¿Por qué el perfil bajo de los políticos?

Peter Kopa, Praga  31.8.2020

https://www.youtube.com/watch?v=TnzccFhNUKI

https://www.youtube.com/watch?v=RSmXvL7ukeo

Comento a continuación el libro de Daniel Levin, ´Todo es sólo un gran circo o los errores de los poderosos´.  Este abogado de USA es hace más de veinte años un reconocido consultor para reformas políticas, a nivel mundial. Trabaja para la ´Liechtenstein Foundation for State Governance´, en Liechtenstein y es autor de ´best sellers´ en USA.

La política, el gran atractivo para los mediocres

Levin sostiene que la política y la diplomacia es un show lamentable de personas presumidas, de charlatanes, de espíritus estrechos y egoístas, que por eso mismo pueden suponer un grave peligro para el bienestar de los pueblos. Al mismo tiempo, la gran mayoría de las personas de alto perfil moral y profesional no tienen interés por asumir cargos políticos, quizás por no querer identificarse con un mundo que en el fondo desprecian.

La gran cuestión que se plantea es cómo y porqué tantas personas incompetentes, a las que se les ve en la cara la corrupción y la falta de carácter, llegan a asumir sin más posiciones políticas importantes. Levin no nos da una respuesta totalmente satisfactoria al decirnos que se aferran a una ideología de grupo o se montan en la cresta de alguna ola política capaz de catapultarles a posiciones de poder, con la ayuda de la gran palanca de la democracia, que como sabemos es muy manejable mediante el dinero. Es una pena y un gran problema, incluso para la seguridad de un país, que posiciones claves estén a cargo de personas que no tienen la preparación mínima necesaria ni siquiera para ser conscientes de su propia importancia y responsabilidad.

 

¿Cómo atraer a la política a los buenos talentos?

Levin dice que habría que resolver este problema a nivel constitucional, lo cual considera prácticamente imposible en los USA, siendo esto algo que tiene que surgir de la entraña misma de una nación.  Al mismo tiempo hay que tener en cuenta que la democracia sufre enormemente desde el momento que tantas veces, porcentajes demasiado bajo de votantes van a las urnas a votar, de los cuales muy pocos han sido previamente bien informados sobre los candidatos y sobre los problemas de gobierno, a lo cual tiene derecho el ciudadano.

 

Comentarios complementarios

A la vista del gran problema real de la escasez de verdaderos líderes políticos, que dejan totalmente de lado sus intereses personales para buscar sinceramente el bien común de su gente, con un saber hacer arraigado en la sabiduría, en la ciencia de gobierno y en el talento personal psíquico y técnico, no hay más remedio que introducir a nivel constitucional los siguientes principios mínimos:

  1. Necesidad de formación previa de personas que quieran hacer carrera política, al igual que no cualquiera tiene derecho a construir un edificio, o curar enfermedades, o defender un cliente ante los tribunales. Todo esto exige una preparación exigente de estudios superiores. Esto es tan sencillo como cualificar para ello instituciones universitarias u otras iniciativas análogas. Y al mismo es necesario atender a la formación política de la ciudadanía, mediante asignaturas ad hoc en los planes educativos oficiales etc.
  2. Fomentar el conocimiento de los que aspiran a cargos políticos, dentro o fuera de un partido político: algo así como un Hyde Park en Londres, donde tradicionalmente los ciudadanos acuden a diversos discursos sobre política.
  3. Impedir la corrupción mediante las leyes, con penas de invalidez de actos jurídicos donde luego se hubiese probado alguna forma de corrupción.
  4. Reconocer el derecho al Referéndum, en el que la ciudadanía pueda pronunciarse directamente sobre asuntos de gobierno o sobre sus representantes.

 

Le mediocridad de los hombres en el Gobierno tiene la tendencia de degenerar hasta el gansterismo político, que en Europa se ha legitimado con un pretexto ideológico, como ha sido el caso del Comunismo en Rusia y del Nazismo en Alemania. En América Latina el estilo delictual es más directo, como Maduro en Venezuela y tantos casos más en todo el mundo. Especialmente África ha sido, y todavía es, el escenario triste de gobiernos que se creen los propietarios de su país, imponiendo su abuso a costa de liquidaciones masivas a machetazos o a tiros. Los gobernadores malos y la corrupción siempre han sido la causa primera de la pobreza del pueblo, y no el colonialismo económico.

Hay que superar de una vez por todas el dogma erróneo de que todo ciudadano tiene el ilimitado derecho político pasivo de poder ser elegido como gobernante, sin atención a sus cualidades morales y capacidad profesional. Esta idea es tan rígida, por ser una reacción extremista contra el principio dinástico, sin haberse planteado las condiciones que debe reunir el ciudadano para ser elevado a la autoridad gubernamental.  Al exigirse unas condiciones subjetivas previas a la elección, no se cuestiona en manera alguna el derecho político pasivo de todos los ciudadanos, al igual como tienen también derecho a curar, a construir edificios etc.: sí, pero a condición de una preparación previa documentada por el título profesional correspondiente.

 

 

 

Why the low profile of politicians?

Peter Kopa, Prague 31.8.2020

https://www.youtube.com/watch?v=TnzccFhNUKI

https://www.youtube.com/watch?v=TnzccFhNUKI

https://www.youtube.com/watch?v=RSmXvL7ukeo

I comment below Daniel Levin’s book, ‘Everything is just a big circus or the mistakes of the powerful’.  This US lawyer has been a recognized consultant for political reforms, worldwide, for more than twenty years. He works for the Liechtenstein Foundation for State Governance in Liechtenstein and is the author of best sellers in the USA.

 

Politics, the great attraction for the mediocre

Levin maintains that politics and diplomacy is a pitiful show of conceited people, of charlatans, of narrow and selfish spirits, which for that very reason can pose a serious danger to the welfare of the people. At the same time, the great majority of people with high moral and professional profiles have no interest in taking on political positions, perhaps because they do not want to identify with a world that they despise.

The big question that arises is how and why so many incompetent people, who express in their face the corruption and lack of character, come to assume important political positions. Levin does not give us a totally satisfactory answer by telling us that they cling to a group ideology or ride the crest of some political wave capable of catapulting them into positions of power, with the help of the great lever of democracy, which as we know is very manageable through money. It is a pity and a great problem, even for the security of a country, that key positions are held by people who do not have the minimum preparation necessary even to be aware of their own importance and responsibility.

 

How to attract good talent to politics?

Levin says that this problem should be solved at the constitutional level, which he considers practically impossible in the United States, since this has to arise from the very heart of a nation.  At the same time, we must take into account that democracy suffers enormously from the fact that so many times, too low percentages of voters go to the polls to vote, of which very few have previously been well informed about the candidates and the problems of government, to which the citizen has a right.

 

 

Additional comments

In view of the great real problem of the shortage of true political leaders, who leave their personal interests entirely aside in order to sincerely seek the common good of their people, with a know-how rooted in wisdom, in the science of government and in personal psychic and technical talent, there is no other choice but to introduce at the constitutional level the following minimum principles:

  1. The need for prior training of people who want to make a political career, just as not everyone has the right to build a building, or cure diseases, or defend a client in court. All this requires a demanding preparation for higher studies. This is as simple as qualifying for it from university institutions or other similar initiatives. And at the same time it is necessary to attend to the political formation of citizens, through ad hoc subjects in the official educational plans etc.
  2. To promote the knowledge of those who aspire to political positions, inside or outside a political party: something like a Hyde Park in London, where citizens traditionally go to various discourses on politics.
  3. Preventing corruption through laws, with penalties for the invalidation of legal acts where some form of corruption has subsequently been proven.
  4. Recognize the right to a referendum, in which citizens can make a direct statement on government matters or on their representatives.

 

The mediocrity of men in government has a tendency to degenerate into political gangsterism, which in Europe has been legitimized under an ideological pretext, as has been the case of Communism in Russia and Nazism in Germany. In Latin America the criminal style is more direct, like Maduro in Venezuela and so many other cases all over the world. Especially Africa has been, and still is, the sad scene of governments that believe themselves the owners of their country, imposing their abuse at the cost of massive liquidations with machetes or gunshots. Bad governors have always been the primary cause of people’s poverty.

We must overcome once and for all the erroneous dogma that every citizen has the unlimited passive political right to be elected as a ruler, without regard to his moral qualities and professional ability. This idea is so rigid, because it is an extreme reaction against the dynastic principle, without having considered the conditions that the citizen must meet to be raised to governmental authority.  By requiring subjective conditions prior to the election, the passive political right of all citizens is in no way questioned, just as they also have the right to heal, to construct buildings etc.: yes, but on condition of prior preparation documented by the corresponding professional title.

 

 

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