El management de la UE por millonarios

 

The french and english version below

29.11.2020

Introducción: el documento traducido del original francés, que sigue abajo, es una parte de la conspiración mundial para instaurar el Nuevo Orden Mundial, tal como lo presentamos en nuestros artículos anteriores sobre la hipótesis de la conspiración. Esto explica por qué la UE presiona en imponer sus ideologías en torno a la homosexualidad, al genderismo, al aborto y al control férreo de la educación escolar en clave materialista. Ya es hora de que los Estados miembros se dejen de engañar. Debajo del original francés, con sus fotos y links, ofrecemos la traducción al inglés.

El director del Centro Europeo para la Ley y la Justicia, el Doctor en Derecho Gregor Puppinck (www.eclj.org) denuncia la permeabilidad del Consejo de Europa a la financiación privada. La independencia política de esta organización está cuestionada. Entrevista concedida por el Sr. Puppinck a Valeurs Actuelles, Francia, el 25 de noviembre de 2020.

Seis meses después de revelarse el escándalo de Soros al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), ahora mostramos que el Consejo de Europa, del que depende el TEDH, fue a su vez financiado por la Open Society y Microsoft.

Gregor Puppinck, director del ECLJ: De hecho, leyendo los informes financieros anuales del Consejo de Europa, aparece que la Sociedad Abierta de George Soros y la Microsoft de Bill Gates son los dos mayores donantes privados de esta institución. Estos dos donantes han aportado al Consejo de Europa, respectivamente, cerca de 1.400.000 euros entre 2004 y 2013 y cerca de 690.000 euros entre 2006 y 2014. La Sociedad Abierta también apoya las iniciativas del Consejo de Europa, incluido el Instituto Europeo para las Artes y la Cultura Romaní. Desde 2015 ya no hay rastros de esa financiación directa, pero el Consejo de Europa ha establecido un fondo especial para recibir esas contribuciones voluntarias extrapresupuestarias.

Estos pagos no han dejado de plantear interrogantes, ya que es sorprendente que una organización política intergubernamental sea tan permeable a la financiación privada. Un miembro del Consejo de Europa ha remitido el asunto al Comité de Ministros y ha pedido a sus 48 embajadores que hagan públicos todos los documentos relativos a dicha financiación.

 

En términos más generales, ¿se trata de un cuestionamiento de la financiación de los organismos internacionales por parte de algunas grandes ONG y fundaciones?

Es cierto que el problema no es sólo del Consejo de Europa, sino también de la Corte Penal Internacional, que ha recibido 115.000 dólares de la Sociedad Abierta en 2017, y aún más para la OMS e incluso la ONU. La Fundación Gates es la segunda mayor fuente de financiación de la OMS después de los Estados Unidos, con un desembolso de 530 millones de dólares en 2019. El 80% del presupuesto de la OMS se basa en contribuciones voluntarias, es decir, donaciones de fundaciones y gobiernos. Este método de financiación obviamente pone en duda la independencia política de estas organizaciones.

Estas grandes organizaciones internacionales son objetivos primordiales para quienes desean ejercer una influencia política mundial, ya que tienen un poder considerable. Por consiguiente, esas organizaciones son vulnerables a los «multimillonarios filantrópicos» que tratan de ejercer una influencia política mundial. Esta influencia política puede ejercerse, como habrán observado, sin recurrir a mecanismos y controles democráticos. Por lo tanto, para preservar o restablecer la independencia de estas grandes organizaciones internacionales, es imperativo examinar y aclarar sus métodos de financiación.

¿Se puede hablar de un fenómeno de manejo de ciertas grandes ONG dentro de las organizaciones internacionales?

Observamos no sólo un fenómeno de copamiento, sino también de colusión que se explica si consideramos el poder financiero de estas ONG: recordemos que la Sociedad Abierta ha sido dotada con 32.000 millones de dólares que ha invertido en los sectores de los derechos humanos, los medios de comunicación y la política desde 1984. El problema no se limita a la Sociedad Abierta, sino que también toca a otras grandes fundaciones privadas, como Gates, Ford o Oak. Esto se mostró de manera precisa y brillante en el reciente libro de Gaétan Cliquennois sobre la privatización de los derechos humanos (Cambridge, 2020).

El ex Secretario General del Consejo de Europa, Thorbjørn Jagland, se refirió a Georges Soros como su «buen amigo», mientras que el Comisionado para los Derechos Humanos, Nils Muižnieks, fue Director de Programas de la Sociedad Abierta hasta que asumió un cargo en el Consejo de Europa en 2012. En 2009, explicó que la Sociedad Abierta quería crear un nuevo hombre – el homo sorosensus [refiriéndose a Soros] – el hombre de la sociedad abierta.

La influencia de esta red se está mostrando ahora de forma pública. A muchos líderes les gusta mostrar su cercanía con Soros padre e hijo.  Es el caso, por ejemplo, de Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, o de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos desde 2018, fotografiada en cuanto tomó posesión de su cargo con Georges Soros y su hijo.

¿Qué hay del seguimiento de su informe sobre la influencia de las ONG de Soros en el CEDH (Comisión Europea de Derechos Humanos)? 

 Este informe (disponible aquí: accessible ici)  ha tenido un enorme impacto en Europa y en todo el mundo y ha sido retomado por varios gobiernos y muchos políticos. Esto es particularmente el caso de Rusia y Bulgaria. Creo que la opinión pública está ahora informada y ha tomado consciencia del asunto. Este informe demuestra que, en los últimos diez años, 22 de los 100 jueces permanentes del Tribunal han venido de siete ONG particulares activas en el Tribunal, y que 18 de ellos han decidido casos en los que estaban implicadas «sus» ONG particulares, en violación de las normas básicas de ética judicial. Entre estas siete ONG, la red Open Society se destaca por el número de jueces vinculados a ella (12) y por el hecho de que financia a las otras seis organizaciones citadas en el informe.

Sin embargo, este informe se ve obstaculizado por el embarazoso silencio de la institución. El CEDH (Comisión Europea de Derechos Humanos) informó al periódico Le Monde su decisión de no responder. Tres diputados del Consejo de Europa remitieron entonces la cuestión al Comité de Ministros, refiriéndose al «problema sistémico de los conflictos de intereses entre las ONG y los jueces del Tribunal» y preguntándole sobre los medios que deben aplicarse para «restablecer la integridad del Tribunal Europeo de Derechos Humanos». No es de extrañar que sus 48 embajadores parecen tener dificultades para ponerse de acuerdo en una respuesta, ya que han superado con creces el plazo de tres meses para este procedimiento. Tienen la obligación de responder por escrito, aunque sólo sea para expresar su incapacidad de responder.

¿Qué hay de las instancias en Bruselas que también han sido investigadas?

 Muchos diputados de varios partidos políticos han querido abordar este tema, pero la crisis sanitaria del Covid 19 ha alterado las agendas. Sin embargo, varios miembros del Parlamento Europeo también han hecho preguntas parlamentarias a la Comisión Europea y al Consejo Europeo. La Comisión Europea respondió a través de uno de sus vicepresidentes, Věra Jourová: «La Comisión no tiene dudas sobre la integridad e independencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos». Es como responder: ¡Lárgate, que no hay nada que ver!, excepto quizás unas pocas fotos que nos ayudan a entender el contexto en el que se da esta respuesta. En ésta podemos ver a la Comisaria Jourová con el filántropo húngaro Soros diciendo que «los valores de la sociedad abierta están en el centro de la acción de la UE». En otra foto, el Comisario Europeo Johannes Hahn – autor de otra respuesta – también posa con George Soros, diciendo que «siempre es bueno reunirse con George Soros para discutir nuestros esfuerzos conjuntos para acelerar las reformas y abrir las sociedades en los Balcanes y Europa Oriental».

De hecho, las fotos son llamativas, pero realmente no es nada inesperado, ya que entre 2014 y 2018 George Soros y sus cabilderos se beneficiaron de no menos de 64 entrevistas con Comisarios y altos funcionarios de la Comisión Europea, más, al parecer, que los jefes de Estado europeos.

Todos estos hechos deberían abrirnos los ojos para reconocer el gran peso de estas redes de influencia y poder sobre las instituciones políticas nacionales. El informe del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas sobre las ONG y el Convenio Europeo de Derechos Humanos ha mostrado este charco sucio, ha expuesto y demostrado la realidad de esta colusión en el marco específico del Convenio Europeo de Derechos Humanos, pero no es suficiente. Mientras que cualquier tribunal nacional habría reaccionado con firmeza, para sancionar a los magistrados en cuestión y corregir el sistema, las autoridades europeas dan la espalda y esperan que la gente piense en otra cosa. No hay ningún deseo de cuestionar el sistema. Es aterrador.

¿Cómo explica esta falta de interrogatorio?

Los vínculos entre los organismos internacionales y las principales ONG y fundaciones son demasiado profundos y estrechos; es el sistema de poder mismo: existe una simbiosis entre ellos, tanto financiera como ideológica, e incluso humana. Pero esta relación complementaria se ve distorsionada y desequilibrada por la intervención de multimillonarios filantrópicos que persiguen sus propios objetivos políticos, económicos y financieros. Así, el sistema se pervierte con esta «privatización de los derechos humanos».

¿Fue Ud. víctima de represalias a raíz de sus revelaciones sobre el control de Soros en el CEDH?

No inmediatamente, excepto en un artículo en Le Monde. Por otro lado, ahora somos regularmente el blanco de ataques de los medios de comunicación. La última, y más importante, fue orquestada por la organización Democracia Abierta, miembro de la galaxia Soros, con el apoyo de los grupos de presión a favor del aborto. Hace unas semanas, esta organización publicó una pseudo-investigación contra el ECLJ que fue retransmitida simultáneamente en unos cincuenta periódicos de todo el mundo, incluyendo Time Magazine y EuroNews. La Democracia Abierta movilizó a «Tracking the Backlash», su propia red informal de periodistas activistas, creada para «rastrear la reacción [conservadora]». Su objetivo es manchar la reputación de sus oponentes políticos. Según todos estos artículos, el ECLJ es una gran amenaza, llamando a sus abogados «cruzados» y «ejército secreto», «infiltrándose en nuestras instituciones democráticas» como «lobos con piel de cordero». Las declaraciones de la organización son evidentemente indignantes, como lo fue su llamamiento, el pasado mes de marzo, para la «abolición de la familia», pero todas ellas demuestran el poder de estas redes.

Este tipo de ataque confirma, por si se necesitasen pruebas, la necesidad de exponer y acusar objetivamente las redes de poder que conforman el nuevo sistema de gobierno, tanto mundial como postdemocrático.

 

 

 

Interview donnée à Valeurs Actuelles le 25 novembre 2020.

Six mois après avoir révélé le scandale Soros à la Cour européenne des droits de l’homme (CEDH), vous montrez à présent que le Conseil de l’Europe dont dépend la CEDH a lui-même été financé par l’Open Society et Microsoft.

Grégor Puppinck, Directeur de l’ECLJ : Effectivement, à la lecture des rapports financiers annuels du Conseil de l’Europe, il apparait que l’Open Society de George Soros et Microsoft de Bill Gates sont les deux plus gros donateurs privés de l’organisation. Ces deux organisations ont donné respectivement au Conseil de l’Europe près de 1.400.000€ entre 2004 et 2013 et près de 690.000€ entre 2006 et 2014. L’Open Society soutient par ailleurs des initiatives du Conseil de l’Europe, notamment l’Institut européen des arts et de la culture roms. Depuis 2015, il n’y a plus trace de ces financements directs, en revanche, le Conseil de l’Europe a institué un fond spécial pour recevoir de telles contributions volontaires extra-budgétaires.

Ces versements n’ont pas manqué de questionner, car il est étonnant qu’une organisation politique intergouvernementale soit ainsi perméable aux financements privés. Un député du Conseil de l’Europe a saisi le Comité des Ministres à ce sujet pour demander aux 48 ambassadeurs qui le composent que soient rendus publics tous les documents relatifs à ces financements.

Plus généralement, est-ce une mise en cause du financement des instances internationales par quelques grandes ONG et fondations ?

Il est vrai que le problème ne se pose pas seulement pour le Conseil de l’Europe, mais aussi pour la Cour pénale internationale qui a reçu 115.000 $ de l’Open Society en 2017, et  plus encore pour l’OMS et même pour l’ONU. La Fondation Gates est le deuxième financeur de l’OMS après les Etats-Unis, avec un versement de 530 millions de dollars en 2019. 80% du budget de l’OMS repose sur des contributions volontaires, c’est-à-dire sur les dons de fondations et de gouvernements. Ce mode de financement met évidemment en cause l’indépendance politique de ces organisations.

Ces grandes organisations internationales sont des cibles de choix pour qui veut exercer une influence politique globale, car elles ont un pouvoir considérable, mais des ressources financières inférieures à leurs ambitions. Ces organisations sont donc vulnérables aux « milliardaires philanthropes » qui cherchent à exercer une influence politique globale. Cette influence politique peut s’exercer, vous l’aurez noté, sans aucun recours aux mécanismes et aux contrôles démocratiques. Pour préserver ou restaurer l’indépendance de ces grandes organisations internationales, il est donc impératif d’examiner et de clarifier leurs modes de financement.

 

Peut-on parler d’un phénomène d’entrisme de certaines grandes ONG dans les organisations internationales ?

Nous observons non seulement un phénomène d’entrisme, mais aussi de collusion qui peut s’expliquer lorsque l’on considère la puissance financière de ces ONG : rappelons que l’Open society a été dotée de 32 milliards de dollars qu’elle a reversé et investi dans le secteur des droits de l’homme, des media et de la politique depuis 1984. Le problème ne se limite pas à l’Open Society ; il concerne aussi d’autres grandes fondations privées, telles que Gates, Ford ou Oak. Cela a été précisément et brillamment montré dans le récent livre de Gaétan Cliquennois sur la privatisation des droits de l’homme (Cambridge, 2020).

L’ancien Secrétaire Général du Conseil de l’Europe, Thorbjørn Jagland parlait de Georges Soros, comme de son « good friend », tandis que le Commissaire aux droits de l’homme, Nils Muižnieks, fut directeur des programmes de l’Open Society jusqu’à sa prise de fonction au Conseil de l’Europe en 2012. En 2009, il expliquait que l’Open Society souhaitait créer un homme nouveau – l’homo sorosensus [en référence à Soros] – l’homme de la société ouverte.

L’emprise de ce réseau s’illustre désormais de manière publique et débonnaire. Nombre de dirigeants aiment à montrer leur proximité avec messieurs Soros père et fils.  C’est le cas par exemple de Jean-Claude Juncker, le Président de la Commission européenne ou de Michelle Bachelet, Haut-Commissaire des Nations Unies aux droits de l’homme depuis 2018, photographiée dès sa prise de fonction avec Georges Soros et son fils.

Qu’en est-il des suites de votre rapport sur l’emprise des ONG de Soros sur la CEDH ?

Ce rapport (accessible ici) a eu un énorme impact en Europe et dans le monde ; plusieurs gouvernements et de nombreux responsable politiques s’en sont saisi. C’est le cas notamment de la Russie et de la Bulgarie. J’ai le sentiment que l’opinion publique est à présent informée et sensibilisée. Ce rapport prouve qu’au cours des dix dernières années, parmi les 100 juges permanents qu’a compté la Cour, 22 sont issus de sept ONG actives auprès de cette même Cour, et que 18 d’entre eux ont siégé dans des affaires impliquant « leur » ONG, en violation des règles élémentaires de la déontologie judiciaire. Parmi ces sept ONG, le réseau Open Society se distingue par le nombre de juges qui lui sont liés (12) et par le fait qu’il finance les six autres organisations citées dans le rapport.

Toutefois, ce rapport se heurte au silence gêné de l’institution. La CEDH a informé le journal Le Monde de sa décision de ne pas y répondre. Trois députés du Conseil de l’Europe ont alors saisi le Comité des Ministres, en visant « Le problème systémique des conflits d’intérêts entre ONG et juges de la Cour » et l’interrogeant sur les moyens à mettre en œuvre pour « Restaurer l’intégrité de la Cour européenne des droits de l’homme ». Sans surprise, les 48 ambassadeurs semblent peiner à s’accorder sur une réponse, car ils ont largement dépassé le délai de trois mois prévu pour cette procédure. Ils ont l’obligation de répondre par écrit, ne serait-ce que pour exprimer leur incapacité à répondre.

Qu’en est-il des instances de Bruxelles qui ont aussi été saisies ?

De nombreux députés de divers partis politiques ont voulu se saisir de ce sujet, mais la crise sanitaire a bouleversé les agendas. Plusieurs députés au Parlement européen ont toutefois, eux aussi, adressé des questions parlementaires à la Commission européenne et au Conseil européen.

La Commission européenne a répondu par la voix de l’une de ses vice-présidente, Věra Jourová : « La Commission n’a aucun doute quant à l’intégrité et à l’indépendance de la Cour européenne des Droits de l’homme ». Circulez, il n’y a rien à voir ! Sauf peut-être quelques photos qui nous aident à comprendre le contexte dans lequel interviennent ces réponses. Sur celle-ci, nous pouvons voir la commissaire Jourová en compagnie du philanthrope hongrois déclarant que “les valeurs d’Open society sont au cœur de l’action de l’UE.” Sur une autre photo, le Commissaire européen Johannes Hahn – auteur d’une autre réponse – pose lui aussi avec George Soros, en déclarant qu’« il est toujours bon de rencontrer George Soros pour discuter de nos efforts joints pour accélérer les réformes et les sociétés ouvertes dans les Balkans et l’Europe de l’Est ».

 

 

Signer la pétition pour mettre fin aux conflits d’intérêts

 

En fait, ces photos sont spectaculaires mais n’ont rien d’extraordinaire, car entre 2014 et 2018, George Soros et ses lobbyistes ont bénéficié de pas moins de 64 entretiens avec des Commissaires et des hauts responsables de la Commission européenne ; c’est plus, paraît-il, que ce dont bénéficient les chefs d’États européens.

Tous ces éléments factuels doivent nous ouvrir les yeux sur l’importance considérable de ces réseaux d’influence et de pouvoir au-dessus des institutions politiques nationales. Le Rapport de l’ECLJ sur les ONG et la CEDH a jeté un pavé dans la marre, il a exposé et prouvé la réalité de cette collusion dans le cadre spécifique de la CEDH, mais ce n’est pas suffisant. Alors que n’importe quelle juridiction nationale aurait réagi avec fermeté, pour sanctionner les magistrats en cause et corriger le système, les instances européennes font le dos rond et attendent que le peuple pense à autre chose. Il n’y a aucune volonté de remise en cause. C’est effrayant.

 

Comment expliquez vous cette absence de remise en cause ?

Les liens entre instances internationales et les grandes ONG et fondations sont trop profonds et étroits ; c’est un même système de pouvoir : il y a symbiose entre elles, tant aux plans financier qu’idéologique, et même humain. Mais cette relation de complémentarité est faussée et déséquilibrée par l’intervention des milliardaires philanthropes qui poursuivent des objectifs politiques, économiques et financiers. Le système est perverti par cette « privatisation des droits de l’homme ».

 

Avez-vous fait l’objet de représailles suite à vos révélations sur l’emprise de Soros à la CEDH ?

Pas immédiatement, sauf un article du Monde. En revanche, nous sommes maintenant régulièrement la cibles d’attaques médiatiques. La dernière, et la plus importante, fut orchestrée par l’organisation Open democracy, membre de la galaxie Soros, avec le soutien des lobbys de l’avortement. Cette organisation a publié il y a quelques semaines une pseudo-enquête contre l’ECLJ qui fut relayée simultanément dans une cinquantaine de journaux à travers le monde, dont Time Magazine et EuroNews. Open democracy mobilisa « Tracking the Backlash », son propre réseau informel de journalistes militants créé pour « traquer la réaction [conservatrice] ». Il s’agit pour eux d’entacher la réputation numérique de leurs adversaires politiques. D’après tous ces articles, l’ECLJ serait une menace majeur, qualifiant ses juristes de « croisés » et d’« armée secrète », « infiltrés dans nos institutions démocratiques », comme des « loups déguisés en agneaux ». Les propos de cette organisation sont évidemment outranciers, comme le fut son appel en mars dernier à « l’abolition de la famille », mais ils démontrent toutes la puissance de ces réseaux.

Ce type d’attaque confirme, s’il en était besoin, la nécessité d’exposer de façon objective les réseaux de pouvoir qui constituent le nouveau système de gouvernance, à la fois mondiale et post-démocratique.

Interview donnée à Valeurs Actuelles le 25 novembre 2020. 

 

 

How millionaires manage the EU

29.11.2020

Introduction: the document translated from the French original, which follows below, is a part of the world conspiracy to establish the New World Order, as presented in our previous articles on the conspiracy hypothesis. Below is explained how the EU puts pressure to impose its ideologies around homosexuality, genderism, abortion and the iron grip on school education in a materialistic mode. It is time for the Member States to stop fooling themselves. Above the French original.

The director of the European Centre for Law and Justice, Dr. Gregor Puppinck (www.eclj.org) denounces the permeability of the Council of Europe to private funding. The political independence of this organization is questioned. Interview granted by Mr. Puppinck to Valeurs Actuelles, France, on 25 November 2020.

Six months after the Soros scandal was revealed to the European Court of Human Rights (ECtHR), we now show that the Council of Europe, on which the ECtHR depends, was itself financed by the Open Society and Microsoft.

Gregor Puppinck, director of the ECLJ: In fact, reading the annual financial reports of the Council of Europe, it appears that George Soros’ Open Society and Bill Gates’ Microsoft are the two largest private donors to this institution. These two donors have contributed to the Council of Europe, respectively, about 1,400,000 Euros between 2004 and 2013 and about 690,000 Euros between 2006 and 2014. The Open Society also supports the initiatives of the Council of Europe, including the European Institute for Roman Arts and Culture. As of 2015 there is no longer any trace of such direct funding, but the Council of Europe has established a special fund to receive such extra-budgetary voluntary contributions.

These payments have not ceased to raise questions, as it is surprising that an intergovernmental political organization is so permeable to private funding. One member of the Council of Europe has referred the matter to the Committee of Ministers and asked its 48 ambassadors to make public all documents relating to such funding.

More generally, is this an inquiry into the financing of international bodies by certain large NGOs and foundations?

It is true that the problem is not only for the Council of Europe, but also for the International Criminal Court, which has received $115,000 from the Open Society in 2017, and even more for the WHO and even the UN. The Gates Foundation is the second largest source of funding for the WHO after the United States, with a disbursement of $530 million in 2019. Eighty percent of WHO’s budget is based on voluntary contributions – donations from foundations and governments. This method of funding obviously calls into question the political independence of these organizations.

These large international official institutions are prime targets for those who wish to exercise global political influence, as they have considerable power. Consequently, these organizations are vulnerable to «philanthropic billionaires» seeking to exert global political influence. This political influence can be exercised, as you will have observed, without recourse to democratic mechanisms and controls. Therefore, in order to preserve or restore the independence of these large international organizations, it is imperative to examine and clarify their methods of financing.

Is it possible to speak of a phenomenon of management of certain large private NGOs in international organizations?

 We observe not only a phenomenon of takeover, but also of collusion which can be explained if we consider the financial power of these private NGOs: let us remember that the Open Society has been endowed with 32 billion dollars, which it has invested in the sectors of human rights, media and politics since 1984. The problem is not limited to the Open Society, but also touches other large private foundations, such as Gates, Ford or Oak. This was shown accurately and brilliantly in Gaétan Cliquennois’ recent book on the privatization of human rights (Cambridge, 2020).

Former Secretary General of the Council of Europe, Thorbjørn Jagland, referred to Georges Soros as his «good friend», and the Commissioner for Human Rights, Nils Muižnieks, was Director of Open Society Programs until he took up a position at the Council of Europe in 2012. In 2009, he explained that the Open Society wanted to create a new man – the homo sorosensus [referring to Soros] – the man of the open society.

The influence of this network is now being shown publicly. Many leaders like to show their closeness to Soros father and son.  This is the case, for example, of Jean-Claude Juncker, president of the European Commission, or Michelle Bachelet, United Nations High Commissioner for Human Rights since 2018, photographed as soon as she took office with Georges Soros and his son.

What about the follow-up to his report on the influence of Soros’ NGOs on the ECHR (European Commission on Human Rights)? 

 This report (available here: accessible ici) has had a huge impact in Europe and worldwide and has been taken up by several governments and many politicians. This is particularly the case in Russia and Bulgaria. I believe that public opinion is now informed and has become aware of the issue. This report shows that, in the last ten years, 22 of the 100 permanent judges of the Court have come from seven private NGOs active at the Court, and that 18 of them have decided cases involving «their» private NGOs, in violation of basic standards of judicial ethics. Among these seven NGOs, the Open Society network is notable for the number of judges linked to it (12) and for the fact that it funds the six other organizations cited in the report.

However, this report is hampered by the embarrassing silence of the institution. The ECHR (European Commission on Human Rights) informed the newspaper Le Monde of its decision not to respond. Three members of the Council of Europe then referred the matter to the Committee of Ministers, referring to the «systemic problem of conflicts of interest between NGOs and judges of the Court» and asking about the means to be implemented to «restore the integrity of the European Court of Human Rights». Not surprisingly, its 48 ambassadors seem to have difficulty agreeing on a response, as they have far exceeded the three-month deadline for this procedure. They are obliged to respond in writing, if only to express their inability to do so.

What about the instances in Brussels that have also been investigated?

Many MPs from various political parties have wanted to address this issue, but the health crisis at COVID-19 has altered the agendas. However, several members of the European Parliament have also asked parliamentary questions to the European Commission and the European Council.

The European Commission responded through one of its vice-presidents, Věra Jourová: «The Commission has no doubts about the integrity and independence of the European Court of Human Rights. It is like answering: Go away, there is nothing to see, except perhaps a few photos that help us understand the context in which this answer is given. In this one we can see Commissioner Jourová with the Hungarian philanthropist Soros saying that «the values of the open society are at the heart of EU action». In another photo, European Commissioner Johannes Hahn – author of another response – also poses with George Soros, saying that «it is always good to meet with George Soros to discuss our joint efforts to accelerate reforms and open societies in the Balkans and Eastern Europe».

Indeed, the photos are impressive, but it is really nothing unexpected, since between 2014 and 2018 George Soros and his lobbyists benefited from no less than 64 interviews with Commissioners and senior officials of the European Commission, more, it seems, than the European heads of state.

All these facts should open our eyes to recognize the great weight of these networks of influence and power over national political institutions. The report of the European Court of Justice on NGOs and the European Convention on Human Rights has shown this dirty pool, has exposed and demonstrated the reality of this collusion in the specific framework of the European Convention on Human Rights, but it is not enough. While any national court would have reacted firmly, to sanction the judges in question and correct the system, the European authorities are turning their backs and expecting people to think otherwise. There is no desire to question the system. It is frightening.

How do you explain this lack of questioning?

The links between international bodies and the main NGOs and foundations are too deep and too close; it is the power system itself: there is a symbiosis between them, both financially and ideologically, and even humanly. But this complementary relationship is distorted and unbalanced by the intervention of philanthropic billionaires who pursue their own political, economic and financial objectives. Thus, the system is perverted by this «privatization of human rights.

Were you victim of reprisals for your revelations about Soros’ control of the ECHR?

Not immediately, except in an article in Le Monde. On the other hand, we are now regularly targeted by the media. The latest, and most important, was orchestrated by the Open Democracy organization, a member of the Soros galaxy, with the support of pro-abortion lobbyists. A few weeks ago, this organization published a pseudo-research against the ECLJ that was simultaneously broadcast in some fifty newspapers around the world, including Time Magazine and EuroNews. Open Democracy mobilized «Tracking the Backlash,» its own informal network of activist journalists, created to «track the [conservative] reaction. Its aim is to stain the reputation of its political opponents. According to all these articles, the ECLJ is a big threat, calling its lawyers «crusaders» and «secret army,» «infiltrating our democratic institutions» like «wolves in sheep’s clothing. The organization’s statements are obviously outrageous, as was its call last March for the «abolition of the family,» but they all demonstrate the power of these networks.

This type of attack confirms, if proof were needed, the need to objectively expose and accuse the networks of power that make up the new system of government, both global and post-democratic.

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