¿Por qué el globalismo apoya a la izquierda?

 

https://www.youtube.com/watch?v=6VfJ0BJvt7Y

Peter Kopa, Praga, 30.11.2021

 

Por qué el globalismo apoya a la izquierda: ofrecemos una recensión de un artículo de Brandon Smith del 24.11.21, aparecido en Alt-Market-USA, que analiza esta cuestión en los USA. Sus planteamientos, sin embargo, permiten reconocer fenómenos análogos en los demás países occidentales según las circunstancias particulares de cada nación. A pesar de todo, en la sociedad en USA y en el mundo siguen prevaleciendo las personas no izquierdistas, en medio de una gran guerra social, económica, política y psicológica. Se trata de un ˇKulturkampf´ sin precedentes en la historia, que al final terminará con el triunfo de la verdad y del sentido común, pero costará muchos sacrificios. De hecho, son cada vez más los pensadores que se mantienen firmes en el lado del bien, sin hacer ruido.

 

Notas distintivas de la izquierda en USA

En los USA y en muchos países que reciben su fuerte influencia, los izquierdistas son ahora la única fuerza sociopolítica que apoya las medidas gubernamentales draconianas y el monopolio corporativo opresivo que sufrimos desde la aparición del COVID, hace dos años:

Son las únicas personas que apoyan la censura masiva de los puntos de vista opuestos a través de las grandes tecnologías y las redes sociales.

Sólo ellos exigen la despoblación y la liquidación de personalidades públicas que se atrevan a expresar cualquier punto de vista contrario a la narrativa de la izquierda.

Son el único grupo que tiene una amplia mayoría en el apoyo a los bloqueos y mandatos autoritarios de la agenda COVID.

Los izquierdistas son los únicos que piden agresivamente la vacunación forzosa de la población. Son las únicas personas que exigen que los no vacunados sean despedidos de sus puestos de trabajo, so pena de cargos penales.

Están también solos en el adoctrinamiento de los niños en las escuelas con la Teoría Crítica de la Raza, que es esencialmente el racismo antiguo que ahora ha pasado a ser una ideología con pretensiones académicas.

Sólo ellos están hiperobsesionados con la imposición de la educación sexual mediante disposiciones oficiales, como es lamentablemente el caso de la UE.

En esta fracción de izquierda abundan los agitadores profesionales de perfil personal y profesional bajo. Son oportunistas políticos que estaban marginados de la clase trabajadora, y unos años antes se pensaba que no podían hacer mayor daño a la sociedad. Pero esto no ha sido el caso. ¿Por qué?

La izquierda es una amenaza

En realidad, son una minoría, pero están muy organizados, tienen una mentalidad única y su relevancia se debe a que están siendo instrumentalizados, como tontos útiles, por las estructuras oficiales, y éstas, a su vez, han sido corrompidas para ello por el gran capital de las empresas multinacionales globalistas. https://thinktanklatam.org/2019/11/22/the-manipulation-of-the-economy-worldwide-is-an-explotation-of-the-open-economy/

La cuestión es que muchos conservadores suponen erróneamente que la izquierda política se ha convertido en una especie de fuerza autónoma legítima dentro de nuestra cultura. La realidad es la dinámica opuesta; son las instituciones gubernamentales y las grandes empresas las que han pasado a ser decididamente globalistas, las que manipulan y promocionan la izquierda política. Los izquierdistas son instrumentos creados por el sistema globalista, no son un movimiento «de base» que se «opone al patriarcado». Son todos esclavos de la plantación globalista.

¿Ahora podemos preguntarnos porqué la policía tiene la tendencia de dejar impune a las demostraciones izquierdistas que saquean e incendian en las ciudades? En casi todos los casos, al menos en USA, los funcionarios de la ciudad y del estado ordenan a la policía a que se retire; le dicen que no haga nada.

En cambio, hemos visto cómo se utilizan las fuerzas policiales contra manifestantes pacíficos en eventos como el G20. Cuando los policías quieren realmente controlar y dispersar a una multitud, tienen muchas armas en su arsenal para hacerlo. El hecho es que los disturbios de la izquierda se dejan que continúen durante varios días porque se les permite hacerlo. Cuando se les detiene por sus actividades destructivas, suelen ser puestos en libertad sin cargos.

Lo cierto es que los izquierdistas no tendrían poder para liquidar a nadie sin el apoyo constante de las grandes empresas tecnológicas globalistas como Hollywood, los medios de comunicación, las redes sociales y la mayoría de la instituciones y empresas internacionales. A estas empresas no les importa en realidad lo que piense el vasto mercado de consumidores de sus productos y servicios, porque han logrado tenerlos a raya mediante el miedo y la dependencia de ellos. https://thinktanklatam.org/2020/06/08/the-power-of-the-human-masses/

Sin embargo, son la base globalista de apoyo que permite a los izquierdistas a arruinar la vida de millones de personas. El mundo empresarial globalista ayuda a los izquierdistas, porque los objetivos de la izquierda sirven a los intereses corporativos (por ahora), sobre todo para la destrucción del orden mundial tradicional, con el fin de sustituirlo por un nuevo orden mundial.

El complot de Biden

Biden y la mitad de los líderes demócratas se oponen a la supremacía y a la mayoría de raza blanca, alegando que es injusta.  De hecho, es una ideología de lucha social, y así, el partido se ha convertido exactamente en lo que siempre se pretendió que fuera, al menos desde Barack Obama: un vehículo para la subversión comunista. Los demócratas normales y los moderados pueden no estar de acuerdo con este tipo de fanatismo ideológico extremo, pero la mayoría de ellos mantienen la boca cerrada porque temen ser etiquetados como herejes y expulsados de sus posiciones. Muchos se excusan aduciendo que apoyan la causa sólo para no destacarse.

Los activistas de izquierda no tendrían ninguna influencia política sin el ávido apoyo de los líderes del partido demócrata. Los políticos dan a los izquierdistas los dientes que utilizan para morder los tobillos de sus oponentes.

Las fundaciones globalistas

Esto nos lleva al centro subyacente de toda influencia sociopolítica: las fundaciones globalistas. ¿De dónde sacan los grupos de izquierda toda la financiación para lanzar organizaciones como Black Lives Matter? ¿Cómo es que programas como la justicia social y la Teoría Crítica de la Raza encuentran su camino tan rápidamente en el mundo universitario y en todo el sistema escolar público? ¿Cuál es el origen del marxismo cultural y cómo llegó a estar tan extendido en el sector educativo y en las grandes redes?

Los fondos financieros globalistas como la Fundación Ford, la Fundación Rockefeller, el Instituto Tavistock, la Fundación Open Society de George Soros, etc. suelen ser la fuente del dinero inicial, y a menudo del plan de acción de la mayoría de los movimientos de izquierda. Por ejemplo, la Fundación Open Society y la Fundación Ford, asociadas con Borealis Philanthropy, fueron clave en la creación de BLM, canalizando cientos de millones de dólares en el movimiento en sus primeros días.

La Fundación Ford, la Open Society, la Fundación Rockefeller, y docenas de otras instituciones globalistas también están profundamente involucradas en la financiación y proliferación de programas de Teoría Crítica de la Raza y de estudios de género. Están inyectando cientos de millones de dólares en grupos de lucha por la justicia social, así como en el adoctrinamiento universitario.

Además, las instituciones globalistas y las corporaciones internacionales han invertido alrededor de 50.000 millones de dólares en el desarrollo de programas de justicia social. Las corporaciones implementan no sólo cursos de adoctrinamiento para sus empleados, sino que también difunden la propaganda SJW (Social Justice Warrior) en el subconsciente del público a través de anuncios y medios de comunicación populares.

En realidad, esto ha estado ocurriendo desde muchos años atrás a través de medios subversivos y secretos. Fueron instituciones globalistas como la Fundación Rockefeller y la Fundación Ford las que financiaron diferentes elementos del movimiento feminista y de los «estudios de género» desde finales de los años 60.

No podemos olvidar incluir las grandes donaciones de la Fundación Rockefeller a «The Feminist Press» y a los programas de la Fundación Ford para preparar a los profesores, para que inserten en sus planes de enseñanza materias de estudio sobre justicia social. Esto se declara abiertamente, por ejemplo, en el libro de Alison R. Bernstein «Funding The Future: Philanthropy’s Influence on America’s Higher Education’. Bernstein es la vicepresidenta de Educación de la Fundación Ford y la antigua decana asociada de la facultad de Princeton.

Agenda 2030 proclamada en Davos

No es casualidad que casi todas las facetas y objetivos del activismo de la izquierda figuren también en los objetivos de la iniciativa Agenda 2030 de la ONU, que mezcla algunos elementos muy positivos sobre la «igualdad» y el fin de la pobreza, en una inquietante declaración de intenciones sobre la «transformación del mundo» a través de la «inclusividad» global, la «sostenibilidad» agresiva y la «equidad» racial y de género. Si no estamos familiarizado con estas palabras de moda, deberíamos estarlo: representan todo un programa orwelliano de ingeniería social que la ONU pretende encabezar. https://thinktanklatam.org/2020/06/19/the-power-of-the-masses/

Últimamente he hecho la siguiente pregunta a los izquierdistas y todavía no he recibido ninguna respuesta concreta o significativa: Si se supone que sois los desvalidos y los revolucionarios, ¿por qué todas las malvadas élites del dinero están de vuestro lado? ¿Por qué toda la gente contra la que decís que lucháis os da miles de millones de dólares e impone a vosotros su voluntad política? ¿Será posible que los corporativistas, los globalistas y ustedes los izquierdistas sean parte de la misma máquina? Pensadlo…

La relación entre la agenda de los globalistas y la agenda de la izquierda política es cada vez más evidente y está entrelazada. Los globalistas quieren desmantelar las estructuras occidentales tradicionales, y los izquierdistas también. Los globalistas quieren dictar el crecimiento económico a través de las mediciones de carbono y del catastrofismo del cambio climático, al igual como lo hacen los izquierdistas. Los globalistas promueven un enfoque decididamente comunista de la propiedad privada y de la economía, argumentando a favor de la «Economía Compartida», la Renta Básica Universal (RBU) y a favor de un mundo en el que «no poseeremos nada y seremos felices». Los izquierdistas están abrazando este concepto porque prefieren usurpar lo que otros han logrado con su trabajado en vez de ganarlo por sí mismos.

Por supuesto, las élites del dinero seguirán conservando su riqueza e influencia mientras el resto nos hacemos «iguales» a través de la igualdad de la pobreza, pero no nos detengamos en eso… https://thinktanklatam.org/2020/03/17/the-transmutation-of-the-world-order/

La trama globalista

Lo que veo avanzar es que la izquierda se está convirtiendo en la Checa, o en los comisarios políticos del «Gran Reajuste» globalista. Han sido moldeados durante décadas para este papel y su propósito es proporcionar un elemento de fuerza social y la ilusión de consenso. Lo interesante de esta estrategia es que busca explotar a las personas que se sienten «oprimidas» por el sistema existente, o que se les ha enseñado a sentirse oprimidas. Como en cualquier caso se trata de un poder de espíritu marxista, los globalistas utilizan a los «desposeídos» como escudo para ganar más y más poder.

Cada vez que cualquier conservador critica las mentiras y la manipulación del movimiento Black Lives Matter, por ejemplo, los acusan de «racismo». Y este es el gran truco: Todos sabemos que BLM (fundado por marxistas devotos y financiado por globalistas) no tiene nada que ver con los derechos civiles o la justicia racial, sino que es sólo un instrumento para destruir la sociedad occidental y sustituirla por una pesadilla distópica. Eso es lo que estamos criticando. Las vidas dignas de las personas negras no son el problema, el problema es el globalismo y el comunismo. La justicia social y los movimientos de izquierda son una cortina de humo para una agenda mayor, y a los izquierdistas les encanta ser utilizados.

¿Por qué lo hacen? Es un error asumir que son simplemente «idiotas útiles». Sí, algunos de ellos lo son, sin embargo, creo que las personas que caen en el culto izquierdista son personas que están inclinadas a hacerlo. Son narcisistas, psicópatas, degenerados, perezosos, malcriados y débiles. Son personas que generalmente no son capaces de sobrevivir de forma independiente y lo saben, por lo que buscan marcos colectivistas a los que unirse y de los que alimentarse.

Pregunta: ¿Cómo es que una turba de izquierdistas de BLEM ataca a Kyle Rittenhouse en Kenosha y toda persona a la que dispara o intenta disparar acaba teniendo un amplio y violento historial delictivo?

Es importante entender esta dinámica de cara al futuro, porque a menudo veo el argumento de que los globalistas están tratando de «dividir y conquistar» América. En realidad, ya estamos divididos y lo hemos estado durante algún tiempo. Tratar de hablar con los moderados y educarlos en los hechos es una cosa, pero tiene muy poco sentido tratar de hacer diplomacia con los izquierdistas. Ellos ya han elegido un bando, y no es el de la razón ni el de la libertad.

 

 

Why does globalism support the left?

 

 

Peter Kopa, Prague, 30.11.2021

We offer a review of an article by Brandon Smith dated 24.11.21, published in Alt-Market-USA, which analyzes this question in the USA. His arguments, however, make it possible to recognize analogous phenomena in other Western countries according to the particular circumstances of each nation. In spite of everything, in society in the USA and in the world, non-leftists continue to prevail, in the midst of a great social, economic, political and psychological war. This is a ˇKulturkampf’ without precedent in history, which will ultimately end with the triumph of truth and common sense, but it will cost many sacrifices. Indeed, more and more thinkers are standing firmly on the side of good, noiselessly.

 

Distinguishing features of the left in the USA

In the USA and in many countries that receive their strong influence, leftists are now the only socio-political force supporting the draconian government measures and the the oppressive corporate monopoly we have suffered since the emergence of COVID two years ago:

They are the only people who support mass censorship against opposing viewpoints through big tech and social media.

They alone demand the depopulation and liquidation of public personalities who dare to express any views contrary to their leftist narrative.

They are the only group that has a large majority in support of the authoritarian blockades and mandates of the COVID agenda.

Leftists are the only people aggressively calling for forced vaccination of the population. They are the only people demanding that the unvaccinated be fired from their jobs, on pain of criminal charges.

They are also alone in indoctrinating children in schools with Critical Race Theory, which is essentially ancient racism that has now become an ideology with academic pretensions.

Only they are hyper-obsessed with the imposition of sex education through official provisions, as is unfortunately the case also in the EU.

In this left-wing faction, professional agitators of low personal and professional profile abound. They are political opportunists who hold themselves isolated from the working class, and only a few years ago it was thought that they could do no more harm to society. But this has not been the case. Why?

The left is a threat

In reality, they are a minority, but they are highly organized, they have a one-track mindset, and their relevance arises from the fact that they are being instrumentalized, as useful fools, by the official authorities, and these, in turn, have been corrupted for this by the big capital of the globalist multinational corporations.

The point is that many conservatives wrongly assume that the political left has become some sort of legitimate autonomous force within the American culture. The reality is the opposite dynamic; it is government institutions and big business that have become decidedly globalist, that manipulate and promote the political left. The leftists are instruments created by the globalist system; they are not a «grassroots» movement that «opposes patriarchy». They are all slaves of the globalist plantation.

Now we can understand why the police have a tendency to let unpunished leftist demonstrations that loot and burn in the cities? In almost all cases, at least in the U.S., city and state officials order the police to stand down; they tell them to do nothing.

Instead, we have seen police forces deployed against peaceful protesters at events like the G20. When police officers really want to control and disperse a crowd, they have many weapons in their arsenal to do so. The fact is that left-wing riots are allowed to continue for several days because they are allowed to do so. When they are arrested for their destructive activities, they are usually released without charge.

The truth is that the leftists would have no power to liquidate anyone without the constant support of the big globalist tech companies like Hollywood, the media, social media and most international institutions and corporations. These companies don’t really care what the vast consumer market thinks of their products and services, because they have managed to keep them at bay through fear and dependence on them.

Yet they are the globalist base of support that enables leftists to ruin the lives of millions of people. The globalist business world helps the leftists, because the goals of the left serve corporate interests (for now), especially for the destruction of the traditional world order, in order to replace it with a new world order.

 

The Biden Plot

Biden and half part of the Democratic leadership oppose white supremacy and the white majority, claiming it is unjust.  In fact, it is an ideology of social struggle, and thus, the party has become exactly what it was always intended to be, at least since Barack Obama: a vehicle for communist subversion. Normal Democrats and moderates may disagree with this kind of extreme ideological fanaticism, but most of them keep their mouths shut because they fear being labeled heretics and driven from their positions. Many excuse themselves on the grounds that they support the cause only so as not to stand out.

 

The globalist foundations

This brings us to the underlying core of all socio-political influence: the globalist foundations. Where do leftist groups get all the funding to launch organizations like Black Lives Matter? How do programs like social justice and Critical Race Theory find their way so quickly into the university world and throughout the public school system? What is the origin of cultural Marxism and how did it become so pervasive in the education sector and in major networks?

Globalist financial backers such as the Ford Foundation, the Rockefeller Foundation, the Tavistock Institute, George Soros’ Open Society Foundation, etc. are usually the source of the seed money, and often the blueprint, for most leftist movements. For example, the Open Society Foundation and the Ford Foundation, associated with Borealis Philanthropy, were key in the creation of BLM, funneling hundreds of millions of dollars into the movement in its early days.

The Ford Foundation, the Open Society, the Rockefeller Foundation, and dozens of other globalist institutions are also deeply involved in funding and proliferating Critical Race Theory and gender studies programs. They are pumping hundreds of millions of dollars into social justice groups as well as university indoctrination.

In addition, globalist institutions and international corporations have invested some $50 billion in the development of social justice programs. Corporations implement not only indoctrination courses for their employees, but also spread SJW (Social Justice Warrior) propaganda into the public’s subconscious through advertisements and popular media.

In reality, this has been going on since many years ago through subversive and secret means. It was globalist institutions such as the Rockefeller Foundation and the Ford Foundation that funded different elements of the feminist movement and «gender studies» since the late 1960s.

We cannot forget to include the Rockefeller Foundation’s large grants to «The Feminist Press» and the Ford Foundation’s programs to prepare teachers to insert social justice studies subjects into their curricula. This is openly stated, for example, in Alison R. Bernstein’s book ‘Funding the Future: Philanthropy’s Influence on America’s Higher Education’. Bernstein is the Vice President for Education at the Ford Foundation and the former Associate Dean of the Princeton faculty.

Agenda 2030 proclaimed at Davos

It is no coincidence that almost every facet and goal of left-wing activism also figures in the goals of the UN’s Agenda 2030 initiative, which mixes some very positive elements about «equality» and ending poverty into a disturbing statement of intent about «transforming the world» through global «inclusivity,» aggressive «sustainability,» and racial and gender «equity.» If we’re not familiar with these buzzwords, we should be: they represent an entire Orwellian program of social engineering that the UN purports to spearhead.

I have asked the following question of leftists lately and have yet to receive any concrete or meaningful answers: if you are supposed to be the underdogs and the revolutionaries, why are all the evil money elites on your side? Why are all the people you claim to be fighting against giving you billions of dollars and imposing their political will on you? Could it be possible that the corporatists, the globalists and you leftists are all part of the same machine? Think about it…

The relationship between the agenda of the globalists and the agenda of the political left is increasingly evident and intertwined. The globalists want to dismantle traditional Western structures, and so do the leftists. Globalists want to dictate economic growth through carbon metrics and climate change catastrophism, just as leftists do. Globalists promote a decidedly communist approach to private property and the economy, arguing for the «Sharing Economy,» Universal Basic Income (UBI) and for a world in which «we will own nothing and be happy.» Leftists are embracing this concept because they prefer to usurp what others have achieved with their labor rather than earn it for themselves.

Of course, the money elites will continue to retain their wealth and influence while the rest of us become «equal» through the equality of poverty, but let’s not dwell on that….

The globalist plot

What I see moving forward is that the left is becoming the Czech, or the political commissars of the globalist «Great Reset». They have been molded for decades for this role and their purpose is to provide an element of social force and the illusion of consensus. What is interesting about this strategy is that it seeks to exploit people who feel «oppressed» by the existing system, or who have been taught to feel oppressed. As it is in any case a Marxist-minded power, the globalists use the «dispossessed» as a shield to gain more and more power.

Every time any conservative criticizes the lies and manipulation of the Black Lives Matter movement, for example, they accuse them of «racism.» And here’s the big trick: We all know that BLM (founded by devout Marxists and funded by globalists) has nothing to do with civil rights or racial justice, but is just a tool to destroy Western society and replace it with a dystopian nightmare. That is what we are criticizing. The dignified lives of black people are not the problem, the problem is globalism and communism. Social justice and leftist movements are a smokescreen for a larger agenda, and leftists love to be used.

Why do they do it? It is a mistake to assume that they are simply «useful idiots.» Yes, some of them are, however, I believe that the people who fall into the leftist cult are people who are inclined to do so. They are narcissistic, psychopathic, degenerate, lazy, spoiled and weak. They are people who are generally not capable of independent survival and they know it, so they look for collectivist frameworks to join and feed off of.

Question: how is it that a mob of BLM leftists attacks Kyle Rittenhouse in Kenosha and every person he shoots or attempts to shoot ends up having an extensive and violent criminal record?

It is important to understand this dynamic going forward, because I often see the argument that the globalists are trying to «divide and conquer» America. In reality, we are already divided and have been for some time. Trying to talk to moderates and educate them on the facts is one thing, but there is very little point in trying to do diplomacy with leftists. They have already chosen a side, and it is not the side of reason or freedom.

 

 

Comentarios

  1. El globalismo apoya a la izquierda política en usa porque así los que lo financian pueden permanecer anónimos. En parte canalizan sus cientos de millones de USD a través de fundaciones, mencionadas en parte en el artículo.

Comentarios cerrados.