Berlín ante el covid 19: un grito de libertad

https://www.youtube.com/watch?v=gXymemR6gdQ

24.10.2020

Artículo del 10.9.20 publicado por la fundación Children´s Health Defense, USA, creada por Robert F. Kennedy. Senta Depuydt , quien estuvo también en Berlín, es el autor del artículo cuya traducción al castellano ofrecemos a partir de original inglés, abajo.

Los medios de comunicación alemanes informan había sólo 38.000 personas en la demostración del 29 de agosto en Berlín, mientras que los YouTubers afirman un millón o más. No se menciona ni una palabra en las redes oficiales sobre la presencia de Robert Kennedy en el evento, teniendo en cuenta que el histórico discurso del sobrino del ex presidente de los Estados Unidos ha inundado los medios sociales alternativos. Nunca se ha visto tan amplia la brecha entre la prensa institucional (mainstream media) y los medios alternativos.

¿Qué pasó realmente el 29 de agosto en Berlín?

Alemania vivió el 1 y el 29 de agosto una de las mayores manifestaciones de su historia, a pesar de los repetidos intentos de las autoridades berlinesas de prohibir el evento. El anuncio de la participación del abogado Robert F. Kennedy, Jr. como invitado de última hora, reforzó la movilización y la determinación del público de acudir y defender sus libertades, amenazadas por los programas de salud relacionados con la respuesta a la «pandemia» del covid 19.

La voluntad de expresarse

Atrapado entre las imposiciones del proyecto internacional referente al covid 19 y el creciente descontento de la población, el gobierno alemán parece estar perdiendo la tranquilidad desde la manifestación del 1 de agosto en Berlín, que reunió a más de 800.000 personas, muchas de ellas cantando «Angela, dein Volk ist da», que significa:  «Angela Merkel, tu pueblo está aquí». En efecto, ante el «oído sordo» de los políticos, muchos miembros del movimiento de protesta piden ahora la creación de una nueva asamblea nacional que garantice los derechos constitucionales. Inspirados en parte por los chalecos amarillos en Francia, los grupos opositores se están formando en toda Alemania, manifestando el surgimiento de una voluntad popular en busca de la soberanía del pueblo.

No es de extrañar que el gobierno tratara de restar importancia al éxito de la primera manifestación del 1 de agosto, con cifras de 17.000 participantes, mientras que las imágenes de la gran manifestación en la avenida principal «Unter den Linden» mostraban claramente cientos de miles. Tampoco es de extrañar que los medios de comunicación trataran de empañar la reputación de los organizadores, que fueron acusados de ser nazis.

Batalla legal

Como era de esperar, las autoridades de Berlín trataron de prohibir la manifestación del 29 de agosto justo antes del evento. Sin embargo, como Alemania apenas se ha visto afectada por la epidemia, resulta cada vez más difícil imponer una emergencia sanitaria general. Al no poderse «prohibir», en principio, ninguna manifestación, la autoridad local denegó sólo la autorización específica para ese evento. La respuesta de los organizadores fue rápida. Siempre deseosos de respetar el estado de derecho, pidieron a sus miembros que hicieran nuevas solicitudes de manifestaciones de forma individual. En pocas horas, más de 6.000 personas rellenaron y presentaron los documentos necesarios. Las comisarías de policía se inundaron de peticiones del equipo legal, mientras que YouTubers retransmitían esta lucha en directo a cientos de miles de espectadores divertidos. Al mismo tiempo, el movimiento impugnaba la decisión ante un tribunal federal. La emoción fue grande cuando un canal digital alternativo dejó caer la primicia de la llegada de Kennedy en sus medios sociales. A la mañana siguiente, se anunció que el tribunal federal había fallado a favor de los manifestantes y que el evento podía seguir adelante.

La magia de las circunstancias

Reunión inaugural de Children’s Health Defense Europe

En realidad, la presencia de R.F. Kennedy en la protesta no había sido programada. Kennedy, el presidente de la organización de Children’s Health Defense (CHD), una entidad sin ánimo de lucro en los USA, cuyo fin es la protección de la salud de los niños, había venido a Berlín para asistir a la reunión inaugural de la rama europea de CHD, Children’s Health Defense Europe. Fue una pequeña coincidencia de fechas lo que le llevó a participar en el evento, ya que de todas formas tenía que estar en Europa para reunirse con la Junta Directiva, para discutir diferentes direcciones estratégicas de la nueva sección. El mensaje de los organizadores le llegó mediante un video que mostraba una invitación pública a la manifestación del 1 de agosto. El viaje de los miembros de una organización internacional, para asistir a una reunión conjunta, no está sujeto a las restricciones de viaje del covid, por lo que la visita de Kennedy a Berlín estaba perfectamente en regla. Un discurso del famoso abogado fue obviamente una oportunidad inmejorable para anunciar el lanzamiento de la asociación y para transmitir un fuerte mensaje de libertad y democracia al público alemán.

Querdenken: un movimiento en defensa de la democracia

Querdenken o «pensar a contracorriente» es el nombre de la organización que está detrás de la protesta. Es un movimiento no partidista que reúne a ciudadanos consternados por las privaciones de libertades impuestas a los ciudadanos alemanes con al inicio de la crisis del coronavirus. El movimiento cuestiona la legitimidad de la contención y la imposición del uso de máscaras, así como los test y su seguimiento, asociadas al programa de la pandemia, por considerar que son desproporcionadas y no justifican la violación de las libertades individuales. También impugna la forma en que se emitieron esas normas, su falta de transparencia, la falta de respeto por el previo debate y la total ausencia de una votación.

Markus Hainz, un abogado firmemente comprometido con la defensa del estado de derecho, apoyó su creación por iniciativa de Michael Ballweg, un informático de Stuttgart.  Esta iniciativa “Querdenken “se extendió rápidamente a muchas ciudades, lo que dio lugar al desarrollo de una red de oposición en toda Alemania, con manifestaciones en varias ciudades importantes. La asociación se organizó en cooperación con unos cincuenta abogados y de varios centenares de médicos motivados por el Dr. Heiko Schoening y la red «ACU2020», que exige independencia de las comunidades médicas y científicas, de los medios de comunicación autónomos y de las personas influyentes en las redes sociales. Procedentes de todos los medios sociales y políticos, su objetivo común es dar una respuesta firme, razonada, pero también resueltamente pacífica y democrática, utilizando todos los medios legítimos de la ley en los asuntos en los que se sienten amenazados.

Una multitud inmensa

Tan pronto como se anunció la prohibición de la manifestación en Berlín, los medios de comunicación intentaron disuadir al público de llegar a la capital. Muchos autobuses desde el extranjero cancelaron sus viajes. Pero el anuncio de la llegada de Kennedy reforzó enormemente la voluntad del público alemán de unirse a un evento que prometía ser histórico. Los manifestantes llegaron temprano y más de 3.000 policías fueron desplegados en la ciudad. Llevaron a cabo numerosos bloqueos de carreteras y retrasaron docenas de autobuses que llegaban a la ciudad, para evitar que las diversas procesiones de gente se unieran a la protesta. En varias calles, los manifestantes fueron rodeados y detenidos por la policía, durante horas, sin que se les permitiera moverse.

Afortunadamente, las cosas se mantuvieron pacíficas y muchos asistentes, incluidos algunos seguidores de Ghandi, comenzaron a cantar «Liebe Polizei macht die strasse frei» o «Queridos policías dejen libre la calle», y algunos comenzaron a meditar mientras aceptaban pacientemente la situación.

La multitud en la ancha avenida de ‘Unter den Linden’… y mucho más allá…

¿Cuánta gente había realmente allí? Según la prensa oficial, 38.000. Pero todos los que estuvieron en Berlín ese día saben que cientos de miles de personas inundaron la capital para participar en el evento. Como la policía impidió que algunas de las procesiones se unieran a la multitud en torno a la Columna de la Victoria, los participantes no podían ser contados como una única y compacta masa de gente. Pero la multitud se fue remansando alrededor de cuarenta estrados y pantallas de retransmisión, así como en docenas de callejones y calles cercanas, lo que sugiere que ciertamente había más de un millón de personas en Berlín, ese día.

Robert F. Kennedy, Jr. el nuevo «berlinés”

¿Podría encontrarse un símbolo más fuerte que la presencia de Robert F. Kennedy, para defender las libertades fundamentales ante un nuevo proyecto totalitario? En junio de 1963, dos años después de la construcción del muro de Berlín, el tío de R. F. Kennedy, el presidente John F. Kennedy, había venido a reafirmar el apoyo estadounidense en respuesta a la amenaza comunista. En su memorable discurso, dijo: «Hay muchas personas en el mundo que no entienden o afirman no entender cuál es la gran diferencia entre el mundo libre y el mundo comunista. ¡Que vengan a Berlín!» El presidente concluyó su discurso con estas palabras: «Todos los hombres libres, dondequiera que vivan, son ciudadanos de Berlín y, por lo tanto, como hombre libre, estoy orgulloso de pronunciar estas palabras ‘Ich bin ein Berliner» (yo soy un berlinés).

Décadas más tarde, casi podríamos haber repetido el mismo discurso. Aunque Robert F. Kennedy, Jr. no usó el término «comunismo», lo que condenó fue una sociedad autoritaria, totalitaria y orwelliana.  Protestó contra la corrupción, la censura, la opresión, la colusión y la privación de libertad, y no se anduvo con rodeos al describir el programa internacional conspirativo que se está poniendo en marcha, con ocasión de la pandemia, condenando la vacunación obligatoria, la instalación de la tecnología del 5G y la transición a una sociedad de vigilancia con moneda digital.

La multitud estaba entusiasmada y agradecida por este momento histórico. Para los que estaban en Berlín y para millones de usuarios del Internet en todo el mundo, Kennedy alertó y pronunció palabras de coraje y esperanza que millones de personas habían estado esperando escuchar.

Ataques de los medios de comunicación

Amor, paz, libertad. Los cientos de emblemas invisibles de los «extremistas».

¿Sueño o realidad? ¡Nada de esto ha aparecido en los medios de comunicación alemanes o internacionales! Uno está simplemente consternado ante el hecho de que los medios de comunicación y las autoridades oficiales se hayan atrevido a presentar una cifra tan ridícula como la de 38.000 personas presentes, mientras que había y hay millones de personas compartiendo imágenes que dan testimonio de la gigantesca escala de este encuentro. Más aún, cuando vemos que han tratado de hacer que una multitud pacífica de un millón de personas parezca «extremista» y «opositora a la democracia». El Daily Kos, un periódico web americano, es uno de los pocos que mencionó la presencia de Kennedy, diciendo que “El antivacunista Robert Kennedy, Jr. se unió a los neo-nazis en Berlín “, afirmando que se había unido a un evento organizado por organizaciones de extrema derecha y grupos antisemitas.

Kennedy reaccionó inmediatamente con una carta exigiendo la retractación del artículo y una disculpa pública por los daños sufridos. La carta nos recuerda que sólo hay que escuchar su discurso y mirar las imágenes de la multitud con los retratos de Ghandi, las banderas de la paz, el amor y la democracia, para saber que la protesta era todo lo contrario de cómo lo pretendía presentar la publicación.

Un asalto escenificado

Los funcionarios del gobierno y la mainstream media se deleitaron presentando los acontecimientos como un «incidente inaceptable», descrito como un asalto violento al Reichstag (Parlamento alemán). Sólo muestra a unas pocas docenas de activistas subiendo rápidamente las escaleras del edificio y agitando banderas, pero las imágenes no muestran ninguna forma de violencia. Observadores perspicaces han visto que este incidente había sido montado sólo para obtener imágenes «escandalosas» con el fin de condenar duramente a los manifestantes.

¿Qué ocurrió realmente? Algunos testigos dijeron que vieron equipos de periodistas salir directamente de las comisarías de policía, mientras que unos acólitos colocados en los tejados cercanos orquestaban la maniobra. Unos minutos antes, varios activistas soberanistas habían excitado a la multitud e instado al público a ocupar los escalones del parlamento gritando en megáfonos frases como: «¡Trump está aquí!», que „acababa de firmar un tratado de fin de la ocupación americana». «La policía se quitó los cascos y dejó de vigilar el parlamento.» «Sentémonos en los escalones del parlamento para celebrar y mostrarle a Trump que nuestro pueblo es finalmente libre.» Esta falsa noticia provocó entonces un breve movimiento de multitudes en las escaleras del Reichstag, que reflejaba una manifestación de alegría (injustificada), no un ataque de grupos neonazis.

Trump no estaba en Berlín ese día y el incidente fue pura invención. Para comprender el contexto de esta escena, que puede parecer surrealista, es necesario saber que Alemania sigue oficialmente bajo el control de los Aliados, y sobre todo de los americanos, y que muchos ciudadanos alemanes sienten que es hora de deshacerse de este régimen. Según ellos, la constitución alemana no sería legítima, ya que no es el resultado de la voluntad del pueblo, sino procede de una autoridad externa, la de los Aliados. Esta reflexión, no es sólo simbólica, ya que se enmarca en el contexto de una controversia jurídica entre Alemania y Europa sobre el papel de los bancos centrales y la independencia de las naciones en el marco institucional europeo.

Lamentablemente, esta reivindicación, que parece legítima para un movimiento ciudadano popular no partidista, también encuentra eco en los partidos de extrema derecha. Por lo tanto, es comprensible que los organizadores de estos eventos empiecen cada uno distinguiéndose claramente de cualquier movimiento político, de cualquier forma, de extremismo o de cualquier ideología racista. Por esto mismo, el gobierno y la alianza internacional del covid 19 que lo apoya, se empeñan en hacer que los movimientos ciudadanos se asimilen a los nazis.

La investigación de la puesta en escena del asalto al Reichstag

Lamentablemente, las imágenes son suficientes para montar un escenario que sirva a los intereses de la clase política y desvíe la atención del público del hecho de que un millón de personas vinieron a protestar contra las medidas liberticidas de la pandemia. Lo único que se reporta en todos los canales de televisión es que «la manifestación terminó en violencia y las fuerzas de seguridad tuvieron que intervenir para dispersar a los extremistas que asaltaron el Reichstag». Quién sabe, quizás esta enésima traición de los medios de comunicación pueda provocar el que por fin mucha gente abra los ojos a la realidad.

¿Protección o represión?

Aunque los organizadores se tomaron la molestia de agradecer públicamente a los servicios de policía, con los que habían preparado minuciosamente el plan de seguridad, gran parte del público se negó a aplaudirlos. Más tarde se supo que se produjeron numerosos incidentes de violencia policial contra hombres y mujeres pacíficos que no habían mostrado ninguna agresión o resistencia. Filmados por la multitud, más de una docena de vídeos muestran escenas similares en las que tres o cuatro robocops al estilo GIGN (élites policiales franceses de combate) arrastraban a la gente por el suelo y algunas personas también fueron hasta golpeadas. Estas imágenes, que también evocan la violencia policial contra los chalecos amarillos en Francia y en todo el mundo, fueron un shock para muchos ciudadanos alemanes y algunos policías. Cada vez más, incluso los militares y policías optan por expresar públicamente su desacuerdo con las políticas impuestas por las autoridades alemanas.

La historia ha dado a los berlineses la capacidad de distinguir la verdad de la propaganda y la libertad de la dictadura. Todas las personas que conocimos expresaron su sufrimiento por tener que cargar con el peso de la vergüenza del nazismo y del miedo al comunismo. Aceptar de nuevo medidas que matan la libertad, y la imposición de un régimen totalitario, cualquiera que sea la razón, simplemente no es concebible. Millones de alemanes quieren defender sus derechos y libertades pacíficamente y de acuerdo con las reglas democráticas. La manifestación de Berlín podría ser un momento clave, un momento de despertar de las conciencias en todo el mundo. Los berlineses lanzan un fuerte mensaje: Ha llegado el momento de demostrar que es posible superar el gobierno basado en el miedo, en el control y la discriminación, y que todos podemos avanzar juntos en un mundo libre y abierto, un mundo que sea, sobre todo, humano.

 

 

Berlin in the face of covid 19: a cry for freedom

SEPTEMBER 10, 2020

https://www.youtube.com/watch?v=gXymemR6gdQ

What Really Happened in Berlin? CHD’s Senta Depuydt Was There

By Senta Depuydt, President, Children’s Health Defense Europe

The German media are reporting 38,000 people in attendance on August 29 in Berlin while YouTubers claim one million or more. Not a word is being mentioned about Robert Kennedy’s presence at the event on official networks even as the historic speech of the former U.S. president’s nephew floods social media. Never has the gap between the institutional press and the alternative media been so wide. What really happened on August 29th in Berlin?

Germany experienced one of the biggest demonstrations in its history on August 29, despite repeated attempts by the Berlin authorities to ban the event. The announcement of the participation of attorney Robert F. Kennedy, Jr. as a last-minute guest reinforced the public’s mobilization and determination to turn out and defend their freedoms being threatened by the health agendas related to the response to the “pandemic.”

The will to express oneself

Caught between the imperatives of international strategy and the growing discontent within the population, the German government seems to be losing its footing since the demonstration on August 1st, which brought together more than 800,000 people, many chanting “Angela, dein Volk ist da,” which translates, “your people are there.” Indeed, in the face of the “deaf ear” of politics, many members of the movement are now calling for the establishment of a new national assembly to guarantee the rights of the constitution. Inspired in part by yellow vests in France, workshops were born throughout Germany, witnessing the emergence of a popular will in search of sovereignty.

It is not surprising that the government sought to downplay the success of the first demonstration on1 August 1st, stating figures of 17,000 participants, while the images of the large rally in the main aisle “Unter den Linden’ clearly showed hundreds of thousands. It is also not surprising that the media sought to tarnish the reputations of the organizers who were accused of being Nazis.

Legal battles

As expected, the Berlin authorities tried to ban the August 29 demonstration just before the event. However, as Germany has been scarcely affected by the epidemic, it is becoming increasingly difficult to impose a general health emergency. Unable to “ban” any demonstration, they withdrew the specific authorization for that event. The response from the organizers was swift. Always anxious to respect the rule of law, they asked their members to make new requests for demonstrations individually. Within hours, more than 6,000 people filled out and submitted the necessary documents. Police stations were flooded with requests from the legal team, while YouTubers relayed the maneuver live to hundreds of thousands of amused spectators. At the same time, the movement was appealing the decision to a federal court. Excitement was high when an influencer dropped the scoop of Kennedy’s arrival on social media. The next morning, it was announced that the federal court had ruled in favour of the protesters and that the event would move forward.

The magic of circumstances

Children’s Health Defense Europe Inaugural Meeting

In reality, Kennedy’s presence at the protest had not been scheduled. Kennedy, the board chair of Children’s Health Defense (CHD), a nonprofit organization in the U.S dedicated to the protection of children’s health, was scheduled to attend the inaugural meeting of the CHD European branch, Children’s Health Defense Europe. It was a bit of a coincidence of the calendar that led to his participation in the event as he was travelling to Europe anyway to meet with the Board of Directors to discuss different strategic directions for the new chapter. The message from the organizers then reached him, with a video showing a public invitation at the August 1st demonstration. The travel of members of an international organization to attend a joint meeting is not subject to COVID travel restrictions, so Kennedy’s visit to Berlin was perfectly legitimate. A speech by the famous lawyer was obviously a perfect opportunity to both announce the launch of the association and to convey a strong message of freedom and democracy to the German public.

Querdenken: a movement to defend democracy

Querdenken or “think differently” is the name of the organization behind the protest. It’s a non-partisan movement that brings together citizens shocked by the deprivations of freedoms imposed on German citizens with the onset of the coronavirus crisis. The movement challenges the legitimacy of containment and the imposition of mask-wearing, as well as the testing or tracking measures associated with the pandemic agenda, believing that these are disproportionate and do not justify the infringement of individual freedoms. It also contests the way in which these regulations are made, their lack of transparency, the lack of respect for the debate, and the absence of a vote.

Markus Hainz, a lawyer firmly committed to defending the rule of the law

Created on the initiative of Michael Ballweg, a computer scientist from Stuttgart, the Querdenken initiative quickly spread to many cities, leading to the development of a resistance network across Germany, with demonstrations in several major cities. The association was organized in a partnership between some fifty lawyers, several hundred doctors led by Dr. Heiko Schoning and the network “ACU2020,” which demands independence from the medical and scientific communities and independent media and influencers of social networks. Coming from all social and political backgrounds, their common goal is to provide a strong, reasoned, but also resolutely peaceful and democratic response by using all legitimate means under the law, which they feel is threatened.

An innumerable crowd

Hundreds of Polish protesters had to sit for hours on the same street.

As soon as Berlin’s ban on the demonstration was announced, the media attempted to dissuade the public from reaching the capital. Many buses planned from abroad cancelled scheduled trips. But the announcement of Kennedy’s arrival reinforced more than ever the will of the German public to join an event that promised to be historic. Protesters poured in early in the day and more than 3,000 police were deployed in the city. They carried out numerous roadblocks and pushed back several dozen buses arriving in the city to prevent the various processions from making it to the protest. In several streets, protesters were surrounded and “confined” for hours without being allowed to move.

Fortunately, things remained peaceful, and many attendees, including some of Ghandi’s followers, began to sing ‘Liebe polizei macht die strasse frei’ or “dear policemen free the street,” and some began to meditate while patiently accepting the situation.

The crowd in the ‘Unter den Linden’ alley…and well beyond

How many people were actually there? According to the official press, 38,000. But everyone who was in Berlin that day knows that hundreds of thousands of people populated the capital to take part in the event. As the police prevented some of the processions from joining the crowd at the victory column, the participants couldn’t be counted as a single, compact mass. But the journey of the crowd gathered around forty podiums and rebroadcast screens, as well as in dozens of alleys and nearby streets suggests that there were certainly more than a million people in Berlin that day.

Robert F. Kennedy, Jr. the new ‘Berliner’

Could one find a stronger symbol than the presence of Robert F. Kennedy, Jr. to defend fundamental freedoms in the face of a new totalitarian agenda? In June 1963, two years after the construction of the Berlin Wall, Kennedy’s uncle, President John F. Kennedy, had come to reaffirm American support in response to the Communist threat. In his very memorable speech, he said, “There are many people in the world who do not understand or claim to not understand what is the great difference between the free world and the Communist world. Let them come to Berlin!” The President concluded his speech with these words: “All free men, wherever they live, are citizens of Berlin and therefore, as a free man, I am proud to utter these words ‘Ich bin ein Berliner.”

Decades later, we could almost have repeated the same discourse. Although Robert F. Kennedy, Jr. did not use the term “communism,” it was an authoritarian, totalitarian and Orwellian society that he condemned. Corruption, censorship, oppression, collusion, deprivation of liberty—he did not mince his words in describing the international agenda that is being put in place in response to the pandemic, evoking mandatory vaccination, the establishment of 5G, and the transition to a digital currency and surveillance society.

The crowd was enthusiastic and appreciative of this historic moment. For those in Berlin and for millions of Internet users around the world, Kennedy raised awareness and uttered the words of courage and hope that millions of people had been waiting to hear.

Media attacks

Love, peace, freedom. The hundreds of invisible ‘extremists’ emblems.

Dream or reality? None of this has appeared in the German or international mainstream media! One is simply stunned by the fact that the media and the authorities dared to put forward a figure as ridiculous as 38,000 people in attendance, while there are millions sharing images testifying to the gigantic scale of this gathering. It is even more so, when we see that they have tried to make a peaceful crowd of a million people look like “extremists” and “opponents of democracy.” Daily Kos, an American web newspaper, one of the few to mention Kennedy’s presence, even headlined “The anti-vaccine Robert Kennedy, Jr. joined the neo-Nazis in Berlin,” claiming that he had joined an event organized by far-right organizations and anti-Semitic groups.

Kennedy immediately reacted with a letter demanding a retraction of the article and a public apology for the damages incurred. The letter reminds us that you only have to listen to his speech and look at the images of the crowd with portraits of Ghandi, flags for peace, love and democracy to know that the protest was quite the opposite of the publication’s portrayal.

A staged assault

Government officials and mainstream media revelled in an “unacceptable incident” described as a violent assault on the Reichstag (parliament). It shows only a few dozen activists rushing up the steps of the building and waving flags, but the images show no form of violence. And keen observers have detailed the incident which appears to have been set up to obtain “scandalous” images in order to harshly condemn the protesters.

What actually happened? Some witnesses reported seeing teams of journalists coming straight out of police stations, while acolytes placed on nearby rooftops orchestrated the maneuver. A few minutes earlier, several sovereignist activists had excited the crowd and urged the public to occupy the steps of parliament by shouting in megaphones phrases including: “Trump is here!” “He has just signed an end-of-occupation treaty.” “The police took off their helmets, they stopped guarding the parliament.” “Let’s sit on the steps of parliament to celebrate and show Trump that our people are finally free.” This false news then provoked a brief crowd movement on the steps of the Reichstag, which reflected a demonstration of joy (unjustified), not an attack from neo-Nazi groups.

Trump was not in Berlin that day and the incident was pure invention. To understand the context of this scene, which may seem surreal, it is necessary to know that Germany is officially still under the control of the Allies, and especially the Americans, and that many German citizens feel that it is time to get rid of this arrangement. According to them, the German constitution would not be legitimate, since it is not the result of the will of the people, but the result of an external authority, that of the Allies. This reflection, which is not only symbolic, arises in particular in the context of a legal controversy between Germany and Europe over the role of central banks and the independence of nations in the European institutional framework.

Unfortunately, this claim, which seems legitimate to a non-partisan popular citizen movement, is also echoed by far-right parties. Therefore, it is understandable that the organizers of these events start each by clearly distinguishing themselves from any political movement, any form of extremism or any racist ideology. This is why the government and the international alliance that supports it are all the more determined to make citizens’ movements look like those of Nazis.

Investigating the staging of Reichstag assault

Unfortunately, images are enough to embroider a scenario that serves the interests of the political class and diverts the public’s attention from the fact that one million people came to protest against the liberticidal measures of the pandemic. The only thing being reported on all the television channels is that “the demonstration ended in violence and the security forces had to intervene to disperse the extremists who stormed the Reichstag.” Who knows, this umpteenth betrayal of the media may end up opening the eyes of many people.

Protection or repression?

While the organizers took the trouble to publicly thank the police services with whom they had painstakingly prepared a security plan, much of the public refused to applaud them. It later became known that numerous police violence incidents took place against peaceful men and women who had shown no aggression or resistance. Filmed by the crowd, more than a dozen videos show similar scenes where three to four GIGN-style robocops pushed people to the ground and some people were beaten as well. These images, which also evoke police violence against yellow vests in France and around the world, were a shock to many German citizens and some of the police. More and more, military and police officers are choosing to publicly express their disagreement with the policies being imposed by authorities.

History has given Berliners the ability to distinguish truth from propaganda and freedom from dictatorship. All the people we met expressed their suffering at growing up with the weight of the shame of Nazism and the fear of Communism. Accepting freedom-killing measures again and the imposition of a totalitarian regime, whatever the reason, are simply not conceivable. Millions of Germans want to defend their rights and freedoms peacefully and in accordance with democratic rules. The Berlin demonstration could be a key moment, a moment of awakening consciences around the world. Berliners put forth a strong message: The time has come to show that it is possible to abandon governance based on fear, control and discrimination, and that we can all move forward together in a free and open world, a world that is above all, human.

Summary of the event by the media

 

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