La tiranía fiscal (I)

https://www.youtube.com/watch?v=MBfodEkNIE0

Peter Kopa, 9.10.2020

Impuestos a nivel confiscatorio

           El promedio de la carga fiscal global en los países de la OCDE se sitúa el 48% (incluyendo el IVA), lo cual significa que prácticamente la mitad del año, todo empleado y todo empresario trabaja casi la mitad del año para mantener al Estado, del cual revierten, lógicamente, prestaciones, que son sin embargo desproporcionadas al sacrificio que hace el ciudadano. Y en esta carga fiscal personal y corporativa no se incluyen las tasas –que son prestaciones del Estado pagadas-.  ¿Tiene alguien noticia de que esta carga fiscal creciente haya sido alguna vez llevada a votación?  Excepto Suiza y otros pocos sitios, donde este tema pasa por el filtro del referéndum, que yo sepa los grandes países han ido apretando el torniquete fiscal, sintiéndose legitimados a ello por su mandato político, siendo en la mayoría de los casos el poder ejecutivo el que aumenta los impuestos, sin apoyatura directa alguna en la voluntad del pueblo elector.

            Pregunto al lector: ¿Por qué será que el referéndum es rechazado por los políticos como el agua bendita por los demonios? ¿No será porque los gobernantes temen la participación directa del pueblo en los asuntos fiscales?  La mayoría de los pensadores académicos en este sector sostienen que una carga fiscal excesiva se convierte de hecho en una confiscación. Las diferencias entre los diversos expertos sólo están en el porcentaje desde el cual se puede hablar de confiscación: algunos desde el 30%, otros a partir de algo más, según las prestaciones del estado y otros factores.

Lesión del derecho del ciudadano a iniciativas subsidiarias

           Este nivel confiscatorio deja al ciudadano un margen de libertad muy estrecho para que él mismo, como miembro activo de los grupos intermedios (fundaciones, asociaciones, think tanks etc.), mantenga además con su dinero iniciativas en el sector educativo u otros, ya que el estado no debería cubrirlo todo con su propia gestión, que es siempre más cara y, sobre todo, no puede tener en cuenta el deseo del ciudadano ni respetar óptimamente sus opciones religiosas o culturales. ¿No es injusto que, en este punto, la política de subvenciones de las iniciativas ciudadanas suela tener la fuerte impronta del interés del gobierno, que quiere controlarlo todo? ¿No es esto una clara reliquia del estado absolutista, que lo creíamos totalmente superado? 

          Donde más se manifiesta esta tendencia abusiva es en el sector educativo, porque la mejor forma de tener ciudadanos-corderos, que ciegamente sean obedientes al ´gran hermano´, es mediante el currículo de materias en el ciclo primario y secundario. En este sentido, una extraña ideología que viene impuesta desde la UE, se manifiesta en el enorme ´pressing´ por instaurar la iniciación sexual ya en la escuela primaria, a niños y niñas desde los 9 años de edad, sin consulta previa de si esto gusta o no a los padres, que es la única y máxima instancia respecto a la educación de sus hijos. ¿No resulta en este contexto es muy indicativo el que los regímenes totalitarios, de tristísima memoria, hayan monopolizado totalmente la educación de los niños mediante guarderías estatales y un currículo escolar que tenía como fin distanciar al niño de sus padres para formarlo como un instrumento útil para los intereses políticos del estado, ensenándoles incluso a delatar a sus padres?

Derecho de los ciudadanos a auditar al Estado

           Lo ideal sería que una institución pagada por los ciudadanos se dedicase a auditar jurídicamente la legitimidad de los miles y miles de reglamentos que emanan las diversas reparticiones del Estado, no sólo en lo que toca a los impuestos. En ciertas constituciones se prohíbe al estado aumentar la carga fiscal sin una autorización del soberano, es decir, del pueblo elector. El resultado de este control sería que el estado tendría que restituir todos aquellos impuestos y contribuciones que no tuviesen fundamento directo o indirecto en la voluntad del pueblo.

En Suiza se distinguen dos conceptos: la ´Steuerumgehung´ es evitar impuestos dentro del marco legal, lo cual sería la elusión fiscal. En cambio, la ´Steuerhinterziehung´ es la evasión fiscal que sólo es punible cuando se basa en declaraciones fiscales falsas con ánimo de engañar. Cuando no se dan tales condiciones, que tiene que demostrar el Fisco, sólo cabe aplicar una multa, porque el hecho se considera ´Kavaliersdelikt´, o delito de caballeros. Allí, los funcionarios fiscales son amables y sonrientes, respetándose todavía el secreto bancario sobre todo en favor de los suizos.

Un poco de historia

Hace dos mil años, los impuestos se cobraban más bien a los extranjeros en las regiones conquistadas y sometidas a la propia autoridad. En la Edad Media se exigía el diezmo, es decir el 10% de la cosecha o de la cría de ganado. La revolución industrial desde principios del s. XIX dio lugar a la aparición de las empresas y del empresario capitalista. La mecanización de la agricultura dejó sin trabajo a la gente del campo, que no tuvo más remedio que afluir a las ciudades y trabajar a sueldo en las fábricas. Al mismo tiempo se perfilaba el Estado moderno como organización jurídica de una o varias naciones.  Desde entonces el Estado comenzó a construir vías públicas, puentes, ferrocarriles (ya entonces este sector era excepcionalmente privado, como en los USA) y a tener un ejército de mayores proporciones.

El progreso tecnológico hizo que el Estado asumiera cada vez más y más funciones (sanidad, fondo de pensiones, educación pública obligatoria), requiriendo una contribución fiscal cada vez mayor al ciudadano. En el siglo XIX había grandes injusticias sociales, que fueron poco a poco mitigadas gracias también a las encíclicas sociales ´Rerum Novarum´ y más tarde, a los 40 años, la ˇQuadragesimo Anno´, en la que se inspiró directamente Adenauer, el presidente del Gobierno Alemán de la postguerra, para organizar el aparato público de prevención social, al inicio de los años cincuenta. A su vez, este sistema fue fuente de inspiración para muchos otros países. 

Hoy, como se dijo anteriormente, el promedio de carga fiscal total de los países de la OCDE está llegando ya al 48% sobre los ingresos individuales y corporativos. Esta carga incluye los impuestos directos e indirectos, pero no las tasas. Hace años que los ciudadanos rechazan este altísimo nivel, protestando de hecho a través de   la economía sumergida y la elusión o evasión fiscal legal e ilegal. Las corporaciones aprovechan todas las posibilidades legales para de evitar parte de los impuestos mediante estrategias de estructuración de la empresa. Una buena parte de los 6 millones de abogados en los USA se dedican a la así llamada ˇtax shelter industry´ o industria de protección contra los impuestos. Esta oposición a los impuestos está fuertemente incentivada por la corrupción, el despilfarro y por las prestaciones relativamente pobres del Estado. Pregunto al lector: ¿No resulta confiscatorio un impuesto del 48 por ciento en Europa? ¿Nos devuelve realmente el Estado estos impuestos con prestaciones a las que tenemos derecho?

La realidad es que encima de esta carga fiscal, la administración pública no desaprovecha ninguna ocasión de encuentro con el ciudadano para cobrar: por aparcar el coche, por utilizar una autopista, por dar validez a ciertos documentos y registros, por utilizar medios públicos de transporte, por estudiar en universidades estatales, por respirar etc. ¿No será que una gran parte de los ciudadanos nos hemos ido acostumbrando a que el más mínimo servicio del Estado sea por pago in situ? ¿Entonces, en que se gasta ese 48% de carga fiscal?  ¿No será que todo se va en el mantenimiento del aparato burocrático? Lo cierto es que al Estado le gusta cobrar doblemente en virtud de reglamentos y ordenanzas, que nunca hubiesen sido aprobadas en un referéndum u otra forma de aprobación directa del ciudadano. Y capítulo aparte son en este sentido las empresas autárquicas del Estado, que trato aparte en otro artículo.

 

Fiscal Tyranny (I)

https://www.youtube.com/watch?v=MBfodEkNIE0

Taxes at the confiscation level

           The average overall tax burden in OECD countries is 48% (including VAT), which means that almost half the year, every employee and every employer works almost half the year to support the state, from which they naturally return benefits, which are however disproportionate to the sacrifice made by the citizen. And this personal and corporate tax burden does not include fees – which are paid benefits of the State. Does anyone know that this growing tax burden has ever been put to a vote?  Except for Switzerland and a few other places, where this issue passes through the filter of the referendum, as far as I know the big countries have been tightening the fiscal turnstile, feeling legitimated to do so by their political mandate, being in most cases the executive power the one that increases taxes, without any direct support in the will of the voting people.

            I ask the reader: Why is it that the referendum is rejected by politicians like holy water by demons? Is it not because the rulers fear the direct participation of the people in fiscal matters?  Most academic thinkers in this field argue that an excessive tax burden actually becomes a confiscation. The differences between the various experts only lie in the percentage from which one can speak of confiscation: some from 30%, others from somewhat more, depending on the state’s benefits and other factors.

Injury of the citizen’s right to subsidiary initiatives

           This level of confiscation leaves the citizen a very narrow margin of freedom so that he himself, as an active member of intermediate groups (foundations, associations, think tanks etc.), can also maintain with his money initiatives in the educational or other sector, since the state should not cover everything with its own management, which is always more expensive and, above all, cannot take into account the citizen’s desire or optimally respect his religious or cultural choices. Isn’t it unfair that, on this point, the policy of subsidizing citizens’ initiatives is usually strongly influenced by the interests of the government, which wants to control everything? Isn’t this a clear relic of the absolutist state, which we thought had been completely overcome?

          This abusive tendency is most evident in the educational sector, because the best way to have citizen-lambs, who are blindly obedient to the ‘big brother’, is through the curriculum of subjects in the primary and secondary cycle. In this sense, a strange ideology that has been imposed by the EU, is manifested in the enormous ‘pressure’ to establish sexual initiation in elementary school, for boys and girls from 9 years of age, without prior consultation of whether or not this pleases the parents, who are the only and maximum instance regarding the education of their children. Is it not very indicative in this context that the totalitarian regimes, of very sad memory, have totally monopolized the education of children through state nurseries and a school curriculum that was intended to distance the child from his or her parents in order to form a useful instrument for the political interests of the state, even teaching them to inform on their parents?

Citizens’ Right to Audit the State

           Ideally, an institution paid for by the citizens should dedicate itself to legally auditing the legitimacy of the thousands and thousands of regulations that emanate from the various divisions of the State, not only in regard to taxes. In certain constitutions, the state is prohibited from increasing the tax burden without the authorization of the sovereign, that is, the electorate. The result of this control would be that the state would have to return all those taxes and contributions that had no direct or indirect basis in the will of the people.

In Switzerland two concepts are distinguished: the ‘Steuerumgehung’ is the avoidance of taxes within the legal framework, which would be tax avoidance. Steuerhinterziehung’, on the other hand, is tax evasion that is only punishable when it is based on false tax declarations with the intention of deceiving. When such conditions are not met, which the tax authorities have to prove, only a fine can be applied, because the act is considered ‘Kavaliersdelikt’, or a gentleman’s crime. There, the tax officials are friendly and smiling, and banking secrecy is still respected, especially in favor of the Swiss.

 

A little bit of history

Two thousand years ago, taxes were rather charged to foreigners in the conquered regions and subject to the authority itself. In the Middle Ages the tithe was required, that is 10% of the harvest or of the cattle raising. The industrial revolution from the beginning of the 19th century led to the emergence of the companies and the capitalist entrepreneur. The mechanization of agriculture left the people of the countryside without work, who had no choice but to move to the cities and work for wages in the factories. At the same time the modern state was emerging as a legal organization of one or more nations.  Since then the State began to build public roads, bridges, railroads (already then this sector was exceptionally private, as in the USA) and to have an army of greater proportions.

The technological progress made the State assume more and more functions (health, pension fund, compulsory public education), requiring an increasing fiscal contribution from the citizen. In the 19th century there were great social injustices, which were gradually mitigated thanks also to the social encyclicals ‘Rerum Novarum’ and later, at the age of 40, the ˇQuadragesimo Anno’, in which Adenauer, the post-war German Prime Minister, was directly inspired to organize the public apparatus of social prevention, at the beginning of the 1950s. In turn, this system was a source of inspiration for many other countries.

Today, as mentioned above, the average total tax burden of OECD countries is already 48% on individual and corporate income. This burden includes direct and indirect taxes, but not taxes. Citizens have been rejecting this very high level for years, in fact protesting through the underground economy and legal and illegal tax evasion or avoidance. Corporations take advantage of all legal possibilities to avoid part of the taxes by means of company structuring strategies. A good part of the 6 million lawyers in the USA are dedicated to the so-called ˇtax shelter industry’ or tax protection industry. This opposition to taxes is strongly encouraged by corruption, waste, and relatively poor government services. I ask the reader: Isn’t a 48 percent tax in Europe confiscatory and does the state really pay us back with benefits we are entitled to?

The reality is that on top of this tax burden, the public administration does not miss any opportunity to meet with the citizen to collect: for parking the car, for using a freeway, for validating certain documents and records, for using public means of transport, for studying at state universities, for breathing etc. Could it be that a large part of the citizens have become accustomed to the fact that the slightest service from the State is paid on the spot? So, what does this 48% tax burden go towards? Could it be that it all goes towards maintaining the bureaucratic apparatus? The truth is that the State likes to charge double under regulations and ordinances, which would never have been approved in a referendum or other form of direct citizen approval. And a separate chapter is devoted to the State’s self-sufficient companies, which I deal with in a separate article.

 

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