victoria rápida por parte de Rusia. Los misiles y drones rusos siguen golpeando de manera sistemática la infraestructura energética ucraniana, agravando el sufrimiento de la población, sobre todo en pleno invierno. A pesar de ello, las autoridades ucranianas rehúsan aceptar un alto el fuego que congele la actual línea de frente, porque lo consideran una capitulación de facto y una invitación a una futura agresión. El precio de esta postura es altísimo: miles de muertos adicionales, un país parcialmente devastado y una economía en ruinas.
La instigación europea a la guerra
https://www.youtube.com/watch?v=9Ntsjiaw688&t=145s
En este contexto, los gobiernos belicistas de Bruselas, Londres, Berlín y París se niegan a considerar una rendición o capitulación de Ucrania, porque en esta contienda han comprometido todo su capital político, militar y financiero. Consideran que cualquier negociación que reconozca los avances territoriales rusos sería una derrota estratégica para Europa y para la OTAN, por lo que siguen aprobando nuevos paquetes de armamento y de ayuda militar. Pero al prolongar indefinidamente el conflicto, abren la puerta a una escalada bélica imprevisible entre Europa y Rusia, en un momento en que la opinión pública europea está cada vez más cansada del coste económico, social y humano de la guerra. Se estima que cada mes se matan unos cincuenta mil soldados en ambos frentes: https://www.youtube.com/watch?v=uOrZCrJ3ZuQ
En muchas capitales europeas la ciudadanía sale a la calle para protestar contra el envío de armas, el aumento del gasto militar y la degradación del nivel de vida. Sin embargo, el sistema democrático actual carece de instrumentos legales e institucionales eficaces para frenar la inercia belicista de gobiernos que se escudan en compromisos con la OTAN, en decisiones ya tomadas a nivel de la Unión Europea y en una supuesta “unidad occidental” frente a Rusia. Así se agranda el antagonismo entre los pueblos y sus élites, alimentando la desconfianza en las instituciones y el auge de fuerzas políticas que prometen paz, soberanía y cambio de rumbo.
Oriente medio
Al mismo tiempo, las operaciones encubiertas de agencias de inteligencia estadounidenses e israelíes en Oriente Medio, en particular en Irán, van en aumento. Se trata de lograr un cambio de régimen en Teherán. Pese a los fracasos parciales de algunas de estas operaciones y ante la capacidad de las autoridades iraníes para neutralizar sabotajes y complots, los sectores más duros del establishment estadounidense e israelí no han renunciado a debilitar o derribar al gobierno iraní. En esa línea, las sanciones económicas, los ataques cibernéticos y las acciones encubiertas continúan siendo herramientas preferentes, con el riesgo constante de un error de cálculo que desemboque en un conflicto abierto en el Golfo Pérsico.
Groenlandia
Como si todo esto fuera poco, Washington ha reactivado su interés por Groenlandia, territorio estratégico en el Ártico, bajo soberanía danesa, reclamando que su control es vital para la seguridad de Estados Unidos frente a Rusia y China. El presidente Trump ha declarado de nuevo que pretende “hacerse con Groenlandia de una forma u otra”, y su gobierno estudia fórmulas para aumentar la presencia militar, económica y política estadounidense en la isla. En Bruselas y en varias capitales europeas, esta presión sobre un territorio de un miembro de la OTAN genera tensiones adicionales y alimenta el debate sobre hasta qué punto Europa puede seguir alineándose sin reservas con los objetivos geoestratégicos de Washington.
Trump y Putin
Trump ha señalado que quiere rediseñar la arquitectura de seguridad global, planteando nuevas fórmulas de negociación directa con Rusia y China y expresando su deseo de poner fin al conflicto en Ucrania, en un plazo relativamente corto. En este contexto, iniciativas como un hipotético “Consejo Mundial de la Paz” en el que puedan sentarse, al menos temporalmente, antiguos adversarios, constituyen un desafío directo a la lógica de los polos de poder que ha dominado las últimas décadas. El solo hecho de ponerlas en la agenda refuerza la sensación de que el viejo orden liberal-occidental está entrando en una fase de profunda reconfiguración.
Todo ello hace que la situación internacional se vuelva más volátil y peligrosa. Bruselas y varias capitales europeas anuncian planes para aumentar el gasto en armamento hasta niveles que no se veían desde la Guerra Fría, justificándolo en la necesidad de disuasión frente a Rusia y en la mayor autonomía estratégica. Estos presupuestos militares astronómicos amenazan directamente la estabilidad monetaria, incrementan la deuda pública y reducen la financiación de políticas sociales, pensiones y servicios públicos esenciales. La pregunta que surge es evidente: ¿hasta qué punto los ciudadanos europeos aceptarán sacrificar bienestar y derechos sociales para sostener una carrera armamentística cuyo final nadie puede prever?
Dinero digital y fuga hacia el oro
En este escenario, crece también la inquietud sobre el futuro del dinero físico contra el avance de las monedas digitales, que permitirían un control total de las transacciones y del comportamiento de las personas. Si el efectivo desaparece, muchos temen quedar completamente indefensos frente a congelamientos arbitrarios de cuentas, sanciones financieras internas y sistemas de crédito social disfrazados de “innovación tecnológica” o “lucha contra el terrorismo y el blanqueo”. El auge del oro y de otros activos-refugio refleja precisamente esa desconfianza: millones de ahorristas buscan protegerse de la inflación, de las burbujas financieras y de un control monetario sin precedentes.
La humanidad se encuentra, una vez más, ante una encrucijada histórica. O bien se impone la lógica de guerra permanente, de bloques cerrados, de estados de excepción y del control financiero total, o bien los pueblos fuerzan a sus gobernantes a abrir un camino de paz, cooperación y respeto a la soberanía de las naciones y de las personas. El desenlace de este pulso, que ya se libra en las calles, en las urnas, en los mercados y en las redes, determinará el tipo de mundo en el que vivirán las próximas generaciones.