La ´Barrington Declaration´ contra el ´lockdown´

English version below

https://www.youtube.com/watch?v=rz_Z7Gf1aRE&t=549s

Estamos ante un caso concreto de silenciamiento mediático de una de un llamado de alerta que quiere advertir al público mundial, de que el actual alarmismo innecesario en torno al coronavirus está creando ´efectos devastadores contra la salud, a corto y largo plazo´. ¡La Declaración Barrington hace un llamado a los Estados en todo el mundo para que cesen las medidas de confinamiento y paro de la vida normal anterior, a todos los niveles!

Google, como el principal exponente del mainstream-media, dirigido desde una cúpula de poder, al igual que casi la totalidad de los medios informativos, lanza un ataque a fuego cerrado contra esta Declaración, con todo tipo de argumentos no científicos, descalificándola sin una sola voz de apoyo en las tres primeras páginas de Google, es decir, en todas. Otro tanto se puede observar en Wikipedia. Al mismo tiempo, aparte de estos ataques,  la Declaración fue silenciada en todos los medios de información tradicionales.

Todo esto sugiere que lo que se busca, por tanto, no es la salud y el bien de la gente, sino otra cosa. Por eso no podemos extrañarnos de que haya tanta protesta en la calle, mediante videos y medios de información alternativos, porque a las personas les está entrando el miedo, no tanto ante el virus, sino ante las actitudes totalitarias incluso de estados de gran tradición democrática, como Alemania. En toda Europa, y últimamente también en España y América Latina, miles de médicos están levantando cada vez más su voz, para prevenir a la ciudadanía ante esta nube negra que se cierne sobre cada uno, exigiendo obediencia a la vacunación, a la digitalización prevista del dinero, a soportar los danos de radiación del G5 y a dejarse implantar el chip infernal de control total de la persona individual.

A continuación, sigue la citación de la ´Great Barrington Declaration´, firmada por cuarenta autoridades científicas de diversos países:

 

La Declaración «Great Barrington»

Como epidemiólogos de enfermedades infecciosas y científicos de salud pública, nos preocupan los impactos en la salud física y mental de las políticas que predominan en relación a la COVID-19 y recomendamos un abordaje que llamamos Protección Focalizada.

Provenientes tanto de izquierda como de derecha, y de distintas partes del mundo, hemos dedicado nuestra profesión a proteger a los demás. Las actuales políticas de confinamiento (lockdown) están produciendo efectos devastadores en la salud pública a corto y largo plazo. Los efectos (para mencionar sólo algunos) incluyen tasas de vacunación más bajas, empeoramiento en los resultados de enfermedades cardiovasculares, menores detecciones de cáncer y deterioro de la salud mental—lo que conducirá a un mayor exceso de mortalidad en los próximos años, siendo la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad aquellos sobre los que recaerá el peso más grande de estas medidas. Dejar a los niños sin escuelas es una grave injusticia.

Mantener estas medidas en pie hasta que haya una vacuna disponible causará un daño irreparable en los menos privilegiados, quienes terminarán siendo afectados de manera desproporcionada.

Afortunadamente, nuestro conocimiento sobre el virus está creciendo. Sabemos que la vulnerabilidad a la muerte por COVID-19 es más de mil veces mayor en los ancianos y débiles que en los jóvenes. En efecto, para los niños, la COVID-19 es menos perjudicial que muchos otros peligros, incluyendo la influenza.

A medida que se desarrolla inmunidad, el riesgo que todos tienen de infectarse —incluyendo los vulnerables— desciende. Sabemos que, eventualmente, todas las poblaciones alcanzarán la inmunidad de rebaño –es decir, el punto en el que la tasa de infecciones nuevas se mantiene estable— y que esto puede beneficiarse de (pero no depende de) una vacuna.

La manera más humana de abordarlo, midiendo los riesgos y los beneficios de alcanzar la inmunidad de rebaño, es la de permitirle a aquellos que están bajo un mínimo riesgo de muerte, vivir sus vidas con normalidad para alcanzar la inmunidad al virus a través de la infección natural, mientras se protege mejor a aquellos que se encuentran en mayor riesgo. Esto lo llamamos Protección Enfocada.

Adoptar las medidas para proteger a los vulnerables debería ser el objetivo central de las acciones de salud pública dirigidas contra la COVID-19. Por ejemplo, los asilos de ancianos deberían emplear personal con inmunidad adquirida y realizar test PCR al personal y los visitantes con frecuencia. La rotación del personal debería limitarse. Las personas jubiladas que viven en casa deberían contar con provisiones y otros elementos esenciales enviados a sus casas. En cuanto fuera posible, deberían reunirse con sus familiares en exteriores en lugar de interiores. Una lista exhaustiva y detallada de las

medidas, incluyendo un abordaje particular para hogares multigeneracionales, puede ser desarrollada, lo que se encuentra perfectamente dentro del ámbito y las capacidades de los profesionales de la salud pública.

Aquellos que no son vulnerables, deberían reanudar inmediatamente su vida con normalidad. Medidas sencillas de higiene, como lavarse las manos y quedarse en casa cuando se esté enfermo, deberían ponerse en práctica por todos para reducir el umbral de inmunidad de rebaño. Las escuelas y universidades deberían abrir para una enseñanza presencial. Las actividades extracurriculares, como los deportes, deberían reanudarse. Los adultos jóvenes de bajo riesgo deberían trabajar con normalidad, en lugar de hacerlo desde casa. Los restaurantes y otros negocios deberían abrir. Las artes, la música, los deportes y otras actividades culturales deberían reanudarse. La gente que se encuentra en mayor riesgo podría participar, si así lo desea, mientras la sociedad en conjunto disfruta de la protección otorgada a los vulnerables por aquellos que han desarrollado inmunidad de rebaño.

4 de octubre del año 2020. Esta declaración fue escrita y firmada en Great Barrington, Estados Unidos, por:

Dr. Martin Kulldorff, profesor de medicína en la Universidad Harvard, especialista en bioestadística y epidemiólogo experto en la detección y monitoreo de brotes de enfermedades infecciosas y evaluaciones de seguridad de vacunas.

Dr. Sunetra Gupta, profesora de la Universidad de Oxford, epidemióloga experta en inmunología, desarrollo de vacunas y modelación matemática de enfermedades infecciosas.

Dr. Jay Bhattacharya, profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, médico, epidemiólogo, economista de la salud y experto en políticas de salud pública, enfocado en enfermedades infecciosas y poblaciones vulnerables.

 

 

 

The Barrington Declaration against the lockdown

https://www.youtube.com/watch?v=rz_Z7Gf1aRE&t=549s

This is a concrete case of attempted destruction of a an advice that seeks to warn the world’s public, that the current unnecessary scaremongering about the coronavirus is creating ‘devastating health effects, both short and long term’. The Barrington Declaration calls on States around the world to cease measures of confinement and cessation of the former normal life, at all levels!

Google, as the best exponent of mainstream-media, directed from a power dome, like almost all the media, makes a closed fire attack against this Declaration, with all kinds of non-scientific arguments, disqualifying it without a single voice of support on the first three pages of Google, that is, on all of them. The same can be seen in Wikipedia. Furthermore, the Declaration was silenced in all main-stream media.

All this suggests that what is being sought, therefore, is not the health and good of the people, but something else. That is why we cannot be surprised that there is so much protest in the streets, through videos and alternative media, because people are becoming afraid, not so much of the virus, but of the totalitarian attitudes even of states with a great democratic tradition, such as Germany. Throughout Europe, and lately also in Spain and Latin America, thousands of doctors are increasingly raising their voices, to warn citizens of this black cloud that is hanging over them, which demands obedience to vaccination, to the planned digitalization of money, to endure the radiation damage of the G5 and to allow themselves to be implanted with the infernal chip of total control of the individual person.

The following is the citation from the Great Barrington Declaration, signed by forty top scientific authorities of different countries:

 

 

The Great Barrington Declaration

The Great Barrington Declaration – As infectious disease epidemiologists and public health scientists we have grave concerns about the damaging physical and mental health impacts of the prevailing COVID-19 policies, and recommend an approach we call Focused Protection.

Coming from both the left and right, and around the world, we have devoted our careers to protecting people. Current lockdown policies are producing devastating effects on short and long-term public health. The results (to name a few) include lower childhood vaccination rates, worsening cardiovascular disease outcomes, fewer cancer screenings and deteriorating mental health – leading to greater excess mortality in years to come, with the working class and younger members of society carrying the heaviest burden. Keeping students out of school is a grave injustice.

Keeping these measures in place until a vaccine is available will cause irreparable damage, with the underprivileged disproportionately harmed.

Fortunately, our understanding of the virus is growing. We know that vulnerability to death from COVID-19 is more than a thousand-fold higher in the old and infirm than the young. Indeed, for children, COVID-19 is less dangerous than many other harms, including influenza.

As immunity builds in the population, the risk of infection to all – including the vulnerable – falls. We know that all populations will eventually reach herd immunity – i.e.  the point at which the rate of new infections is stable – and that this can be assisted by (but is not dependent upon) a vaccine. Our goal should therefore be to minimize mortality and social harm until we reach herd immunity.

The most compassionate approach that balances the risks and benefits of reaching herd immunity, is to allow those who are at minimal risk of death to live their lives normally to build up immunity to the virus through natural infection, while better protecting those who are at highest risk. We call this Focused Protection.

Adopting measures to protect the vulnerable should be the central aim of public health responses to COVID-19. By way of example, nursing homes should use staff with acquired immunity and perform frequent PCR testing of other staff and all visitors. Staff rotation should be minimized. Retired people living at home should have groceries and other essentials delivered to their home. When possible, they should meet family members outside rather than inside. A comprehensive and detailed list of measures, including approaches to multi-generational households, can be implemented, and is well within the scope and capability of public health professionals.

Those who are not vulnerable should immediately be allowed to resume life as normal. Simple hygiene measures, such as hand washing and staying home when sick should be practiced by everyone to reduce the herd immunity threshold. Schools and universities should be open for in-person teaching. Extracurricular activities, such as sports, should be resumed. Young low-risk adults should work normally, rather than from home. Restaurants and other businesses should open. Arts, music, sport and other cultural activities should resume. People who are more at risk may participate if they wish, while society as a whole enjoys the protection conferred upon the vulnerable by those who have built up herd immunity.

On October 4, 2020, this declaration was authored and signed in Great Barrington, United States, by:

Dr. Martin Kulldorff, professor of medicine at Harvard University, a biostatistician, and epidemiologist with expertise in detecting and monitoring infectious disease outbreaks and vaccine safety evaluations.

Dr. Sunetra Gupta, professor at Oxford University, an epidemiologist with expertise in immunology, vaccine development, and mathematical modeling of infectious diseases.

Dr. Jay Bhattacharya, professor at Stanford University Medical School, a physician, epidemiologist, health economist, and public health policy expert focusing on infectious diseases and vulnerable populations.

 

 

 

 

 

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *