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Alianza de islamistas con la izquierda

 

Alianza de islamistas con la izquierda
Peter Kopa, Praga, 30.4.2026

Prenotadnos

En agosto del año pasado hemos publicado un artículo sobre el islam en Europa: https://thinktanklatam.org/5117/

En el debate europeo se ha extendido desde hace años la idea de una “alianza rojiverde” o “islamo-izquierdismo”, que describiría convergencias tácticas entre sectores de la izquierda radical y actores islamistas, sobre todo en torno a la causa palestina, el antiimperialismo y el rechazo al orden liberal occidental.

El término surge ya en los años 2000 en la obra de Pierre‑André Taguieff como etiqueta descriptiva de una cooperación militante “de facto” entre círculos islamistas y de extrema izquierda en Francia, especialmente en campañas pro‑palestinas convertidas en “nueva causa revolucionaria”.

Motivaciones estratégicas de la convergencia

Los puntos que facilitan la alianza son principalmente el rechazo del “imperialismo” occidental, antiamericanismo, hostilidad hacia Israel y desconfianza hacia el Estado liberal. Pero la izquierda persigue una sociedad igualitaria y secular, mientras que el islamismo aspira a un orden político‑religioso autoritario. Sin embargo, esta diferencia no impide que ambos puedan coincidir en la denuncia de un mismo “enemigo”: el Estado israelí, el capitalismo global o el “Occidente liberal” en sentido amplio.

Pero más que una alianza de convicciones, se trata de una estrategia de instrumentalización recíproca: los islamistas buscan legitimidad y amparo en la izquierda, mientras que ciertos sectores izquierdistas esperan ampliar su base social en barrios de mayoría musulmana, ganar peso en movilizaciones callejeras y presentarse como portavoces de “las víctimas del sistema”.

Escenarios nacionales

https://thinktanklatam.org/union-explosiva-del-islam-con-la-izquierda/

En Espaňa tiene lugar ahora mismo el intento del gobierno de legalizar a medio millón de inmigrantes ilegales, en su mayoría islamistas venidos del norte de Africa, con el fin de ampliar la base electoral favorable al actual equipo gubernamental. Muy probablemente esta iniciativa injusta no irá adelante.

En Francia, el debate se ha intensificado en torno al partido La France Insoumise (LFI) de Jean‑Luc Mélenchon, acusado por algunos ex‑militantes y observadores de tejer una relación ambigua con redes islamistas radicales. El escritor sirio‑francés Omar Youssef Souleimane, tras infiltrarse en LFI, sostiene que existe una “creciente alianza entre islamistas extremos y la izquierda radical francesa”, impulsada por el cálculo electoral sobre el voto musulmán y cimentada en el antisionismo radical, que en la práctica se transforma en antisemitismo. https://www.youtube.com/watch?v=MgaVzJP8LNo&pp=ygUXZWwga

En Alemania, el término “islam‑Linke” (islamistas de izquierda) ha sido objeto de un análisis crítico por parte de la Bundeszentrale für Politische Bildung (Centro Federal de la Formación Política) y de académicos que estudian la extrema izquierda. Los alemanes reconocen que hay casos de cooperación entre grupos islamistas y organizaciones de extrema izquierda –por ejemplo, en torno a la causa palestina, en protestas universitarias o manifestaciones antisionistas–, pero insisten en distinguir entre la izquierda democrática y las fracciones abiertamente extremistas.

Se mencionan también organizaciones marxistas‑leninistas de origen turco, como “Young Struggle”, implicadas en acciones hostiles a Israel en campus alemanes y en la legitimación explícita del ataque terrorista del 7 de octubre de 2023, lo que refuerza la percepción de una convergencia radicalizada en segmentos concretos de la izquierda extraparlamentaria.

Al mismo tiempo, en la prensa alemana y suiza existe un debate paralelo sobre el auge del islamismo político y la necesidad de evaluar oficialmente redes de acción como los ´La Hermandad Musulmana´, que se manifiestan en ámbitos religiosos, educativos y sociales. Es decir, en Alemania hay una preocupación institucional ante la infiltración islámica y ante la formación de estructuras paralelas al Estado.

En el Reino Unido, diversos análisis subrayan la creciente importancia del voto musulmán para la izquierda y los Verdes en circunscripciones urbanas pobres, como en Gorton and Denton en el área de Manchester, donde Los Verdes han ganado escaños apoyados en buena medida por el electorado musulmán.

En general, la literatura coincide en que los musulmanes radicalizados siguen siendo una minoría dentro de las comunidades musulmanas europeas, pero una minoría muy organizada, con conexiones transnacionales (Hermandad Musulmana, redes de financiación desde Qatar, etc.), capaz de influir en el clima político local y en la agenda de determinados actores de izquierda radical.

Antisemitismo y crisis de la laicidad

Una de las dimensiones más sensibles de esta alianza táctica es el antisemitismo. Souleimane sostiene que, cuando la izquierda radical se une a islamistas extremos, se promueve en Francia deliberadamente un “odio entre judíos y musulmanes” y un clima de miedo entre los franceses judíos y musulmanes, con el fin de crear caos social y presentarse después ellos como los únicos defensores de las minorías.

La convergencia entre antisionismo radical y antisemitismo se expresa en consignas que llaman abiertamente a la destrucción de Israel, legitiman ataques terroristas y normalizan la presencia de símbolos y banderas de grupos como Hamas o Hezbollah en manifestaciones convocadas por organizaciones de izquierda. Esta evolución preocupa a intelectuales musulmanes que critican el islamismo, como el imán francés Hocine Drouiche, que ya en 2018 denunciaba que buena parte de la izquierda europea evitaba condenar el islamismo por miedo a hacerle el juego a la derecha, contribuyendo así a blanquear un discurso religioso reaccionario.

En varios países se plantea, además, el desafío que supone esta convergencia para la laicidad: las alianzas tácticas pueden llevar a sectores de la izquierda a erosionar principios de la cultura judeo-cristiana (neutralidad religiosa del Estado, igualdad de género, libertad de expresión respecto a la blasfemia) para no perder apoyo entre comunidades musulmanas conservadoras.

Algunos analistas advierten que esta dinámica alimenta la narrativa de la derecha populista, que se presenta como única defensora de la identidad nacional y de la laicidad frente a un supuesto “frente islamo‑izquierdista”, reforzando así la polarización y el crecimiento de partidos radicales.

 

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