Agenda 30: drástica despoblación mundial

 

10.2.2021

 https://www.youtube.com/watch?v=xF_VYNtDgN8&t=555s

Citamos abajo la traducción del original en inglés, escrito por el periodista investigativo Brandon Smith, quien reseña el origen de la ideología globalista que sostiene falsamente que es necesaria reducir la población mundial. Las frases destacadas son de nuestra redacción.

Los globalistas están admitiendo abiertamente su agenda de control de la población – Y eso es una mala señal…

Viernes 15 de noviembre de 2019 16:02,  Brandon Smith (https://brandonsmith.com/about/)

La eugenesia y el control de la población son aficiones de las élites financieras desde hace mucho tiempo. A principios de 1900, la Fundación Rockefeller y el Instituto Carnegie estaban profundamente involucrados en la promoción de las leyes de eugenesia en los Estados Unidos. Estas leyes llevaron a la esterilización forzada de más de 60.000 ciudadanos estadounidenses en estados como California y a miles de licencias de matrimonio rechazadas. Sin embargo, los programas eugenésicos en Estados Unidos fueron sólo una prueba beta, ya que los Rockefeller transfirieron sus programas a Alemania bajo Hitler y el Tercer Reich en la década de 1930, donde se introdujo un verdadero programa de control de la población basado en la eugenesia.

Los objetivos de la reducción de la población se basaban en el origen étnico, pero también en la «inteligencia mental» y la situación económica. El Instituto Carnegie llegó a crear en 1904 una «Oficina de Registros de Eugenesia» llamada Laboratorio de Cold Springs Harbor, que recogía datos genéticos de millones de estadounidenses y sus familias con la intención de controlar su número y borrar ciertos rasgos de la población estadounidense. El Laboratorio de Cold Springs Harbor todavía existe hoy en día y se presenta como una especie de esfuerzo filantrópico para ayudar a la humanidad.

El conocimiento público de los globalistas y su programa de control de la población fue cuidadosamente barrido bajo la alfombra en los EE.UU. después de la revelación de los programas nazis,  después de la Segunda Guerra Mundial. La palabra «eugenesia» se convirtió en una palabra muy fea y todo el esfuerzo que las élites pusieron en promoverla como una ciencia legítima se echó a perder. Sin embargo, no iban a renunciar a su preciada ideología.

A finales de los años 60 y hasta los 70 hubo un resurgimiento de la retórica del control de la población que salía de los círculos globalistas. Bajo la supervisión de la ONU y algunos grupos científicos afines, se formó el Club de Roma. Una parte importante de la agenda del Club de Roma era la reducción de la población. En 1972, el grupo de «científicos» bajo la dirección de la ONU publicó un documento llamado «Los límites del crecimiento», que pedía una gran reducción de la población humana con el fin de «salvar el medio ambiente». Este esfuerzo estaba directamente vinculado a otra agenda: la institución de un gobierno global que pudiera manejar y hacer cumplir los controles de población a gran escala.

Las élites habían encontrado un nuevo frente científico para su obsesión eugenésica: La ciencia del clima. A principios de los años 90, el Club de Roma publicó un libro titulado «La primera revolución global». En él afirman:

«Buscando un enemigo común contra el que podamos unirnos, se nos ocurrió que la contaminación, la amenaza del calentamiento global, la escasez de agua, la hambruna y otros aspectos similares, encajarían en el proyecto. En su conjunto y en sus interacciones, estos fenómenos constituyen una amenaza común a la que debemos enfrentarnos todos juntos. Pero al designar estos peligros como el enemigo, caemos en la trampa, de la que ya hemos advertido a los lectores, de confundir los síntomas con las causas. Todos estos peligros están causados por la intervención humana en los procesos naturales y sólo pueden superarse mediante un cambio de actitud y de comportamiento. El verdadero enemigo es, pues, la propia humanidad».

Esta afirmación procede del capítulo 5 – ´El vacío´- , que recoge su posición sobre la necesidad de un gobierno global. La cita es relativamente clara: hay que conjurar un enemigo común y engañar a la humanidad, para que se una bajo una sola bandera, y las élites consideren que la catástrofe medioambiental es causada por la propia humanidad, es el mejor motivador posible. También esboza la justificación perfecta para el control de la población: la humanidad es el enemigo, por lo tanto, la humanidad como especie debe ser mantenida bajo estricta supervisión y su proliferación debe ser restringida.

El Club de Roma y la agenda de la ONU siempre han estado íntimamente relacionados. En los años 90, al mismo tiempo que se publicaba «La primera revolución global», el secretario general adjunto de la ONU, Robert Müller, publicaba su manifiesto, que ahora se recoge en una página web llamada «Good Morning World». Müller sostiene que la gobernanza global debe lograrse utilizando la idea de «proteger la Tierra» y el argumento del  ecologismo como componentes claves. A través del miedo al Apocalipsis medioambiental, se podría convencer al público de que acepte el gobierno global, como un estado en ejercicio de una curatela, necesaria para evitar que la sociedad se destruya a sí misma.

En un documento titulado «Gobierno adecuadode la Tierraˇ:  A Framework And Ways To Create It», Robert Müller esboza cómo podría utilizarse el cambio climático para convencer a las masas de la necesidad de un gobierno global. Parte integral de su plan era la introducción de una nueva «religión global» y el control de la población.

No es de extrañar que la ONU creara el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y que este grupo y sus derivados estén ahora a la cabeza de los argumentos a favor de la reducción de la población. A medida que nos acercamos a la fecha de finalización de la Agenda 2030 de la ONU, que exige un giro radical en el modo de la generación energética, dejando de lado el petróleo y otras fuentes de energía a gran escala, para sustituirlas por las » energías renovables » a pequeña escala, quedando sólo 10 años para que los globalistas alcancen sus objetivos, si esperan cumplir con el plazo anunciado. Esto exigiría un cambio violento en la sociedad humana y en la mayoría de las naciones industrializadas.

La población humana tendría que reducirse drásticamente para poder sobrevivir sólo con la escasa producción de la energía de las renovable.  Por tanto, tendría que producirse pronto una catástrofe de proporciones épicas para que los globalistas pudieran pasar a la siguiente década, aprovechando el miedo resultante para convencer a la población superviviente de que es necesario un gobierno global. Sin una crisis y un cambio agresivos, la mayoría de la gente nunca estaría de acuerdo con la agenda de la ONU, por el simple deseo de autopreservación. Incluso muchos izquierdistas, una vez expuestos a la verdadera naturaleza de los controles de carbono y la reducción de la población, podrían tener dudas en cuanto se diesen cuenta de que podrían verse afectados.

La clave para entender a las personas que aplauden el control de la población y la reducción de la población es que estas personas siempre asumen que ELLOS serán los supervivientes y herederos de la Tierra después de la eliminación de los demás individuos. Nunca asumen que ellos también serán los que se someterán a la guillotina.

En 2019, la agenda de la población se acelera y el gran público mundial es cuidadosamente preparado para aceptar la idea de que el cambio climático es causado por el hombre y que la población es la causa del problema.  Recientemente, un grupo de científicos parcialmente financiado por algo llamado «Worthy Garden Club» presentó 11.000 firmas en apoyo a una declaración sobre la necesidad de reducir la población con el fin de salvar a la Tierra del calentamiento global.

La declaración cita sin más la misma propaganda sobre el cambio climático del IPCC y de la ONU, científicamente desacreditados desde hace tiempo, como tambidén las razones por las que la Tierra está al borde de su destrucción. El hecho es que los científicos del clima han sido sorprendidos constantemente con las manos en la masa, manipulando sus propios datos para mostrar el resultado buscado del calentamiento global. Incluso se les ha pillado intentando ajustar sus propios datos de hace 20 años para que coincidan más con los datos amañados que publican hoy.

El Worthy Garden Club es un grupo desconocido y no hay ninguna lista de sus patrocinadores ni de quién los financia. Sin embargo, los principales medios de comunicación se apresuraron a recoger la declaración de los «11.000 científicos» y a relacionarlas con las declaraciones del IPCC (Intergovernamental Panel of Climate Change) de la ONU.

El control de la población también se ha planteado constantemente como un tema en la carrera de las elecciones presidenciales de 2020. Bernie Sanders defendió las medidas de control de la natalidad en los países pobres. Elizabeth Warren promovió el aborto diciendo que era tan seguro como «extirparse las amígdalas». Ha promovido sistemáticamente la agenda de control del carbono de la ONU y, curiosamente, fue miembro del Centro de Investigación de la Población de la Universidad de Texas en la década de 1980. Además, los políticos del Green New Deal están apoyando las declaraciones del Worthy Garden Club sobre la reducción de la población.

Es la primera vez que veo que el argumento de la reducción de la población se utiliza de forma tan descarada y generalizada en los principales medios de comunicación, que me indica de que se está formando una tendencia de pensamiento. Durante años he advertido a mis lectores de que sabrán cuándo los globalistas estén a punto de desconectar del sistema actual,  cuando empiecen a hablar abiertamente de su criminalidad. Cuando admitan su agenda de forma abierta, esto significará que están cerca de un reseteo global y ya no les importaría que se sepa. La apertura del plan para recortar la población mundial se está haciendo evidente.

Extrañamente, se ha mencionado poco el hecho de que la población mundial, en Occidente, sobre todo, está en realidad en declive. Lejos de explotar más allá de la capacidad de la Tierra, la gente apenas tiene suficientes hijos para mantener la población actual estable. Parece que la agenda globalista ya está en marcha. A causa de la desintegración económica programada, la población se está reduciendo lentamente.  Sin embargo, este lento descenso puede no ser suficiente para satisfacer a la manipulación globalista.

¿A cuántas personas habría que matar para satisfacer a los globalistas, para lograr sus aspiraciones utópicas?  Pues bien, el globalista Ted Turner, en un momento de honestidad, dijo, al ser confrontado por ´We Are Change´ que la población debería reducirse a 2.000 millones desde los 7.000 millones actuales.

La cuestión principal aquí, más allá del espectáculo del horror moral de la eugenesia, es: ¿a quién se reduce? Y, además, ¿quién decide a quién se le suprime? ¿Quién decide si puedes tener hijos o no? ¿Quién decide si puedes acceder a los recursos para producir y ganarte la vida o no? ¿Quién decide si la economía global mantendrá a la población o no? ¿Quién aprieta el gatillo de la eliminación selectiva de la población?

Como nos ha demostrado la historia, siempre son las élites las que acaban decidiendo el destino de millones o miles de millones. Desde los programas de esterilización de la Fundación Rockefeller en Estados Unidos a principios del siglo XX hasta la ONU hoy en día, los globalistas, rindiendo un verdadero culto a la muerte, están desesperados por conjurar una racionalización de por qué deben ser ellos los que permitan o nieguen la vida humana, basándose en mentiras como el cambio climático provocado por el hombre.  Ellos mismos no creen en la amenaza del cambio climático, porque fueron ELLOS los que lo fabricaron.  Entonces, ¿cuál es la razón principal detrás de todo esto?

Una población reducida y completamente dependiente de fuentes de energía limitadas podría ser más fácil de dominar.  Pero tengo otra teoría: son psicópatas que buscan una forma socialmente justificable de matar a tanta gente como sea posible. ¿Por qué? Porque lo disfrutan.

 

 

 

 

 

The Globalists Are Openly Admitting To Their Population Control Agenda – And That’s A Bad Sign…

https://www.youtube.com/watch?v=xF_VYNtDgN8&t=555s

Friday, 15 November 2019 16:02 Brandon Smith

Eugenics and population control are long time hobbies of the financial elites. In the early 1900’s, the Rockefeller Foundation and the Carnegie Institute were deeply involved in promoting Eugenics laws in the US. These laws led to the forced sterilization of over 60,000 American citizens in states like California and thousands of rejected marriage licenses. The Eugenics programs in the US were only a beta test though, as the Rockefellers then transferred their programs over to Germany under Hitler and the Third Reich in the 1930’s, where a true widespread eugenics-based population control program was introduced.

The targets of population reduction were based on ethnic background, but also “mental intelligence” and economic status. The Carnegie Institute even established a “Eugenics Records Office” called Cold Springs Harbor Laboratory in 1904, which collected genetic data on millions of Americans and their families with the intent of controlling their numbers and erasing certain traits from the US population. The Cold Springs Harbor Laboratory still exists today and presents itself as a kind of philanthropic endeavor to help humanity.

Public knowledge of the globalists and their population control agenda was carefully swept under the rug in the US after the exposure of Nazi programs post-WWII. The word “eugenics” became a very ugly one and all the effort the elites put into promoting it as a legitimate science was ruined. However, they were not going to give up on their precious ideology.

In the late 1960’s into the 1970’s there was a resurgence of population control rhetoric coming out of globalist circles. Under the supervision of the UN and some related scientific groups, the Club Of Rome was formed. A prominent part of the Club of Rome’s agenda was population reduction. In 1972 the group of “scientists” under the UN’s direction published a paper called ‘The Limits Of Growth’, which called for greatly reduced human population in the name of “saving the environment”. This effort was directly linked to another agenda – the institution of a global government that could handle and enforce population controls on a wide scale.

The elites had found a new scientific front for their eugenics obsession: Climate science. In the early 1990’s the Club Of Rome published a book called ‘The First Global Revolution’. In it they state:

In searching for a common enemy against whom we can unite, we came up with the idea that pollution, the threat of global warming, water shortages, famine and the like, would fit the bill. In their totality and their interactions these phenomena do constitute a common threat which must be confronted by everyone together. But in designating these dangers as the enemy, we fall into the trap, which we have already warned readers about, namely mistaking symptoms for causes. All these dangers are caused by human intervention in natural processes. and it is only through changed attitudes and behaviour that they can be overcome. The real enemy then is humanity itself.”

The statement comes from Chapter 5 – The Vacuum, which covers their position on the need for global government. The quote is relatively clear; a common enemy must be conjured in order to trick humanity into uniting under a single banner, and the elites see environmental catastrophe, caused by mankind itself, as the best possible motivator. It also outlines the perfect rationale for population control – Mankind is the enemy, therefore, mankind as a species must be kept under strict supervision and his proliferation must be restricted.

The Club of Rome and the UN agenda have always been intimately connected. In the 1990’s at the same time ‘The First Global Revolution’ was being published, UN assistant secretary general Robert Muller was publishing his manifesto which is now collected on a website called ‘Good Morning World’. Muller argues that global governance must be achieved using the idea of “protecting the Earth” and environmentalism as the key components. Through fear of environmental Apocalypse, the public could be convinced to accept global government as a necessary nanny state to keep society from destroying itself.

In a paper titled ‘Proper Earth Government: A Framework And Ways To Create It’ Robert Muller outlines how climate change could be used to convince the masses of the need for global government. Integral to his plan were the introduction of a new “global religion”, and population controls.

It should come as no surprise that the UN established the Intergovernmental Panel On Climate Change (IPCC) and that this panel and it’s offshoots are now at the forefront of the argument for population reduction. As we close in on the end date for the UN’s Agenda 2030, which calls for a radical shift of human production from oil and other large scale energy sources into small scale “renewable energies”, there is only 10 years left for the globalists to achieve their goals if they hope to meet their announced deadline. This would require a violent change in human society and most of all industrialized nations.

The human population would have to be reduced dramatically in order to survive on the meager energy output of renewables alone. A disaster of epic proportions would have to take place soon so that the globalists could then spend the next decade using the resulting fear to convince the surviving population that global governance is needed. Without aggressive crisis and change most people would never go along with the UN’s agenda, out of simple desire for self preservation. Even many leftists, once exposed to the true nature of carbon controls and population reduction, might have second thoughts when they realize they could be affected.

The key to understanding people who cheer for population control or population reduction is that these people always assume that THEY will be the survivors and inheritors of the Earth after the culling.  They never assume that they will be the one’s put on the chopping block.

In 2019, the population agenda is being ramped into high gear and the public is being carefully conditioned over time to accept the idea that man-made climate change is real and population is the source of the problem.  Recently, a group of scientists partially funded by something called the “Worthy Garden Club” claimed 11,000 signatures on a statement for the need for population reduction in the name of saving the Earth from global warming.

The statement cites all the same long debunked IPCC and UN climate change propaganda as the reasons why the Earth is on the verge of annihilation. The fact of the matter is, climate scientists have been consistently caught red handed manipulating their own data to show the intended outcome of global warming. They have even been caught trying to adjust their own data from 20 years ago in order to match it more closely to the rigged data they publish today.

The Worthy Garden Club is a strangely sterile group and there doesn’t seem to be any list of their patrons and who funds them. However, the mainstream media was quick to pick up on the statement from the “11,000 scientists” and tie it to statements made by the UN’s IPCC.

Population control has also been brought up consistently as an issue in the 2020 Presidential Election race. Bernie Sanders argued for birth control measures in poor countries. Elizabeth Warren promoted abortion by saying it was as safe as “getting your tonsils removed”. She has consistently promoted the carbon control agenda of the UN and was, interestingly, a member of the University Of Texas Population research Center in the 1980s. And, Green New Deal politicians are throwing their support behind the statements from the Worthy Garden Club on population reduction.

This is the first time I have seen the argument for population reduction used so blatantly and widespread in the mainstream media, and it suggests to me that a trend is forming. For years I have warned my readers that they will know when the globalists are about to pull the plug on the current system when they start talking about their criminality openly. When they admit to their agenda in a free way, this means they are close to a global reset and do not care anymore who knows about it. The openness of the plan to cut world population is becoming apparent.

Strangely, there has been little mention of the fact that the world population, in the west most of all, is actually in decline. Far from exploding beyond the Earth’s capacity, people are barely having enough children to keep the current population stable. It would appear that the globalist agenda is already in motion. Through engineered economic disintegration, the population is being slowly reduced.  However, this slow decline may not be enough to satisfy the globalists.

How many people would the globalists like to kill off to achieve their utopian aspirations?  Well, globalist Ted Turner in a moment of honesty said when confronted by We Are Change that the population should be reduced to 2 billion down from 7 billion.

The primary issue here beyond the moral horror show of eugenics is, who gets cut? And furthermore, who gets to decide who gets cut? Who gets to decide if you can have children or not? Who gets to decide if you are allowed to access resources to produce and make a living or not? Who gets to decide if the global economy will sustain the population or not? Who pulls the trigger on the culling of the population?

As history has shown us, it is always the elites that end up in the position of deciding the fates of millions or billions. From the Rockefeller Foundation sterilization programs in the US in the early 1900’s to the UN today, the globalists, a veritable death cult, are desperate to conjure a rationalization as to why they should be the ones to allow or deny human life based on lies like man-made climate change.  They don’t believe in the climate change threat, THEY were the people that fabricated it.  So, what is the core reason behind all of this?

A reduced population completely dependent on limited energy sources might be easier to dominate.  But I have another theory – they are psychopaths looking for a socially justifiable way to kill as many people as possible. Why? because they enjoy it.

 

 

 

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