El Bien y el Mal II

https://www.youtube.com/watch?v=Vku0LcbNSzo

https://www.youtube.com/watch?v=I_VSJQeLjwI

Peter Kopa, 23.12.2020

La moral a nivel personal

El bien y el mal moral es una verdad fáctica universal que percibe todo hombre inexorablemente en lo más profundo de su yo, de su conciencia, como también su inclinación al mal, y al mismo tiempo sus ansias de seguir su conciencia hacia el bien. Esta dicotomía explica San Pablo, dramáticamente, en el Nuevo Testamente, y es el tema de fondo de las bellas artes, del cine etc. Es a la vez una manifestación de la igualdad entre los hombres y nadie tiene derecho a emitir en este sentido un juicio sobre si una persona concreta es mala. Sí, en cambio, se puede emitir un juicio positivo, porque en principio se supone que todo hombre es bueno, a no ser que sea evidente lo contrario.

El hombre no es una combinación ´químicamente pura´ de sus potencias espirituales de razón y voluntad, sino que además en él hay instintos, sentimientos y pasiones, que inciden con más o menos fuerza en sus actuaciones libres. Su ´defecto de construcción´ hace que a la persona humana se le haga arduo imponer el dictado de su inteligencia contra esas tendencias, irracionales, y, a la vez atractivas, cuando le mueven a algo inmoral. En esta lucha de la persona, por seguir la ley de su conciencia, está en juego su libertad misma: cuánto más cede al mal moral, menos libertad tendrá ante ulteriores luchas interiores.

La sabiduría judeo-cristiana siempre ha tenido muy clara la debilidad moral del individuo ante la tentación. La educación durante los primeros años de vida es por tanto crucial, y se produce sobre todo mediante el buen ejemplo de los padres, facilitado por el amor natural al propio hijo. El proceso educativo profundo se produce en la formación de la conciencia según la ley moral natural resumida en el Decálogo, que es a la sabiduría revelada por Dios.

Ignorar la inclinación al mal, tan frecuente en nuestro tiempo, supone una ingenuidad que produce consecuencias desastrosas que están a la vista. Por ejemplo, es muy imprudente mezclar chicos y chicas en una tienda de campaña, con ocasión de un campamento escolar, o dejar que el patrimonio de una empresa lo maneje un sólo empleado, sin controles, o que un funcionario público tenga el poder de manejar sin controles el dinero del Estado, etc. Estos ejemplos, lamentablemente, son reales y se deben en buena parte a las enseñanzas de Rousseau, que sostienen que el hombre nace bueno, y que sólo después se puede malograr moralmente por el mal ejemplo que recibe en su entorno social.  Así, por ejemplo, dice que al hombre le basta conocer lo bueno para abrazarlo inmediatamente durante toda su vida.

 

El impacto del ambiente

Pienso que el adelanto tecnológico ha sido, es, y seguirá siendo bueno en sí mismo, aunque dé ocasión de degradamieno moral a algunos que no han recibido una sólida formación de sus padres y luego en la escuela. Concretamente, el mercado económico, que ofrece todo tipo de prestaciones, se vale de la tecnología para seducir al hombre a un consumo cada vez mayor, porque es lo que aumenta las ventas y el lucro. Este es realmente uno de los lados oscuros de la libertad socioeconómica y política, que, a pesar de sus limitaciones, es el mejor sistema que a la vez asegura la máxima producción al mínimo costo y es lo que mejor protege la libertad del ciudadano. Pero paralelamente debería mejorar la formación ética y espiritual del hombre, para que mantenga su señorío ante la opulencia, y, sobre todo, para que no termine arrastrándose, como un esclavo miserable, detrás del dinero, de las drogas, del alcohol, del sexo y de otras tantas dependencias que sólo le pueden dar unos instantes de placer al precio de vender la propia alma al demonio y tener una vida infeliz.

 

Porqué seduce el ateísmo materialista

La respuesta a esta cuestión nos la da Dostojewsky:  si Dios no existe, todo está permitido. En otras palabras: sin Dios el hombre no sólo pierde el conocimiento de su identidad, como rey del universo, destinado por su naturaleza a disfrutar de Dios eternamente, sino que a la vez se desdibuja en él la concepción misma de la norma moral, ante el atractivo de la aparente libertad sin barreras. En el fondo de este proceso, lo que quiere el individuo es ser como Dios, sin ataduras ni limitaciones algunas, y decidir por sí mismo lo que es bueno o malo para sí mismo. Esta actitud de rebeldía es precisamente lo que llevó a Adán y Eva a cometer la desobediencia del pecado original, abriéndose así en el hombre esa herida permanente del ´defecto de construcción ‘mencionado arriba. Así, las diversas ideologías ateas no son más que concepciones y estructuras mentales que tienen como fin proporcionar una justificación a la propia conciencia, que en realidad sigue pidiendo otra justificación, la del arrepentimiento y nueva conversión a Dios. Por esto, la más alta tragedia del hombre es morir en un estado de apartamiento de Dios: Es el drama de tantos Judas a lo largo de la historia. Y por esto mismo, cuando se rechaza a Dios, se pasa al extremo de odiarlo y combatirlo, exactamente como lo hacen las ideologías del comunismo, del nazismo, del nihilismo etc.

Todos experimentamos en carne propia el preludio de este drama, que a lo largo de toda nuestra vida nos hace sentir nuestra vulnerabilidad.  ¿Quién no ha sentido envidia?, ¿quién no ha pensado o hablado mal de alguien?, ¿quién no ha sentido la garra de la concupiscencia o las insinuaciones del propio ego, exigiendo exaltación y reconocimiento etc.?  ¿Cuántos coches de lujo se compran por aparentar? Lo mismo puede pasar con viajes de crucero, con algún vestido o equipo deportivo etc., etc.

Luego, yendo a vicios mayores, el hombre amoral caerá más fácilmente en la infidelidad, en la corrupción administrativa, en el consumo excesivo de alcohol y de drogas, que muy pronto harán que se le vea en la cara que no es una persona de fiar, por lo que sus amigos serán sólo los que aprueban su comportamiento.

 

El bien siempre supera al mal

Dicho esto, el bien siempre es más fuerte que el mal, tanto a nivel personal como social y político. Aunque los medios nos pintan las cosas siempre mucho peores de lo que son, hay que preguntarse, ¿por qué nadie se ha molestado en inventariar estadísticamente el bien?  Por ejemplo, se da por supuesto que millones de padres se dedican con amor a sus hijos, millones y miles de millones acuden a su trabajo diario para mantener a los suyos, hablan con sus amigos, ayudan a necesitados y sufren tantos males ajenos.  Esta enorme mayoría silenciosa es la que mantiene en marcha a este nuestro maravilloso mundo moderno, dándose el bien por supuesto. Son los que con sus impuestos mantienen las estructuras de poder estatal que tantas veces luego manipulan al pueblo con mentiras y hasta lo sacrifica en guerras y los explota con la corrupción, como ovejas destinadas a dejar toda su lana, para terminar en el matadero.

Y no hay que olvidar los millones y millones que se portan mal sólo porque nadie les ha dado un buen ejemplo, una buena educación en la familia, sino que más bien han sido prácticamente empujados con fuerza, por tantas tristes circunstancias, a portarse inmoralmente, sufriendo continuamente la condena de su conciencia. Pero no por ello pierden su dignidad de hombres ni pierden sus derechos humanos.

Y esta misma gente -son legiones-, a lo largo de la vida, en parte han recapacitado y han logrado enderezar su vida hacia el bien:  esto lo vemos en la gente que sigue Jordan Peterson, que dice claramente que la religión importa mucho. Lo vemos también en tantos otros ejemplos, que se produce sin espectáculo ni noticia, en el silencio de la propia conciencia. El bien es no busca ser aplaudido, actuando escondidamente, sin ruido, por lo que sólo es noticia cuando llega a la heroica autoinmolación, siempre que reúna las condiciones para que sea vendible como noticia en los medios.

 

 

 

 

 

 

Good and Evil II

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Peter Kopa, 23.12.2020

Morale on a personal leve

Moral good and evil is a universal factual truth which every man perceives inexorably in the depths of his self, of his conscience, as well as his inclination to evil, and at the same time his desire to follow his conscience to good. This dichotomy is dramatically explained by Saint Paul in the New Testament, and is the basic subject of fine arts, movies, et cetera. It is at the same time a manifestation of equality among men, and nobody has the right to make a judgment about whether a particular person is bad. Yes, on the other hand, a positive judgment can be made, because in principle every man is supposed to be good, unless the contrary is evident.

Man is not a ‘chemically pure’ combination of his spiritual powers of reason and will, but there are also instincts, feelings and passions in him, which more or less strongly influence his free actions. His ‘construction defect’ makes it difficult for the human person to impose the dictates of his intelligence against those tendencies, irrational and at the same time attractive, when they move him to something immoral. In this struggle of the person, to follow the law of his conscience, his very freedom is at stake: the more he yields to moral evil, the less freedom he will have in the face of further inner struggles.

Judaeo-Christian wisdom has always been very clear about the moral weakness of the individual in front of temptation. Therefore, education during the first years of life is crucial, and is produced above all by the good example of parents, facilitated by natural love for one’s child. The profound educational process takes place in the formation of the conscience according to the natural moral law summarized in the Decalogue, which is to the wisdom revealed by God.

Ignoring the inclination to evil, so frequent in our time, is a naivety that produces disastrous consequences that are in sight. For example, it is very imprudent to mix boys and girls in a tent, on the occasion of a school camp, or to let the patrimony of a company be managed by a single employee, without controls, or that a public official has the power to manage without controls the money of the State, etc. These examples, unfortunately, are real and are largely due to Rousseau’s teachings, which hold that man is born good, and only later can he be morally wronged by the bad example he receives in his social environment.  Thus, for example, he says that it is enough for man to know what is good to embrace it immediately throughout his life.

The impact of the environment

I think that technological advancement has been, is, and will continue to be good in itself, even if it gives occasion for moral degradation to some who have not received a solid formation from their parents and then in school. Specifically, the economic market, which offers all kinds of benefits, uses technology to seduce man to ever greater consumption, because it is what increases sales and profits. This is really one of the dark sides of socio-economic and political freedom, which, despite its limitations, is the best system that both ensures maximum production at minimum cost and is what best protects the freedom of the citizen. But at the same time  should be  improved the ethical and spiritual formation of man, so that he keeps his lordship towards opulence and, so that he does not end up crawling, like a miserable slave, behind money, drugs, alcohol, sex and so many other dependencies that can give him only some few moments of pleasure at the price of selling his own soul to the devil and having an unhappy life.

Why does materialistic atheism seduce

The answer to this question is given by Dostojewsky: if God does not exist, everything is permitted. In other words, without God, man not only loses knowledge of his identity as king of the Universe, destined by his nature to enjoy God eternally, but at the same time the very conception of the moral rule is blurred in him, before the attraction of the apparent freedom without barriers. In the background of this process, what the individual wants is to be like God, without any ties or limitations, and to decide for himself what is good or bad for him. This attitude of rebellion is precisely what led Adam and Eve to commit the disobedience of original sin, thus opening in man that permanent wound of the ‘construction defect’ mentioned above. Thus, the various atheistic ideologies are nothing more than conceptions and mental structures r aimed to provide a justification for one’s conscience, which in reality continues to ask for another justification, that of repentance and new conversion to God.

For this reason, the highest tragedy of man is to die in a state of separation from God: this is the drama of so many Judases throughout history. And for this very reason, when one rejects God, one comes to the extreme of hating and fighting him, exactly as do the ideologies of communism, Nazism, nihilism, etc. We all experience in our heart the prelude to this drama, which throughout our lives makes us feel our vulnerability. Who hasn’t felt envy, who hasn’t thought or spoken ill of someone, who hasn’t felt the grip of lust or the insinuations of one’s own ego, demanding exaltation and recognition etc?. How often many luxury cars are bought for appearances? The same can happen with cruise trips, with some dress or sports equipment, etc., etc.

Then, by going to greater vices, an amoral man will fall more easily into infidelity, administrative corruption, excessive consumption of alcohol and drugs, which very soon will make him be seen in the face that he is not a reliable person, so his friends will be only those who approve his behavior.

 

Good always outweighs evil

That said, good is always stronger than evil, both personally and socially and politically. Although the media always paint things much worse than they are, one has to ask, why hasn’t anyone bothered to statistically inventory the good?  For example, it is taken for granted that millions of parents dedicate themselves with love to their children, millions and billions go to their daily work to support their family, talk to their friends, help the needy and suffer so many other people’s ills.  This enormous silent majority is what keeps this wonderful modern world of ours going, taking good for granted. They are the ones who with their taxes maintain the structures of state power that so many times manipulate the people with lies and even sacrifice them in wars and exploit them through corruption, like sheep destined to leave all their wool, to end up in the slaughterhouse.

And we should not forget the millions and millions who behave badly just because no one has given them a good example, a good education in the family, but rather they have been practically forced by so many sad circumstances to behave immorally, continually suffering the condemnation of their conscience. But this does not mean that they lose their dignity as men, nor do they lose their human rights.

And these same people -they are legions-, throughout their lives, have partly come to their senses and have managed to straighten out their lives towards the good: we see this in the people who follow Jordan Peterson, who clearly say that religion matters a lot. We also see it in so many other examples, which occur without spectacle or news, in the silence of one’s own conscience. The good is not seeking to be applauded, acting hidden, without noise, so it is only news when it reaches the heroic self-immolation, provided it meets the conditions to be sold as news in the media.

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