Sospecha de fraude electoral en USA

23.11.2020

https://m.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=uP93MyP0EPw

https://www.youtube.com/watch?v=mX2S_II2S-Y

Steven Mosher, el autor del artículo que aparece a continuación, es una autoridad reconocida internacionalmente en materia de China y cuestiones de población. Mosher ha comparecido en numerosas ocasiones ante el Congreso de los Estados Unidos como experto en población mundial, China y abusos de los derechos humanos. También ha hecho apariciones en televisión en Good Morning America, 60 Minutes, The Today Show, 20/20, FOX y CNN news, además de ser un invitado habitual en programas de radio en todo el país.

Es el autor del best seller «A Mother’s Ordeal»: La lucha de una mujer contra la política de un solo hijo en China. Su último libro es Bully of Asia, exponiendo la amenaza que supone hoy la China para mundo.

Los artículos de Steve han aparecido en The Wall Street Journal, Reader’s Digest, The New Republic, The Washington Post, National Review, Reason, The Asian Wall Street Journal, Freedom Review, Linacre Quarterly, Catholic World Report, Human Life Review, First Things, y muchas otras publicaciones. Steven Mosher vive en Virginia con su esposa, Vera, y sus nueve hijos.

El texto original en inglés está después de la siguiente traducción al castellano.

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( Nota de la redacción, 23.11.2020:  https://m.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=uP93MyP0EPw)

El abogado de Top de Trump predice un nuevo y enorme volumen de pruebas en el fraude electoral en 2020

Hoy, Sidney Powell prometió un aluvión de pruebas en las próximas dos semanas, que ahogarán por completo la credibilidad de los medios de comunicación.          

20 de noviembre de 2020 (LifeSiteNews) –

Creo, como alguien que ha estado muy metido en el asunto, que el equipo legal de Trump podrá fácilmente probar en la corte que ha ocurrido un fraude masivo de votantes y que el presidente realmente ganó la reelección. Digo esto con un 100% de seguridad.

En esta cuestión, los medios liberales, que desafortunadamente ahora incluyen a FOX News, se han convertido en el enemigo de la verdad. Sus desventurados egos parlantes continúan exigiendo que el presidente Trump produzca la evidencia del fraude electoral, pero al mismo tiempo no se molestan en leer las muchas declaraciones juradas que han sido presentadas a los tribunales, y mucho menos informar sobre ellas al público. En las próximas dos semanas, el aluvión de pruebas que se publicará destruirá su credibilidad para siempre.

Comencemos con Sidney Powell, un ex fiscal federal, uno de los abogados del presidente Trump. Esta mañana, Sidney estuvo en el programa de radio de Glenn Beck, donde dijo que hay demandas en todos y cada uno de los estados pendientes de aclaración. Las pruebas en estas demandas consistirán en testigos oculares y víctimas de fraude electoral; datos en bruto reales de las comisarías, que ha llevado tiempo en conseguir y analizar; y declaraciones juradas de expertos que explicarán que las anomalías resultantes en los datos son estadísticamente imposibles.

Tomemos el testimonio de Russell Ramsland, que es un experto en la detección de fraude electoral. Ramsland, quien sirvió en la administración de Reagan, ha presentado una declaración jurada declarando que «anomalías significativas y signos de alerta» fueron evidentes en los conteos de Michigan, sin las cuales Biden no habría ganado el estado.

¿De qué tipo de banderas rojas de alerta estamos hablando? Aquí hay un ejemplo en la declaración jurada de Ramsland: «Hay un impresionante 3.276 de casos donde los votos presidenciales emitidos, en comparación con los votantes estimados, oscila entre el 84 por ciento y el 350 por ciento … …431.954 votos en exceso». Y «exceso de votos» es una forma educada de señalar una votación fraudulenta.

Luego está la evidencia presentada por Rudy Giuliani en la conferencia de prensa de ayer. Primero habló de un patrón de fraude electoral organizado que se extiende a través de los Estados Unidos:  muchos ciudadanos americanos honestos, que constituyen una cantidad extraordinaria de testigos, han llevado rápidamente a la conclusión, de que no se trata de un fraude electoral singular sólo en un estado. Este patrón se repite en varios estados. Casi exactamente el mismo patrón, que, para cualquier investigador experimentado, es evidente que obedece a un plan centralizado para ejecutar estos actos de fraude electoral, además,  específicamente centrado en las grandes ciudades, que como se puede imaginar, están controladas por los demócratas,  y muy especialmente en aquellas grandes ciudades que tienen un largo historial de corrupción. … han intentado hacer un ´buen trabajo´. No sé si eran tan buenos porque cometieron errores significativos, como todos los ladrones, y  nosotros los atrapamos.

Uno detrás de otro, en los estados con votos no aclarados, se podía ver el mismo patrón:  poca o ninguna visión general en el proceso de contaje de los votos por correo, mientras que los observadores republicanos se mantenían a distancia o se echaban completamente de la sala. El conteo se llevaba a cabo en secreto y a medianoche, apareciendo enormes cantidades de boletas para Biden, utilizándose el sistema de procesamiento de votos Dominion para la tabulación de las boletas de voto.

Giuliani aclaró enérgicamente,  cara a los medios de comunicación, refiriéndose a eso de que «no habría evidencia» de fraude, diciendo: «¿Sabes cuántas declaraciones juradas tenemos en el caso de Michigan? Doscientas veinte declaraciones juradas. Lo que juran es que a las 4:30 de la mañana, un camión se detuvo en el centro de Detroit donde estaban contando las boletas. La gente pensó que venía la comida, así que todos corrieron al camión. No era comida, sino miles y miles de boletas, y las boletas estaban metidas en basureros, en bolsas de papel, en cajas de cartón, y fueron llevadas al centro, donde fueron puestas en varias mesas».

«En ese momento», continuó Giuliani, «pensaron que todos los inspectores republicanos se habían ido, pero dos han logrado quedarse. Esto es lo que juran conjuntamente: que cada boleta que podían ver, todo lo que podían oír, eran boletas para Biden. Cuando veían una boleta, estas eran boletas sólo para Biden. Muchas de ellas fueron contadas tres veces.»

Por supuesto, los cubos de basura llenos de boletas falsas son de la vieja escuela. La nueva escuela es el actual fraude electoral electrónico.

Esto nos lleva de vuelta a la entrevista de Sidney Powell con Glenn Beck, que me sugirió que pronto podríamos averiguar más acerca de cómo los sistemas computarizados de votación en los EE.UU. y en el extranjero se utilizaron en el atraco electoral.

Sabemos que las máquinas de Dominion Voting Systems utilizadas en docenas de estados estaban conectadas a Internet, incluso cuando no deberían haberlo estado. Sería sorprendente que no hubiera un servidor o servidores maestros donde todos – y me refiero a todos – los datos de la votación se enviaban y almacenaban en tiempo real.

Y aquí es donde la historia de los acontecimientos se pone muy, muy interesante.

Durante varios días ha habido noticias de que las fuerzas armadas de los Estados Unidos llevaron a cabo una redada en una instalación en Frankfurt, Alemania, dirigida por una compañía llamada ScytI, que estaba involucrada en el almacenamiento, conteo y tal vez en la manipulación de los datos de los votantes de los Estados Unidos, y que sus servidores de computación habían sido incautados. (Es demasiado complicado de explicarlo aquí, pero todas las compañías involucradas en la votación computarizada, con nombres como Smartmatic y Dominion, parecen estar conectadas de alguna manera y todas utilizan el mismo software).

Curiosamente, los informes decían que la CIA no había sido informada con antelación de la redada.

En la conferencia de prensa de ayer, Powell confirmó públicamente que la redada alemana había tenido lugar, pero declaró que no estaba segura, como dijo, de si «los buenos o los malos se llevaron los servidores».

Anoche, en el programa de Lou Dobbs, fue más lejos y dijo: «Sé que [la instalación de Frankfurt] es uno de los centros de servidores. También hay uno en Barcelona. Así que está relacionado con toda la operación de Smartmatic-Dominio. No sabemos si los buenos tienen los servidores o si los malos los tienen.  No estamos en el gobierno, por lo que simplemente no lo sabemos. Espero que sean los buenos, y si tienen [los servidores], entonces debería haber montones de pruebas de una franca conspiración criminal internacional de la peor clase.»

Cuando Lou Dobbs preguntó si esos servidores contenían los registros de todos los votos procesados por Dominion o Smartmatic, a lo que Powell respondió que sí. Añadió: «La gente puede ver los votos en directo. Por ejemplo, había un empleado de Dominion, de alto nivel, en el centro de Detroit, en la noche de la elección. Pudo haber visto los votos en directo y manipularlos en ese proceso. Podría haber ejecutado un algoritmo automático contra todos los votos, que creemos que es lo que ocurrió originariamente, y luego las máquinas tuvieron que detenerse y el conteo tuvo que detenerse en varios lugares, porque la ventaja del presidente Trump era tan grande en ese momento que tuvieron que detener el conteo de votos y entrar y rellenar los votos que necesitaban para cambiar los resultados».

Hoy,  Glenn Beck, le lanzó otra noticia bomba: «Estoy escuchando que fueron nuestras fuerzas las que incautaron los servidores.» Nuestras fuerzas. Eso significa los buenos.

Si estos son los servidores maestros que registraron los datos de la votación de las miles de máquinas de votación del software Dominion en los EE.UU., en la noche de las elecciones, las cosas se pondrán muy dramáticas.

Interesante también es que la oficina principal de Dominion en Toronto ha cerrado, junto con la oficina de Dominion en Denver. Cientos de empleados de Dominion han eliminado sus cuentas de LinkedIn y otros perfiles de medios sociales. Y, justo esta mañana, los representantes de Dominion no se presentaron a una audiencia de supervisión de la Asamblea de Pennsylvania en la que estaban programados para aparecer. Así no se porta una empresa que no tiene nada que ocultar.

Powell le dijo a Beck que la campaña Trump empezará a publicar documentos a periodistas de confianza y los pondrá en línea en los próximos días.

¿Quieres pruebas de fraude electoral? Supongo que lo tenemos todo.

Ayudemos a detener el fraude electoral: El Proyecto de acción Veritas está recibiendo consejos sobre el fraude electoral aquí mismo.

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Suspicion of electoral fraud in the USA

https://m.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=uP93MyP0EPw

https://www.youtube.com/watch?v=mX2S_II2S-Y

Steven Mosher, the autor of the article below, is an internationally recognised authority on China and population issues. Mosher has appeared numerous times before the US Congress as an expert in world population, China and human Rights abuses. He has also made TV appearances on Good Morning America, 60 Minutes, The Today Show, 20/20, FOX and CNN news, as well as being a regular guest on talk radio shows across the nation.

He is the author of the best-selling A Mother’s Ordeal: One woman’s Fight Against China’s One-Child-Policy. His latest book is Bully of Asia, exposing the threat of China to the entire world at this time.

Articles by Steve have appeared in The Wall Street Journal, Reader’s Digest, The New Republic, The Washington Post, National Review, Reason, The Asian Wall Street Journal, Freedom Review, Linacre Quarterly, Catholic World Report, Human Life Review, First Things, and numerous other publications.

Steven Mosher lives in Virginia with his wife, Vera, and their nine children.

 

Top Trump lawyer foretells huge new evidence dump in 2020 vote fraud case

Today, Sidney Powell promised a flood of evidence over the next two weeks that will drown the mainstream media’s credibility forever.

  • November 20, 2020 (LifeSiteNews) — I believe, as someone who has been “on the calls,” that Trump’s legal team will easily be able to prove in court that massive voter fraud has occurred and that the president actually won re-election. I say this with 100 percent confidence.

On this question, the liberal media, which unfortunately now include FOX News, have made themselves the enemy of the truth. Their hapless talking egos continue to demand that President Trump produce the evidence of the voter fraud at the same time that they can’t be bothered to read the many affidavits that have been submitted to the courts, much less report on them to the public.

Over the next two weeks, the flood of evidence that will be released will drown their credibility forever. 

Let’s start with Sidney Powell, a former federal prosecutor who is one of President Trump’s attorneys. This morning, Sidney was on Glenn Beck’s radio show, where she told him there are lawsuits coming in each and every one of the swing states. The evidence in these lawsuits will consist of eyewitnesses to and victims of voting fraud; actual raw data from the precincts, which takes time to get and analyze; and affidavits from experts who will explain that the resulting anomalies in the data are statistically impossible.

Take the testimony of Russell Ramsland, who is an expert in election fraud detection. Ramsland, who served in the Reagan administration, has submitted an affidavit swearing that “significant anomalies and red flags” were evident in the Michigan tallies, without which Biden would not have won the state.

What kind of red flags are we talking about? Here’s one example from Ramsland’s affidavit: “There are a stunning 3,276 precincts where the presidential votes cast compared to the estimated voters … ranges from 84 percent to 350 percent … [revealing] 431,954 excess ballots.”

And “excess ballot” is a polite way of saying a fraudulent ballot.

Then there is evidence laid out by Rudy Giuliani at yesterday’s press conference. First he spoke of a pattern of organized voter fraud that stretches across the United States:

As we started investigating, both our investigations and the very brave and patriotic American citizens that have come forward, extraordinary number of people, extraordinary number of witnesses, and what emerged very quickly is it’s not a singular voter fraud in one state. This pattern repeats itself in a number of states. Almost exactly the same pattern, which to any experienced investigator, prosecutor would suggest there was a plan from a centralized place to execute these acts of voter fraud specifically focused on big cities, and big cities, as you can imagine, big cities controlled by Democrats and particularly focused on big cities that have a long history of corruption. … They were good. I don’t know that they were that good because they made significant mistakes, like all crooks do, and we caught them.

In swing state after swing state, the same pattern emerges: little or no oversight while mail-in ballots were being counted, Republican polls-watchers being kept at a distance or thrown out entirely, the counting being carried out in secret in the middle of the night, huge spikes of ballots for Biden suddenly appearing afterward, and Dominion Voting Systems being used for the tabulation of ballots.  

Giuliani tore into the media for claiming that there is «no evidence» of fraud, saying: “Do you know how many affidavits we have in the Michigan case? Two hundred and twenty affidavits. What they swear to is that at 4:30 in the morning, a truck pulled up to the Detroit center where they were counting ballots. The people thought it was food so they all ran to the truck. It wasn’t food, it was thousands and thousands of ballots, and the ballots were in garbage cans, they were in paper bags, they were cardboard boxes and they were taken into the center. They were put on a number of tables.”

“At that time,” Giuliani continued, “they thought all of the Republican inspectors had left, all but two had. Here’s what they jointly swear to: that every ballot that they could see, everything that they could hear, these were ballots for Biden. When they saw a ballot, these were ballots only for Biden, nothing down ticket. Many of them were triple-counted.»

Of course, garbage cans full of phony ballots is old school. New school is electronic voter fraud.

This takes us back to Sidney Powell’s interview with Glenn Beck, which suggested to me that we may soon learn more about how computerized voting systems in the U.S. and overseas were used in the election heist.

We know that the Dominion Voting Systems machines used in dozens of states were connected to the internet, even when they should not have been. It would be surprising if there were not a master server or servers where all — and I do mean all — of the voting data are sent and stored in real time.

And here’s where the story gets really, really interesting.

For several days there have been reports that U.S. forces carried out a raid on a facility in Frankfurt, Germany, run by a company called ScytI that was involved in storing, counting, and perhaps manipulating U.S. voter data, and that its computer servers had been seized. (It is too complicated to explain here, but all of the companies involved in computerized voting, with names like Smartmatic and Dominion, seem to all be connected in some way and to all use the same software.)

Interestingly enough, reports said that the CIA had not been informed in advance of the raid.

At yesterday’s press conference, Powell publicly confirmed that the German raid had indeed taken place but stated that she was not sure, as she put it, whether “the good guys or the bad guys got the servers.” 

Last night on Lou Dobbs’s show, she went farther, saying, “I know [the Frankfurt facility] is one of the server centers. There is also one in Barcelona. So it is related to the entire Smartmatic-Dominion operation. We do not know whether the good guys got the servers or whether the bad guys got them. Being on the outside of the government, we simply don’t know. I’m hoping it’s the good guys, and if they have [the servers], then there should be scads of evidence of frankly an international criminal conspiracy of the worst sort.”

When Lou Dobbs asked if those servers contained the records of all of the votes that were processed by Dominion or Smartmatic, Powell answered yes. She added, “People can watch the votes stream in live. For example, there was a Dominion employee, high up, at the Detroit center on the night of the election. He could have watched the votes come in live and manipulated them in that process. It could have run an automatic algorithm against all the votes, which we believe is what happened originally, and then the machines had to stop and the count had to stop in multiple places because President Trump’s lead was so great at that point that they had to stop the vote-counting and come in and backfill the votes they needed to change the results.”

Today, to Glenn Beck, she dropped another bombshell: “I am hearing that it was our forces that got the servers.”

Our forces. That means the good guys.

Now, if these turn out to be the master servers that recorded all of the voting data flowing in from all of the thousands of Dominion voting machines across the U.S. on Election Night, then things are about to get very interesting.

Interesting, too, is that the main Dominion office in Toronto has closed along with the Dominion office in Denver. Hundreds of Dominion employees have deleted their LinkedIn accounts and other social media profiles. And, just this morning, Dominion representatives didn’t show up for an oversight hearing of the Pennsylvania Assembly at which they were scheduled to appear. These are not the actions of a company that has nothing to hide.

Powell said to Beck that the Trump campaign will start releasing documents to trusted journalists and putting them online within the next couple of days.

You want evidence of voter fraud? I am guessing that we have it all.

Help stop voter fraud: Project Veritas is accepting voter fraud tips here.

 

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