Declaración sobre la doctrina ortodoxa de la ´Paz Rusa´.

https://www.youtube.com/watch?v=Rg5_GvssAw0

Peter Kopa, Praga, 14.3.2022

Ofrecemos la traducción de ˇPublic Ortodoxy´, una declaración reciente publicada por el Centro de Estudios Cristiano-Ortodoxos de la Universidad de Fordham en Nueva York. El texto original en inglés sigue más abajo. Los titulares no están en el mismo.

La jerarquía ortodoxa rusa apoya la guerra

La invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero de 2022 es una amenaza histórica para un pueblo de tradición cristiana ortodoxa. Más preocupante aún para los creyentes ortodoxos es que la alta jerarquía de la Iglesia Ortodoxa Rusa se haya negado a reconocer esta invasión. En cambio, está emitiendo en su lugar vagas declaraciones sobre la necesidad de la paz a la luz de los «acontecimientos» y «hostilidades» en Ucrania, al tiempo que enfatiza la naturaleza fraternal de los pueblos ucraniano y ruso como parte de la «Santa Rusia», culpando de las hostilidades al malvado Occidente hasta el punto de animar a sus comunidades a rezar a favor de la guerra rusa contra Ucrania. Esta es precisamente la declaración sobre la doctrina ortodoxa de la Paz Rusa.

Muchos de los jerarcas del Patriarcado de Moscú apoyan la guerra del presidente Vladimir Putin contra Ucrania. Esto tiene sus raíces en una forma de fundamentalismo religioso etnofilético ortodoxo, de carácter totalitario, llamado Russkii Mir o La Paz Rusa (recuerda a la Pax Romana), que es una falsa enseñanza que está atrayendo a muchos en la Iglesia Ortodoxa y que incluso ha sido adoptada por la extrema derecha y los fundamentalistas cristianos.

Excogitación de una ideología errónea

Los discursos del presidente Vladimir Putin y del patriarca Kirill (Gundiaev) de Moscú (Patriarcado de Moscú) han invocado y desarrollado repetidamente esta ideología del mundo ruso en los últimos 20 años.  Desde 2014, cuando Rusia se anexionó Crimea e inició una guerra por delegación en la zona de Donbás de Ucrania, hasta el comienzo de la guerra contra Ucrania y después, Putin y el Patriarca Kirill han utilizado esta construcción ideológica como justificación principal de la invasión.

Esta doctrina afirma que existe una esfera o civilización rusa transnacional, denominada «La Santa Rusia» o «Santa Rus», que incluye a Rusia, Ucrania y Bielorrusia (y a veces a Moldavia y Kazajistán), así como a los rusos étnicos y a los pueblos de habla rusa de todo el mundo. Sostiene que este «mundo ruso» tiene un centro político común (Moscú), como también un centro espiritual común (Kiev como «madre de todas las Rusias»), una lengua común (el ruso), una iglesia común (la Iglesia Ortodoxa Rusa, el Patriarcado de Moscú) y un patriarca común (el Patriarca de Moscú), que trabaja en «sintonía» con un presidente/líder nacional común (Putin) para gobernar este mundo ruso, así como para defender una espiritualidad, una moral y una cultura distintivas comunes  (La concepción del Estado en Rusia).

El Occidente estaría corrupto y perdido

En contra de este «mundo ruso» (según la enseñanza) se encuentra el corrupto Occidente, liderado por los Estados Unidos y las naciones de Europa Occidental, que ha capitulado ante el «liberalismo», la «globalización», la «cristianofobia», que aceptan los «derechos de los homosexuales» promovidos en los desfiles gay, y el «secularismo militante». Por encima y en contra de Occidente, y de los ortodoxos que han caído en el cisma y en el error (como el Patriarca Ecuménico Bartolomé y otras iglesias ortodoxas locales que lo apoyan) se sitúa el Patriarcado de Moscú, junto con Vladimir Putin, como los verdaderos defensores de la enseñanza ortodoxa, que consideran en términos de la moral tradicional, lo cual lleva a una comprensión rigurosa e inflexible de la tradición y a la veneración de la Santa Rusia.

Desde la entronización del Patriarca Kirill en 2009, las principales figuras del Patriarcado de Moscú, así como los portavoces del Estado ruso, han recurrido continuamente a estos principios para desbaratar la base teológica de la unidad ortodoxa. El principio de la organización étnica de la Iglesia fue condenado en el Concilio de Constantinopla de 1872. La falsa enseñanza del etnofilétismo es la base de la ideología del «mundo ruso». Si se parte de estos falsos principios, la Iglesia Ortodoxa deja de ser la Iglesia del Evangelio de Jesucristo, de los Apóstoles, del Credo Niceno-Constantinopolitano, de los Concilios Ecuménicos y de los Padres de la Iglesia. La unidad se vuelve intrínsecamente imposible (La Iglesia Ortodoxa Rusa y el Gobierno).

Por lo tanto, rechazamos la herejía del «mundo ruso» y las vergonzosas acciones del Gobierno de Rusia al desencadenar la guerra contra Ucrania, que se desprende de esta vil e indefendible enseñanza, con la connivencia de la Iglesia Ortodoxa Rusa, por ser profundamente anti ortodoxa, anticristiana y contraria a la humanidad, que está llamada a ser «justificada… iluminada… y lavada en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo y por el Espíritu de Dios» (Rito Bautismal). Así como Rusia ha invadido Ucrania, también el Patriarcado de Moscú del Patriarca Kirill ha invadido la Iglesia Ortodoxa, por ejemplo, en África, causando divisiones y luchas, con innumerables víctimas no sólo en el cuerpo sino en el alma, poniendo en peligro la salvación de los fieles.

En vista de la enseñanza del «mundo ruso» que está devastando y dividiendo a la Iglesia, nos inspiramos en el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo y en la Santa Tradición de Su Cuerpo Vivo, la Iglesia Ortodoxa, para proclamar y confesar las siguientes verdades:

Omitimos la fundamentación teológica y escriturística de la separación que tiene que haber entre la Iglesia y el Estado.

 

 

 

A DECLARATION ON THE “RUSSIAN WORLD” (RUSSKII MIR) TEACHING

https://www.youtube.com/watch?v=Rg5_GvssAw0

“For the peace of the whole world, for the stability of the holy churches of God,
and for the unity of all, let us pray to the Lord.”

(Divine Liturgy)

Русский | Српски

The Russian invasion of Ukraine on February 24, 2022, is a historic threat to a people of Orthodox Christian tradition. More troubling still for Orthodox believers, the senior hierarchy of the Russian Orthodox Church has refused to acknowledge this invasion, issuing instead vague statements about the necessity for peace in light of “events” and “hostilities” in Ukraine, while emphasizing the fraternal nature of the Ukrainian and Russian peoples as part of “Holy Rus’,” blaming the hostilities on the evil “West”, and even directing their communities to pray in ways that actively encourage hostility. This is the problem of the declaration on the ´Russian World´(Russkii Mir) teaching.

The support of many of the hierarchy of the Moscow Patriarchate for President Vladimir Putin’s war against Ukraine is rooted in a form of Orthodox ethno-phyletist religious fundamentalism, totalitarian in character, called Russkii mir orthe Russian world, a false teaching which is attracting many in the Orthodox Church and has even been taken up by the Far Right and Catholic and Protestant fundamentalists.

The speeches of President Vladimir Putin and Patriarch Kirill (Gundiaev) of Moscow (Moscow Patriarchate) have repeatedly invoked and developed Russian world ideology over the last 20 years. In 2014, when Russia annexed the Crimea and initiated a proxy war in the Donbas area of Ukraine, right up until the beginning of the full-fledged war against Ukraine and afterwards, Putin and Patriarch Kirill have used Russian world ideology as a principal justification for the invasion. The teaching states that there is a transnational Russian sphere or civilization, called Holy Russia or Holy Rus’, which includes Russia, Ukraine and Belarus (and sometimes Moldova and Kazakhstan), as well as ethnic Russians and Russian-speaking people throughout the world. It holds that this “Russian world” has a common political centre (Moscow), a common spiritual centre (Kyiv as the “mother of all Rus’’), a common language (Russian), a common church (the Russian Orthodox Church, Moscow Patriarchate), and a common patriarch (the Patriarch of Moscow), who works in ‘symphony’ with a common president/national leader (Putin) to govern this Russian world, as well as upholding a common distinctive spirituality, morality, and culture.

Against this “Russian world” (so the teaching goes) stands the corrupt West, led by the United States and Western European nations, which has capitulated to “liberalism”, “globalization”, “Christianophobia”, “homosexual rights” promoted in gay parades, and “militant secularism”. Over and against the West and those Orthodox who have fallen into schism and error (such as Ecumenical Patriarch Bartholomew and other local Orthodox churches that support him) stands the Moscow Patriarchate, along with Vladimir Putin, as the true defenders of Orthodox teaching, which they view in terms of traditional morality, a rigorist and inflexible understanding of tradition, and veneration of Holy Russia.

Since the enthronement of Patriarch Kirill in 2009, the leading figures of the Moscow Patriarchate, as well as spokespersons of the Russian State, have continually drawn on these principles to thwart the theological basis of Orthodox unity. The principle of the ethnic organization of the Church was condemned at the Council of Constantinople in 1872. The false teaching of ethno-phyletism is the basis for “Russian world” ideology. If we hold such false principles as valid, then the Orthodox Church ceases to be the Church of the Gospel of Jesus Christ, the Apostles, the Nicene-Constantinopolitan Creed, the Ecumenical Councils, and the Fathers of the Church. Unity becomes intrinsically impossible.

Therefore, we reject the “Russian world” heresy and the shameful actions of the Government of Russia in unleashing war against Ukraine which flows from this vile and indefensible teaching with the connivance of the Russian Orthodox Church, as profoundly un-Orthodox, un-Christian and against humanity, which is called to be “justified… illumined… and washed in the Name of our Lord Jesus Christ and by the Spirit of God” (Baptismal Rite). Just as Russia has invaded Ukraine, so too the Moscow Patriarchate of Patriarch Kirill has invaded the Orthodox Church, for example in Africa, causing division and strife, with untold casualties not just to the body but to the soul, endangering the salvation of the faithful.

In view of the “Russian world” teaching that is devastating and dividing the Church, we are inspired by the Gospel of Our Lord Jesus Christ and the Holy Tradition of His Living Body, the Orthodox Church, to proclaim and confess the following truths:

We omit the theological and scriptural foundation of the separation that must exist between Church and State.