Qué pasa con la migración en Europa     

 

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https://www.youtube.com/watch?v=0_W0HFy9Et4

https://www.youtube.com/watch?v=mqy6BSbU4Kw

Peter Kopa, Praga, 31.8.16

Desde que hay hombres sobre la tierra hubo translocaciones masivas. Primero la tribu en búsqueda de alimentos y seguridad, luego los grandes movimientos de los pueblos en busca de mejores condiciones de vida, según la ley del más fuerte. Así, por ejemplo, los Germanos llegaron a Roma, los Hunos migraron hasta donde está hoy Hungría, los Vikingos o Escandinavos llegaron hasta Rusia a través del Mediterráneo, del Mar Negro y del Volga, que les permitió adentrarse muy tierra adentro, fundando así la nación rusa.

Saltándonos milenios, ambas guerras mundiales del siglo pasado en Europa han significado el mayor proceso migratorio de la historia: decenas de millones se han marchado de Europa, principalmente hacia los USA, Latinoamérica y Australia. Esta corriente inmigratoria ha supuesto para los países huéspedes una enorme ventaja porque este capital humano traía un alto nivel cultural y educativo, produciendo en ciertos sitios verdaderos trasplantes de Europa, como es el caso de USA, Canadá, Chile, Australia y Argentina, si bien en estos últimos tres países la raza blanca es mayoritaria sólo en las grandes ciudades.

Desde esta perspectiva, la corriente migratoria de los últimos anos, sobre todo en dirección hacia los países europeos, manifiestas unos rasgos muy particulares: en el caso de sirios se trata, en principio, de personas que huyen de la guerra. Pero esta corriente migratoria la aprovechan muchos otros africanos, buscando en Europa mejores condiciones de vida. Llama la atención que haya tan pocas familias y tantos hombres jóvenes, probablemente debido a la dureza del intento. Primero largos viajes y marchas en África, y al final una travesía a través del Mediterráneo en barcas tan malas, que una parte naufraga, costando la vida a miles y miles y, de paso, se llena los bolsillos los ´managers´del ´negocio´.

Este fenómeno, en sí mismo, es muy extraño, porque se produjo repentinamente, de forma eruptiva, y no parece que va a parar totalmente. Da la impresión como si hubiese sido organizado desde un vértice de poder interesado en inundar Europa, para hundirla, con las personas que más diametralmente difieren de los europeos desde muchos puntos de vista. En el tropel que entra hay de todo, porque no hay manera de conocer la historia de esta gente, que tantísimas veces no tienen documentación so pretexto de la persecución o de la guerra. Cabe suponer que llegan también terroristas o personas que tienen como misión ir formando en Europa algo así como una quinta columna enemiga. Y en todo esto juega un papel importante el Islam.

El problema de la integración

Los inmigrantes tienden a formar en Europa grupos cerrados, guetos, como se puede observar en Alemania (los turcos en Berlín) e Inglaterra, y este aislamiento se opone a la integración, tanto laboral como social y política. Es decir, se forman así sociedades paralelas altamente problemáticas, que llegan a exigir y querer imponer a los demás su religión y sus costumbres, en vez de adoptar ellos todo aquello que no se opone a sus creencias religiosas, que en Europa son respetadas.

Por tanto, hay que comprender que, ante esta situación, en el país huésped se manifieste el rechazo por parte de algunos movimientos políticos. Cada atentado terrorista va provocando cada vez más esta actitud de oposición, porque se considera que a los que se les está ayudando no son agradecidos por el costo social que ocasionan al Estado, en un momento en el que los fondos de pensiones están con problemas de cobertura por la falta de nacimientos y la longevidad.

 Aunque los atentados terroristas de islámicos cubran a los mahometanos con la sombra de la sospecha de que todos son iguales, hay que reconocer que los malhechores violentos son una pequeña minoría que se refugian en el anonimato, incluso aunque después de sus crímenes se auto inmolen en su intento homicida. Pero a la vez hay muchas manifestaciones de islámicos que viven hace años en Europa, que condenan la interpretación errónea del Corán aduciendo que no exige a dar muerte al infiel. Lastimosamente, el Corán es un texto muy problemático desde este punto de vista, porque lo que dice textualmente es en muchos puntos inaceptable.

Aspectos éticos de la inmigración hostil

Si el inmigrante no muestra una actitud abierta, dispuesta sinceramente a aprender el nuevo idioma y a trabajar cuanto antes, para ganarse honradamente la vida, si pretende no respetar el orden público y las Leyes del nuevo país –respeto a la mujer, dejar de lado el Corán en asuntos de orden penal etc.-, el Estado no tendría obligación moral alguna de prestarle ayuda, hasta el punto de la extradición forzosa. No existe un Derecho Natural que ampare al inmigrante a vivir a costa de la sociedad que lo ha acogido, si no se empeña en integrarse y trabajar. Por otra parte, el Estado sí que tiene una obligación moral en situaciones momentáneas de aguda emergencia, cuando está en juego la vida del inmigrante.

La mejor solución es la repatriación, cuando el conflicto bélico u otro problema hayan cesado. Concretamente Siria es un país en el que se vivía muy bien y sólo la guerra ha puesto todo cabeza abajo. En cualquier caso, lo ideal sería que, previamente a la repatriación, los inmigrantes sean preparados específicamente para tomar las riendas de su propia nación, que lógicamente será un proceso prolongado y lleno se sacrificios. Son ellos los que tienen que formar sus propias instituciones y concretar su modo de vida en todos los órdenes. La experiencia de 60 años de ayuda al desarrollo pone de manifiesto, una y otra vez, el fracaso de todo intento de importación de instituciones y formas de vida occidentales. Pueden copiarlas, por qué no, pero que sean ellos los que así lo quieran, y no que desde fuera se les imponga elementos con los que no se identificarán jamás.

La migración pone a prueba la unidad de la UE

En este asunto, cada país europeo tiene su propia forma de afrontarlo, por tratarse de algo que les toca muy sensiblemente. Esto está dividiendo políticamente a los estados por dentro, y también hacia afuera. Concretamente, Chequia, Polonia, Hungría y Eslovaquia han firmado una declaración conjunta, considerando la avalancha inmigratoria una amenaza a la paz, a la seguridad y a la prosperidad de toda Europa. Afirman al mismo tiempo que Grecia no está en condiciones de proteger el ámbito territorial de Schengen. Además, este grupo de países rechazan categóricamente el sistema de cuotas para el reparto de los inmigrantes, propugnado por Alemania y la UE.

En Praga incluso se ha escenificado como broma la entrada triunfal del Estado Islámico en la ciudad: un beduino precedía la marcha, montado sobre un camello y detrás un cortejo de personas disfrazadas de terroristas árabes que gritaban sin cesar `Allahu Akbar´ y continuamente disparaban tiros al aire. A los turistas que no sabían nada del montaje teatral les entró pánico, tanto que tuvo que intervenir la policía para parar la escenificación y tranquilizar a todos.

 

 

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=mqy6BSbU4Kw

Peter Kopa, Praga, 31.8.16

https://www.youtube.com/watch?v=0_W0HFy9Et4

Situation of the immigration in Europe

Ever since there have been men on earth there have been massive translocations. First the tribe in search of food and safety, then the great movements of the peoples in search of better living conditions, according to the law of the strongest. Thus, for example, the Germans came to Rome, the Huns migrated to where Hungary is today, the Vikings or Scandinavians reached Russia by way of the Mediterranean, the Black Sea, and the Volga, which enabled them to go far inland, thus founding the Russian nation.

Skipping millennia, both world wars of the last century in Europe have meant the greatest migration process in history: tens of millions have left Europe, mainly to the USA, Latin America and Australia. This migratory flow has been an enormous advantage for the host countries because this human capital brought a high level of culture and education, producing in certain places real transplants from Europe, as is the case of the USA, Canada, Chile, Australia and Argentina, although in these last three countries the white race is the majority only in the big cities.

From this perspective, the migratory flow of the last few years, especially towards European countries, shows some very particular features: in the case of Syrians, they are, in principle, people fleeing from war. But many other Africans take advantage of this migratory flow, looking for better living conditions in Europe. It is striking that there are so few families and so many young men, probably due to the harshness of the attempt. First long journeys and marches in Africa, and finally a crossing of the Mediterranean in boats so bad, that one part of it is shipwrecked, costing the lives of thousands and thousands, and in the process the ‘managers’ of the ‘business’ fill their pockets.

This phenomenon, in itself, is very strange, because it happened suddenly, in an eruptive way, and it doesn’t seem to stop completely. It seems as if it was organized from a vertex of power interested in flooding Europe, to sink it, with the people who are most diametrically different from the Europeans from many points of view. In the crowd that enters there is everything, because there is no way of knowing the history of these people, who so often have no documentation under the pretext of persecution or war. We can assume that terrorists or people whose mission is to form something like a fifth enemy column in Europe are also arriving. And in all this, Islam plays an important role.

The problem of integration

In Europe, immigrants tend to form closed groups, ghettos, as can be seen in Germany (the Turks in Berlin) and England, and this isolation is opposed to integration, both in the workplace and socially and politically. In other words, highly problematic parallel societies are formed, which come to demand and want to impose their religion and customs on others, instead of adopting everything that is not opposed to their religious beliefs, which are respected in Europe.

It must therefore be understood that, in the face of this situation, the host country is rejecting certain political movements. Each terrorist attack increasingly provokes this attitude of opposition, because it is considered that those who are being helped are not grateful for the social cost they cause to the State, at a time when pension funds are having problems covering the lack of births and longevity.

 Although the terrorist attacks by Islamic terrorists cast a shadow of suspicion over the fact that all Muslims are equal, it must be acknowledged that violent criminals are a small minority who take refuge in anonymity, even if after their crimes they immolate themselves in their murderous attempt. At the same time, however, there are many manifestations of Islamists living in Europe for years, who condemn the misinterpretation of the Koran on the grounds that it does not require the killing of the infidel. Unfortunately, the Koran is a very problematic text from this point of view, because what it says verbatim is in many ways unacceptable.

Ethical aspects of hostile immigration

If the immigrant does not show an open attitude, sincerely willing to learn the new language and to work as soon as possible, to earn an honest living, if he or she pretends not to respect public order and the laws of the new country – respect for women, leaving aside the Koran in matters of criminal law etc. – the State would have no moral obligation to help him or her, even to the point of forced extradition. There is no natural right that protects the immigrant from living at the expense of the society that has taken him in, if he does not make an effort to integrate and work. On the other hand, the State does have a moral obligation in momentary situations of acute emergency, when life is at stake

The best solution is repatriation, when the war or other problem has ceased. Syria in particular is a country where life was very good and only the war has turned everything upside down. In any case, the ideal would be that, prior to repatriation, the immigrants are specifically prepared to take charge of their own nation, which will logically be a long and sacrificial process. They are the ones who have to form their own institutions and make their way of life concrete in all areas. The experience of 60 years of development aid shows, time and again, the failure of any attempt to import Western institutions and ways of life. They can copy them, why not, but let them be the ones to do so, and not have elements imposed on them from outside with which they will never identify.

Migration tests the unity of the EU

In this matter, each European country has its own way of dealing with it, as it is something that touches them very sensitively. This is politically dividing the states on the inside, and also on the outside. In particular, the Czech Republic, Poland, Hungary and Slovakia have signed a joint declaration, considering the flood of immigration to be a threat to peace, security and prosperity throughout Europe. At the same time, they claim that Greece is not in a position to protect the Schengen area. Furthermore, this group of countries categorically rejects the system of quotas for the distribution of immigrants, as advocated by Germany and the EU.

In Prague, even the triumphal entry of the Islamic state into the city has been staged as a joke: a Bedouin preceded the march, mounted on a camel and behind it a procession of people disguised as Arab terrorists who ceaselessly shouted ‘Allahu Akbar’ and continuously fired shots into the air. Tourists who knew nothing about the theater staging were so panicked that the police had to intervene to stop the staging and reassure everyone.

 

 

 

 

 

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