La transmutación de la geopolítica mundial

 

2.4.2000, Peter Kopa

Resumen de un artículo aparecido en la NZZ, Zuerich. El 16.3.2022  escrito por Andreas Ernst.
Wikipedia: geopolítica es el estudio de los efectos de la geografía humana y la geografía física sobre la política y las relaciones internacionales. La geopolítica es un método de estudio de la política exterior para entender, explicar y predecir el comportamiento político internacional a través de variables geográficas.​ Es una especialidad que se ocupa del estudio de la causalidad espacial de los sucesos políticos y de los próximos o futuros efectos de los mismos.

https://www.youtube.com/watch?v=SN5hXm1GsZs

En el curso de la historia, cada nación dispone de un territorio y de unas condiciones climáticas y de un sitio en el mapa del mundo, que determina su importancia geopolítica, cuyos ingredientes son la población y su grado de educación humana y técnica, sus riquezas naturales, sus comunicaciones con el resto del mundo por tierra, mar y aire etc. Todas estas variables definen al final su potencia militar y su relevancia en el concierto de relaciones con las demás naciones.

Este concepto surgió a finales del silgo XIX como una visión darwiniana de la historia, en el contexto de la concurrencia vital y selección natural de las especies, que Darwin ha acuñado como una suposición que tienen resonancias dialécticas del idealismo alemán, formulados como tesis, antítesis y síntesis que propugna el derecho del más fuerte. Ve a los pueblos en una eterna lucha por la supremacía y por el «espacio vital». Unas décadas más tarde, la Alemania nazi utilizó este concepto envenenado para justificar sus guerras de conquista y exterminio.

Después la geopolítica se dignificó, pasando a ser una parte de la ciencia política que centra su atención en ver cómo se distribuye el poder económico y militar en el mundo, o en una región del mismo. Por esto cabe hablar de la transmutación geopolítica mundial.

Eurasia, como un tablero de juego

En este continente viven cinco mil millones de personas que producen dos tercios del PSB mundial. En los tiempos de la guerra fría, tanto Henry Kissinger como Brzezinski consideraban que este inmenso bloque sería el escenario del juego por la hegemonía mundial de una sola superpotencia. Kissinger pensaba que Rusia asumiría en este juego de fuerzas un papel preponderante, y que Ucrania se situaría como punto de encuentro y de fricción entre el bloque eurásico y el occidental. La situación geopolítica de Rusia 

Actualmente estamos asistiendo a este choque, que está provocando un nuevo reparto de barajas en la mesa de juego por la hegemonía. Ucrania es un peligroso punto de fractura, sobre todo si en el futuro se deciden a tomar parte en la contienda la China. Hasta ahora no ha dado muestras de querer complicarse todavía más la vida.

Ante este panorama de guerra pura y dura se están rompiendo los esquemas de pensamiento europeo, no falto de ingenuo romanticismo, de querer edificar un ´hogar común´ que vaya desde Lisboa a Vladivostok, sobre unos altos valores compartidos por todos. Este sueño globalista se está mostrando ahora poco realista, también porque suponía el amparo constante de los USA como potencia nr.1

La China se está convirtiendo en competidor de Estados Unidos. Pero para el politólogo estadounidense John Mearsheimer, la función hegemónica unipolar americana ocasiona USA redefiniendo su papel

contradicciones: el exceso de esfuerzo, la sobrecarga y también el exceso de confianza marcaron el final. Los USA sobreestimaron su capacidad de exportar sus propios valores y de reconstruir los estados de todo el mundo a su imagen y semejanza: es una especie de mesianismo que intenta imponer la democracia al estilo americano como una garantía de bienestar político.

Esto lo hemos visto en Irak, donde no hubo manera de introducir este tipo de democracia, dejando la guerra tras sí un desastre nacional y regional. En países islámicos, el terrorismo no se puede erradicar con la democracia. Análoga ha sido la historia en Afganistán, donde los Talibanes fueron apartados del poder político, pero no habían sido derrotados. Otro tanto se produjo en Siria y Libia.

Una década antes, los estadounidenses habían logrado poner fin a las guerras de Yugoslavia, pero antes habían muerto allí 140.000 personas. La UE no logró establecer un orden estable de posguerra en la región en los 20 años siguientes. En cambio, en Europa centro-oriental, los Estados bálticos y el Mar Negro, la ampliación de la OTAN y la UE avanzó con éxito. No era un proyecto imperial, sino que era absolutamente deseado por los países bajo el antiguo dominio soviético. Aquí, el poder blando de Estados Unidos y la UE se transformó en seguridad y relativa prosperidad.

El sitio de Europa

Para Mearsheimer, las cosas están claras. Está surgiendo un mundo dominado por dos superpotencias, Estados Unidos y China, rodeadas por un anillo de aliados. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurría durante la Guerra Fría, estos bloques siguen cultivando los intercambios económicos. ¿Cuál será el papel de Rusia? ¿Un socio menor de China o su vasallo? ¿Se democratizará después de Putin, o se desintegrará el gigantesco imperio? Ahora casi todo parece posible ante los acontecimientos impresionantes de la guerra en Ucrania, en donde Rusia se está jugando su prestigio y su credibilidad.

Europa tiene que tomar consciencia de su propia importancia, ya que general la cuarta parte de la producción económica mundial, con una población muy preparada de unos 500 millones. Sin duda merece convertirse en un actor geoestratégico serio, que no vaya cogido continuamente del manto protector de la NATO.  Pero para ello, debe ser capaz de defenderse de forma independiente. Un mayor gasto militar no es suficiente. Es mucho más importante coordinar finalmente la defensa entre los países. Europa necesita una fuerza armada en alianza con los Estados Unidos.

 

 

The transmutation of world geopolitics

2.4.2000, Peter Kopa

Summary of an article appearing in the NZZ, Zuerich. 16.3.2022 written by Andreas Ernst.

Wikipedia: geopolitics is the study of the effects of human geography and physical geography on politics and international relations. Geopolitics is a method of studying foreign policy to understand, explain, and predict international political behavior through geographical variables. It is a specialty concerned with the study of the spatial causality of political events and the proximate or future effects of political events.

https://www.youtube.com/watch?v=SN5hXm1GsZs

In the course of history, each nation has a territory and climatic conditions and a place on the world map, which determines its geopolitical importance, the ingredients of which are its population and its degree of human and technical education, its natural wealth, its communications with the rest of the world by land, sea and air etc. All these variables ultimately define its military power and its relevance in the concert of relations with other nations.

The concept of geopolitics emerged at the end of the 19th century as a Darwinian vision of history, in the context of the vital concurrence and natural selection of species, which Darwin has coined as an assumption that has dialectical resonances of German idealism, formulated as thesis, antithesis and synthesis that advocates the right of the strongest. It sees peoples in an endless struggle for supremacy and «living space». A few decades later, Nazi Germany used this poisoned concept to justify its wars of conquest and extermination.

Later, geopolitics was dignified, becoming a part of political science that focuses its attention on how economic and military power is distributed in the world, or in a region of it. Therefore is possible to speak about the transmutation of the world politics.

Eurasia as a game board

This continent is home to five billion people who produce two-thirds of the world’s GDP. At the time of the Cold War, both Henry Kissinger and Brzezinski believed that this immense bloc would be the stage for the game for world hegemony of a single superpower. Kissinger thought that Russia would assume a leading role in this game of forces, and that Ukraine would be the meeting and friction point between the Eurasian bloc and the West.La situación geopolítica de Rusia 

We are currently witnessing this clash, which is causing a new distribution of decks at the game table for hegemony. Ukraine is a dangerous point of fracture, especially if China decides to join the fray in the future. So far it has shown no signs of wanting to make life even more difficult for itself.

Faced with this panorama of pure and simple war, the European way of thinking, not lacking in naive romanticism, of wanting to build a ‘common home’ from Lisbon to Vladivostok, based on high values shared by all, is breaking down. This globalist dream is now proving to be unrealistic, also because it presupposed the constant support of the USA as the No. 1 power.

USA redefining its role

China is becoming a competitor of the United States. But for the American political scientist John Mearsheimer, the American unipolar hegemonic role causes contradictions: overexertion, overburdening and also overconfidence marked the end. The USA overestimated its capacity to export its own values and to rebuild states all over the world in its image and likeness: it is a kind of messianism that tries to impose American-style democracy as a guarantee of political well-being.

We have seen this in Iraq, where there was no way to introduce this kind of democracy, leaving the war behind a national and regional disaster. In Islamic countries, terrorism cannot be eradicated by democracy. Analogous has been the story in Afghanistan, where the Taliban were removed from political power, but had not been defeated. The same was true in Syria and Libya.

A decade earlier, the Americans had succeeded in ending the wars in Yugoslavia, but before that 140,000 people had died there. The EU failed to establish a stable post-war order in the region over the next 20 years. In contrast, in East Central Europe, the Baltic States and the Black Sea, NATO and EU enlargement progressed successfully. It was not an imperial project, but was absolutely desired by the countries under former Soviet rule. Here, U.S. and EU soft power was transformed into security and relative prosperity.

The Siege of Europe

For Mearsheimer, things are clear. A world is emerging dominated by two superpowers, the United States and China, surrounded by a ring of allies. However, unlike during the Cold War, these blocs continue to cultivate economic exchanges. What will Russia’s role be? A junior partner of China or its vassal? Will it become democratic after Putin, or will the gigantic empire disintegrate? Almost anything now seems possible in view of the impressive events of the war in Ukraine, where Russia is staking its prestige and credibility.

Europe has to become aware of its own importance, since it generates a quarter of the world’s economic output, with a highly educated population of some 500 million. It certainly deserves to become a serious geo-strategic player, not constantly clinging to the protective mantle of NATO.  But to do so, it must be able to defend itself independently. Higher military spending is not enough. It is much more important to finally coordinate defense between countries. Europe needs an armed force in alliance with the United States.