El poder de las masas II

 https://www.youtube.com/watch?v=PBsA7S8jxfU

Aldous Huxleyhttps://www.youtube.com/watch?v=tGkymdspups

El poder :  https://www.youtube.com/watch?v=c_Eutci7ack

La masa humana que se ha organizado en orden a un fin adquiere una dinámica diametralmente diferente a una masa resultante de una mera agregación material, como es el caso de un público en las graderías de un estadio de fútbol, o las masas que circulan en las grandes ciudades, porque su fin inmediato es divertirse o llegar a un destino, es decir que son fines triviales, no constitutivos de una dinámica poderosa. El poder influir en el comportamiento de la masa humana ha sido desde siempre, desde los albores de la historia, la gran preocupación de gobernantes malos y buenos, de mandatarios militares, de toda autoridad legítima o usurpada. Pensadores de todo tipo han escrito sobre esto, sobre el trasfondo de un prejuicio ancestral que está metido en todas las civilizaciones: el comportamiento de la masa es misteriosa, porque en momentos extremos tiene poca relación los principios del comportamiento individual, tal como se puede observar en las grandes guerras y conflictos sociales.

La masa, en situaciones extremas, puede tener la fuerza arrolladora de un tsunami, tanto en la forma violenta como en la forma pacífica que se observa en la política, en el mercado, en el deporte etc.

La relevancia de los principios éticos personales

En la formación de una nación, normalmente surgen desde la masa humana líderes que saben expresar la voluntad de ella en los artículos de la Constitución. Antiguamente había un sistema monárquico dinástico, con poderes generalmente limitados por algún acuerdo con la base o masa. Basta recordar aquí los conflictos que se han producido, durante muchos siglos, en el mundo antiguo, cuando tantas veces la autoridad política ha abusado de las masas para perseguir fines egoístas de incremento del propio poder, y cómo, tantísimas veces, las masas se han rebelado buscando una mayor justicia social.  De hecho, la concepción tradicional de la Historia es la historia de las guerras entre reinos/pueblos y de conflictos dentro de los reinos. Por ejemplo, la Revolución Francesa de 1789 y luego la guerra de secesión en América del Norte.  Impresiona ver cómo cada siglo ha ido cobrando su salario de víctimas sacrificadas en aras de fines tantas veces vanos.

Es importante preguntarse: ¿Cómo es posible, que las personas se hayan prestado a estos conflictos?, porque no siempre han sido obligados por la fuerza de las Leyes, que es un fenómeno relativamente moderno. En otras palabras: ¿Cómo es que se han lanzado a la matanza recíproca tantas personas honradas?  Responder a estas preguntas equivale a erigirse en juez en una causa en la que nunca se conocerán los móviles e intenciones de esas personas, porque generalmente, tanto en conflictos de defensa como de ataque siempre se intentaba alegar una justificación moral, con la que se trataba de ganar la conciencia moral del soldado. En sí mismo, un conflicto armado puede ser legítimo, que daría lugar a la obligación de ir a combatir. El amor a la patria, a la bandera y a toda la paraliturgia bélica se ha utilizado tantas veces como símbolos de una causa justa, aunque en el fondo podía no serlo. 

Por ejemplo, la propaganda nazi, mucho antes de la guerra, propiciaba un ambiente cultural donde abundaban poesías y canciones enaltecedoras de a la gran causa de la guerra como forma de protesta contra las humillaciones e injusticias impuestas a los alemanes después de la primera guerra mundial. En esta ocasión, y en tantas otras, se ha manipulado la conciencia individual hasta el punto de que una parte importante de la soldadesca alemana pensaba que eran ejecutores de una voluntad divina, que llegó a condensarse en el famoso grito de combate ´Gott mit uns´ (Dios está a nuestro lado) que tenían a flor de piel los soldados que invadieron Rusia. No así entre los católicos, porque ya en 1933 han sido advertidos sobre la maldad moral del Nazismo mediante la Encíclica ´Mit Brennender Sorge´ (Con ardiente preocupación).

La Historia nos ofrece ejemplos de la justificación moral del dar muerte al tirano, que no es sino una derivación del principio de la legítima defensa. En el mundo antiguo no había una gran diferencia entre las armas del Gobierno y las del pueblo, por lo que los levantamientos podían producirse más fácilmente. Hoy la masa tiene a lo sumo en su casa armas de fuego, como es el caso de los USA, pero no posee las armas de alta tecnología que sólo puede tener el Estado, gracias a los impuestos pagados por la masa. Y luego, con estas mismas armas el Estado a veces controla la masa, cuya impotencia se ha podido ver en la imposición del régimen comunista en Rusia.

El origen de los líderes

De la masa siempre han surgido los líderes que la han influenciado profundamente en múltiples sectores, también en el económico y social. Me refiero a los inventos y desarrollos tecnológicos de los últimos dos siglos, que han sido la base de la revolución industrial en Occidente y el punto de arranque del crecimiento demográfico y de una profunda transmutación del estilo de vida mismo. Ante el prejuicio de que estas pocas personas no eran de la masa, sino algo especial, hay que insistir que casi todos eran personas que no procedían de la nobleza, al igual que los grandes artistas como Rafael, Michel Angelo, Leonardo da Vinci, o los grandes músicos, pintores, escultores, arquitectos etc. Tan eran del pueblo que muchos de sus logros sólo han sido posibles gracias al mecenazgo de los ricos y nobles, porque en su gran mayoría no era gente de fortuna.

El mercado abierto y libre de Occidente ha manifestado una enorme dinámica de crecimiento y creatividad, precisamente gracias al consumo de las masas de las prestaciones creadas por los líderes tecnológicos, que han hecho posible la acumulación de grandes capitales privados, permitiendo así la investigación y el desarrollo de nuevos productos y servicios. Por ejemplo, si el mercado o la masa humana mundial no hubiese acogido el primer teléfono móvil pequeño de Steve Jobs, hoy no tendríamos la intercomunicabilidad mundial casi gratis. Lo mismo cabe decir del internet y de las grandes redes sociales. Todas estas empresas han salido de la masa humana y viven de ella. Es decir, entre el liderazgo empresarial y el mercado hay un diálogo abierto que sin cesar se va ajustando a lo que dicta la masa, en base a la ley de la oferta y la demanda.

Hay un cierto prejuicio de alcance mundial que crítica el poder inmenso de las empresas multinacionales. En realidad, se olvida aquí que el poder máximo está en la masa humana que las sostiene con sus compras y con la gente empleada en ella.  Y en el caso del Estado, la masa lo mantiene con sus aportaciones fiscales. 

 

El manejo de la masa humana

Evidentemente hay muchos motivos legítimos que justifican influir la masa, desde la propaganda política, pasando por los anuncios publicitarios hasta campanas de levantamiento de fondos para un buen fin. Pero al mismo tiempo hay mucho abuso, que se vale de toda una ciencia y unas técnicas de control de las masas iniciada por Goebbels, en tiempos del Nazismo. Hoy se observa la tendencia de influir en la masa al estilo de Aldous Huxley, no ya por la fuerza bruta, sino a través de lavados de cerebro mediante películas con carga ideológica, mediante cambios de contenido de conceptos tales como familia, matrimonio, amor, libertad etc. En este proceso está metido de lleno el ´mainstream mediático´ que controla aprox. el 80% de los medios de información (excluyendo China y Rusia). El video que se ofrece al comienzo de esta reflexión, vale la pena verlo, porque, sin querer, Huxley nos muestra el extraordinario dramatismo qué aparece cuando el hombre olvida o desconoce su propia identidad, como ser creado y redimido por Dios para una vida en libertad.

El liderazgo político

Donde la masa humana se juega el todo por el todo es en la calidad moral de los líderes políticos. Como es bien sabido, el sistema democrático no ofrece mayores garantías de que los altos funcionarios oficiales se portarán con integridad moral. Lastimosamente, los que buscan la carrera política son más bien personas de perfil humano y moral bajo, sin títulos académicos. Basta pensar en Venezuela, en Brasil, antes del actual presidente Bolsanaro, en Argentina y en tantos oportunistas políticos en todo el mundo, que, tantas veces, mediante la corrupción, son parásitos que explotan la masa humana, a la que deberían servir con máximo altruismo. Por tanto, la gran cuestión es cómo elegir, motivar y promover a políticos de alto perfil moral. Esto es perfectamente posible gracias al bajo costo de la comunicación digital, por lo que los ciudadanos podrían vigilar más de cerca la gestión del gobierno mediante redes sociales propias, que servirían también para procesos de selección de futuros gobernantes que tengan un buen curriculum profesional.

 

 

The power of the masses  II

https://www.youtube.com/watch?v=PBsA7S8jxfU

Aldous Huxley: https://www.youtube.com/watch?v=tGkymdspups
The power : https://www.youtube.com/watch?v=c_Eutci7ack

The human masses, that have organized themselves in order to achieve a dynamic that is diametrically different from a mass resulting from a mere material aggregation, as is the case of an audience in the stands of a football stadium, or the masses that circulate in large cities, because their immediate end is to have fun or to reach a destination, that is to say, they are trivial ends, not constitutive of a powerful dynamic. The power to influence the behavior of the human masses has always been, since the dawn of history, the great concern of good and bad rulers, of military leaders, of every legitimate or usurped authority. Thinkers of all kinds have written about this, against the background of an ancestral prejudice that is embedded in all civilizations: the behavior of the mass is mysterious, because in extreme moments the principles of individual behavior have little to do with each other, as can be seen in the great wars and social conflicts. The masses, in extreme situations, can have the overwhelming force of a tsunami, both in the violent and the peaceful form that is observed in politics, in the market, in sport, etc.

The relevance of personal ethical principles

In the formation of a state, normally leaders emerge from the human mass knowing how to express the will of the nation in the articles of the constitution. In the past there was a dynastic monarchical system, with powers generally limited by some agreement with the base or mass of people. It is enough to remember here the conflicts that have occurred, during many centuries, in the ancient world, when so many times the political authority has abused the masses to pursue selfish ends of increasing their own power, and how, so many times, the masses have rebelled in search of greater social justice. In fact, the traditional conception of History is the history of wars between kingdoms/villages and of conflicts within kingdoms. For example, the French Revolution of 1879 and then the war of secession in North America. It is impressive to see how each century has seen so many victims sacrificed in the ploughing of vain aims.

It is important to ask: How is it possible that people have supported these conflicts, because they have not always been forced by Law, which is a relatively modern phenomenon? In other words, how is it that so many honest people have thrown themselves into the killing of each other? To answer these questions is to set oneself up as a judge in a case in which the motives and intentions of these people will never be known, because generally, in both defense and attack conflicts, an attempt was always made to claim a moral justification, aimed to justify the conscience of the soldier. In itself, an armed conflict can be legitimate, which would result in an obligation to go into combat. Love one’s country, one’s flag and the entire wartime outlay, has been used so many times as a symbol of a just cause, even though it might not be so at heart.

For example, Nazi propaganda, long before the war, fostered a cultural environment where poetry and songs were extolling the great cause of war, abounded as a form of protest against the humiliations and injustices imposed on the Germans after World War I. On this occasion, and on so many others, the individual conscience has been manipulated to the point that an important part of the German soldiers thought that they were executors of a divine will, which came to be condensed in the famous battle cry ‘Gott mit uns’ (God is at our side) that the soldiers, who invaded Russia, had on their lips. Not so among Catholics, because already in 1933 they were warned about the moral evil of Nazism by the Encyclical ‘Mit Brennender Sorge’ (With burning concern).

History offers us examples of the moral justification for the killing of the tyrant, which is a derivation of the principle of self-defence. In the ancient world there was not much difference between the weapons of the government and those of the people, so uprisings could more easily occur. Today the masses have at most firearms at home, as is the case in the USA, but they do not possess the high-tech weapons that only the State can have, thanks to the taxes paid by the masses. And then, with these same weapons the State sometimes controls the masses, whose powerlessness has been seen in the imposition of the communist regime in Russia.

The origin of the leaders

From the masses, leaders have always emerged who have deeply influenced them in multiple sectors, including the economic and social sectors. I am referring to the inventions and technological developments of the last two centuries, which have been the basis of the industrial revolution in the West and the starting point of demographic growth and a profound transmutation of the lifestyle itself. In view of the prejudice that these few people were not of the masses, but something special, it must be stressed that almost all of them were people who did not come from the nobility, just like the great artists such as Raphael, Michel Angelo, Leonardo da Vinci, or the great musicians, painters, sculptors, architects, etc. So much so that many of their achievements have been possible thanks to the patronage of the rich and noble, because the vast majority were not people of fortune.

The open and free market of the West has shown an enormous dynamic of growth and creativity, precisely thanks to the mass consumption of the services created by the technological leaders, which have made possible the accumulation of large private capital, thus allowing research and development of new products and services. For example, if the market or the global human mass had not welcomed Steve Jobs’ first small mobile phone, today we would not have global Intercom almost for free. The same goes for the internet and large social networks. All of these companies have come out of the masses of people and are living off them. In other words, between business leadership and the market there is an open dialogue that is constantly adjusting to what the masses dictate, based on the law of supply and demand.
There is a certain prejudice of global scope that critically examines the immense power of multinational companies. In reality, it is forgotten here that the ultimate power lies with the mass of people who support them with their purchases and the people employed in them. And in the case of the State, the masses maintain it with their tax contributions.

The management of the human mass

Obviously there are many legitimate reasons for influencing the masses, from political propaganda, to advertisements, to fund-raising campaigns for a good purpose. But at the same time there is a lot of abuse, using a whole science and techniques of control of the masses initiated by Goebbels, in the time of Nazism. Today there is a tendency to influence the masses in the style of Aldous Huxley, not by brute force, but by brainwashing through ideologically charged films, by changing the content of concepts such as family, marriage, love, freedom, etc. The media mainstream, which controls about 80% of the media-market (excluding China and Russia), is fully involved in this process. The video offered at the beginning of this reflection is worth watching, because, without wanting to, Huxley shows us the extraordinary drama what happens when man forgets or does not know his own identity, as a being created and redeemed by God for a life in freedom.

Political leadership

Where the human mass is at stake for the whole is in the moral quality of political leaders. As is well known, the democratic system offers no greater guarantee that senior officials will behave with moral integrity. Unfortunately, those who seek a political career are rather people with a low human and moral profile, without academic titles. Just think of Venezuela, Brazil before the current President Bolsanaro, Argentina and so many political opportunists around the world, who through corruption are parasites who exploit the human mass, which they should serve with the utmost altruism. Therefore, the big question is how to elect, motivate and promote high moral profile politicians. This is perfectly possible thanks to the low cost of digital communication, so that citizens could monitor government management more closely through their own social networks, which would also serve selection processes for future rulers with a good professional curriculum.

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