Acercamiento entre Rusia y China

https://www.youtube.com/watch?v=tCctN5xrWBM

https://www.youtube.com/watch?v=pXsFtgE7BSo

Ofrecemos la recensión de un artículo de Brian G. Carlson, director del equipo ´Globale Sicherheit im Think-Tank des Center for Security Studies an der ETH Zürich´ (Equipo para la Seguridad Global en el Think-Tank des Centro de Estudios de la Seguridad de la Universidad Politécnica Federal en Zúrich), aparecido en la Neue Zuercher Zeitung el 23.5.2021.

China y Rusia se han ido acercado cada vez más en los últimos años. Esto significa que Europa debe asumir más responsabilidad en su propia defensa. Aunque Pekín y Moscú no han formado una alianza, cada vez colaboran más en cuestiones diplomáticas y de seguridad. Sus posturas en muchos asuntos internacionales son similares; en el Consejo de Seguridad de la ONU suelen adoptar las mismas posiciones. También están ampliando su cooperación en materia de defensa. La venta de sofisticadas armas rusas a China y una impresionante serie de maniobras conjuntas de tropas y navales así lo demuestran.

to permite a Pekín y a Moscú un mayor margen de maniobra para consolidar sus respectivas esferas de influencia regional. La acción coordinada chino-rusa en Europa es, en el mejor de los casos, limitada, pero individualmente ambos países están actuando de forma que podría afectar a la seguridad de la región.

Tanto China como Rusia se están modernizando militarmente, lo cual supone una desventaja a la actuación de los Estados Unidos en las regiones Indo-Pacífica y Euro-Atlántica y dificulta proteger a sus aliados. Una eventual guerra contra cualquiera de los dos países, en determinados escenarios, tanto con Rusia en el Báltico como contra China por Taiwán, causaría inmensas dificultades a USA. El mayor riesgo para Washington es una guerra que se libre en dos frentes simultáneamente. En cualquier caso, la creciente influencia de China está obligando a Estados Unidos a dedicar más atención, recursos y activos militares a la región del Indo-Pacífico. Esto significa que Europa debe ocuparse cada vez más de su propia seguridad.

El costo del ejército de países líderes

En miles de millones de dólares al año (2019), calculados con tipos de cambio en paridad con el poder adquisitivo. Fuente: CSS ETH ZurichNZZ / A.R.

EE.UU.           731,5

China             441.8

Rusia             160,4

Francia          60

Alemania      59,8

Gran Bret.   56,7

 

Tendencias estratégicas 2021

China y Rusia se han acercado aún más en los últimos años a medida que sus relaciones con Occidente se han deteriorado. Pero este no es el único motor de su cooperación. Dada la vulnerabilidad de sus vecinos de Extremo Oriente, Rusia no puede permitirse una ruptura con China. Al mismo tiempo, China haría bien en buscar una relación amistosa con Rusia, aunque sólo sea por las tensiones con varios de sus vecinos.

En 2020, las relaciones de Moscú y Pekín con Occidente sufrieron nuevos reveses. En el caso de Rusia, el envenenamiento del líder de la oposición Alexei Nawalny con el agente químico Novichok provocó la indignación de Occidente. Y la pandemia de la corona virus supuso un duro golpe para China, ya que los políticos occidentales y la opinión pública acusan al país de encubrir el brote y tratar de eludir su responsabilidad. Mientras tanto, las relaciones chino-rusas se mantuvieron intactas. En octubre, el presidente ruso, Vladimir Putin, reiteró que incluso podría pensar en una futura alianza con China.

Los gobiernos occidentales observan esta evolución con creciente preocupación. Para la OTAN, Rusia sigue siendo un gran desafío debido a su acumulación de armas convencionales y nucleares. A ello se suman las operaciones de influencia con las que Moscú quiere cambiar la opinión a su favor y dividir a las sociedades occidentales. A diferencia de Rusia, China no es una amenaza militar directa para Europa. Pero Pekín puede poner en práctica medios de ciberguerra o tratar de ganar influencia en el viejo continente mediante capacidades tecnológicas en áreas como la inteligencia artificial. Por último, China desempeña un papel importante en las principales cadenas de suministro, lo que también le permite ejercer influencia en Occidente.

 

La debilidad de los USA

Recientemente, ha habido una creciente evidencia de que Estados Unidos podría tener dificultades para derrotar incluso a una sola de ambas potencias. En numerosas simulaciones de enfrentamiento entre USA y sus aliados contra China o Rusia, las fuerzas de la coalición liderada por Estados Unidos sufrieron duras derrotas. Resultó, por ejemplo, que defender a Taiwán contra un posible ataque de la República Popular China resultaría muy difícil. Además, la OTAN podría perder en su intento militar de defender a los países bálticos.

Es cierto que los Estados Unidos siguen teniendo una clara ventaja en términos de recursos militares totales. Sin embargo, en escenarios regionales, por ejemplo, en un conflicto bélico en el Estrecho de Taiwán o en los Estados Bálticos, China o Rusia tendrían la ventaja de su posición geográfica. Recientemente Rusia ha suministrado armas sofisticadas a China, como el sistema de defensa aérea S-400 y los aviones de combate Su-35.

Rusia utiliza los ingresos de la venta de armas a China para financiar la investigación y el desarrollo militar, con lo que aumenta su potencia tecnológica armamentística. Y lo que es más importante, las crecientes capacidades militares de China, gracias en parte a las modernas armas procedentes de Rusia, están desplazando la atención de Estados Unidos y sus recursos militares hacia la región de Asia-Pacífico. Esto está afectando a los esfuerzos estadounidenses para garantizar la seguridad en Europa.

El exgeneral Ben Hodges, comandante de las fuerzas estadounidenses en Europa entre 2014 y 2017, advirtió ya en 2018 que Estados Unidos podría encontrarse en una guerra con China en los próximos quince años. Por lo tanto, un fuerte pilar europeo dentro de la OTAN es importante para la seguridad del viejo continente, dijo. «Estados Unidos no tiene la capacidad de hacer todo lo que tendría que hacer en Europa y en el Pacífico para hacer frente a la amenaza china», dijo.

Esperar una oposición entre Rusia y China no es realista

Estados Unidos y sus aliados europeos tienen varias opciones para hacer frente a estas realidades geopolíticas. Algunos observadores abogan por mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Rusia para evitar que los lazos de Moscú con China se estrechen demasiado. Sostienen que, a largo plazo, Estados Unidos podría incluso involucrar a Rusia en una coalición contra China. Muchos de ellos creen que Estados Unidos debería retirar sus tropas de Europa, centrarse en Asia y dejar que Europa se ocupe de su propia seguridad.

De hecho, los responsables políticos occidentales deberían buscar formas de contener la asociación chino-rusa. Sin embargo, parece poco probable que esto tenga éxito en un futuro próximo. Al fin y al cabo, tanto Rusia como China valoran mucho su asociación y es poco probable que estén dispuestos a renunciar a ella. En estas circunstancias, Estados Unidos sigue comprometido a resistir la agresión de China o de Rusia. Pero este enfoque depende en gran medida de la cooperación de los aliados de Estados Unidos.

El presidente Biden ha prometido una estrecha cooperación con sus socios y ha señalado que está preparado para una confrontación con China y Rusia en una serie de cuestiones. Su administración dice estar firmemente comprometida con la OTAN y quiere ganar a Europa para la política estadounidense hacia China. Los aliados en Europa celebran el renovado compromiso de Washington con las relaciones transatlánticas. Sin embargo, no es fácil un acercamiento común a China y Rusia.

Como señaló recientemente la canciller alemana Angela Merkel, Estados Unidos y sus socios europeos no siempre persiguen los mismos intereses. Alemania se resiste a la noción de Biden de una contienda contra las potencias de China y Rusia, en la que las democracias occidentales quedarían atrapadas. El apoyo alemán al acuerdo global de inversiones de la UE con China y el gasoducto ruso Nord Stream 2 demuestra el deseo de Berlín de separar los objetivos económicos de los de seguridad.

Además, los recientes debates sobre la autonomía estratégica europea complican el diálogo transatlántico. En opinión del presidente francés Emmanuel Macron, Europa ya no puede confiar en Estados Unidos para defender a sus aliados en la OTAN, en parte porque su atención se desplaza inevitablemente hacia China. Por eso pide la creación de un ejército independiente. Sin embargo, hasta ahora se ha avanzado poco en este sentido. La ministra de Defensa alemana, Annegret Kramp-Karrenbauer, cree que la autonomía estratégica de Europa es una ilusión, ya que Europa seguirá dependiendo de las garantías de seguridad estadounidenses en un futuro próximo, especialmente de la protección mediante la disuasión nuclear.

El ascenso de China obligará a Estados Unidos a centrarse en Asia en los próximos años. Estados Unidos seguirá apoyando a la OTAN, pero los países europeos tendrán que hacer una importante contribución a la asociación transatlántica aumentando su gasto en defensa y comprometiéndose más en la OTAN para garantizar su propia seguridad de Europa.

 

Comentario de la redacción

El estudio de arriba omite mencionar la profunda crisis en la que está sumida USA en el sentido de que desde el gobierno de Biden se promueve una presión inesperada para imponer las nuevas ideologías, que guardan entre sí una coherencia basada en el materialismo ateo, común a todas ellas, y, por tanto, destructoras de la visión tradicional del individuo humano, cuya alma espiritual y su destino eterno le confiere una dignidad inalienable. Por tanto, ahora mismo tiene lugar en USA un ´Kulturkampf´ o lucha de culturas sin precedentes, con difusión a los demás países occidentales. Curiosamente, también aquí la mayoría de los gobiernos tienden a identificarse con la línea de pensamiento de BLM, LGBT, genderismo, sexualización de los niños etc.

 

 

 

 

Rapprochement between Russia and China

https://www.youtube.com/watch?v=tCctN5xrWBM

https://www.youtube.com/watch?v=pXsFtgE7BSo

We offer a review of an article by Brian G. Carlson, director of the team ‘Globale Sicherheit im Think-Tank des Center for Security Studies an der ETH Zürich’ (Team for Global Security in the Think-Tank of the Center for Security Studies at the Federal Institute of Technology in Zurich), which appeared in the Neue Zuercher Zeitung on 23.5.2021.

China and Russia have been moving ever closer together in recent years. This means that Europe must take more responsibility for its own defense. Although Beijing and Moscow have not formed an alliance, they are increasingly collaborating on diplomatic and security issues. Their positions on many international questions are similar; in the UN Security Council they often take the same positions. They are also expanding their defense cooperation. The sale of sophisticated Russian weapons to China and an impressive series of joint troop and naval maneuvers demonstrate this.

This allows Beijing and Moscow greater room for maneuver to consolidate their respective spheres of regional influence. Coordinated Sino-Russian action in Europe is at best limited, but individually both countries are acting in ways that could affect the security of the region.

Both China and Russia are modernizing militarily, which puts the United States at a disadvantage in the Indo-Pacific and Euro-Atlantic regions and makes it difficult to protect its allies. An eventual war against either country, in certain scenarios, either with Russia in the Baltics or against China over Taiwan, would cause immense difficulties for the US. The greatest risk for Washington is a war waged on two fronts simultaneously. In any case, China’s growing influence is forcing the US to devote more attention, resources and military assets to the Indo-Pacific region. This means that Europe must increasingly look after its own security.

The cost of leading countries’ militaries

In billions of dollars per year (2019), calculated using purchasing power parity exchange rates. Source: CSS ETH ZurichNZZ / A.R.

USA         731.5

China       441.8

Russia      160.4

France       60

Germany   59.8

Great Britain   56,7

 

Strategic trends 2021

China and Russia have grown even closer in recent years as their relations with the West have deteriorated. But this is not the only driver of their cooperation. Given the vulnerability of its Far Eastern neighbors, Russia cannot afford a break with China. At the same time, China would do well to seek an amicable relationship with Russia, if only because of tensions with several of its neighbors.

In 2020, Moscow and Beijing’s relations with the West suffered further setbacks. In Russia’s case, the poisoning of opposition leader Alexei Nawalny with the chemical agent Novichok provoked outrage in the West. And the corona virus pandemic dealt a severe blow to China, with Western politicians and public opinion accusing the country of covering up the outbreak and trying to evade responsibility. Meanwhile, Sino-Russian relations remained intact. In October, Russian President Vladimir Putin reiterated that he might even consider a future alliance with China.

Western governments are watching these developments with growing concern. For NATO, Russia remains a major challenge because of its accumulation of conventional and nuclear weapons. Added to this are the influence operations with which Moscow wants to shift opinion in its favor and divide Western societies. Unlike Russia, China is not a direct military threat to Europe. But Beijing can implement means of cyberwarfare or try to gain influence in the old continent through technological capabilities in areas such as artificial intelligence. Finally, China plays an important role in major supply chains, which also allows it to exert influence in the West.

The weakness of the USA

Recently, there has been growing evidence that the United States may have difficulty defeating even a single one of the two powers. In numerous simulations of confrontation between the USA and its allies against China or Russia, the US-led coalition forces suffered heavy defeats. It turned out, for example, that defending Taiwan against a possible attack by the People’s Republic of China would prove very difficult. Moreover, NATO could lose in its military attempt to defend the Baltic countries.

It is true that the United States still has a clear advantage in terms of total military resources. However, in regional scenarios, for example, in a warlike conflict in the Taiwan Strait or in the Baltic States, China or Russia would have the advantage of their geographical position. Russia has recently supplied sophisticated weapons to China, such as the S-400 air defense system and Su-35 fighter jets.

Russia uses the proceeds from arms sales to China to fund military research and development, thereby increasing its arms technological power. More importantly, China’s growing military capabilities, thanks in part to modern weapons from Russia, are shifting U.S. attention and military resources to the Asia-Pacific region. This is affecting U.S. efforts to ensure security in Europe.

Former General Ben Hodges, commander of U.S. forces in Europe between 2014 and 2017, warned as early as 2018 that the U.S. could find itself in a war with China within the next fifteen years. Therefore, a strong European pillar within NATO is important for the security of the old continent, he said. «The U.S. does not have the capacity to do everything it would have to do in Europe and in the Pacific to deal with the Chinese threat,» he said.

 

Expecting opposition between Russia and China is unrealistic

The United States and its European allies have several options for dealing with these geopolitical realities. Some observers advocate improving U.S.-Russia relations to prevent Moscow’s ties with China from growing too close. They argue that, in the long run, the United States could even involve Russia in a coalition against China. Many of them believe that the United States should withdraw its troops from Europe, focus on Asia and let Europe take care of its own security.

Indeed, Western policymakers should look for ways to contain the Sino-Russian partnership. However, this seems unlikely to succeed in the near future. After all, both Russia and China value their partnership highly and are unlikely to be willing to give it up. In these circumstances, the United States remains committed to resisting aggression from either China or Russia. But this approach depends heavily on the cooperation of U.S. allies.

President Biden has pledged close cooperation with partners and has signaled that he is prepared for confrontation with China and Russia on a range of issues. His administration says it is firmly committed to NATO and wants to win over Europe to U.S. policy toward China. Allies in Europe welcome Washington’s renewed commitment to transatlantic relations. However, a common approach to China and Russia is not easy.

As German Chancellor Angela Merkel recently pointed out, the United States and its European partners do not always pursue the same interests. Germany resists Biden’s notion of a contest against the powers of China and Russia, in which Western democracies would be trapped. German support for the EU’s comprehensive investment agreement with China and the Russian Nord Stream 2 pipeline demonstrates Berlin’s desire to separate economic and security objectives.

In addition, recent debates on European strategic autonomy complicate the transatlantic dialogue. In French President Emmanuel Macron’s view, Europe can no longer rely on the United States to defend its NATO allies, partly because its attention is inevitably shifting to China. That is why he is calling for the creation of an independent army. So far, however, little progress has been made in this regard. German Defense Minister Annegret Kramp-Karrenbauer believes that Europe’s strategic autonomy is an illusion, as Europe will remain dependent on U.S. security guarantees for the foreseeable future, especially protection by nuclear deterrence.

The rise of China will force the U.S. to focus on Asia in the coming years. The United States will continue to support NATO, but European countries will have to make a major contribution to the transatlantic partnership by increasing their defense spending and becoming more engaged in NATO to ensure their own security of Europe. 

Editorial comment

The above study omits to mention the deep crisis in which the USA is plunged in the sense that from the Biden administration an unexpected pressure is promoted to impose the new ideologies, which keep among themselves a coherence based on atheistic materialism, common to all of them, and, therefore, destructive of the traditional vision of the human individual, whose spiritual soul and eternal destiny confers him an inalienable dignity. Therefore, right now in the USA an unprecedented ‘Kulturkampf’ or struggle of cultures is taking place, with diffusion to the other Western countries. Curiously, also here most governments tend to identify with the line of thought of BLM, LGBT, genderism, sexualization of children, etc.

 

 

 

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