La situación geopolítica de Rusia 

The English version is at the end of this text.

https://www.youtube.com/watch?v=lGOHxKln538

https://www.youtube.com/watch?v=Y4I7Cnpirw8

El Cisma de Occidente,  hace casi mil anos, contribuyó notablemente al aislamiento del Imperio Oriental, en un momento en el que su inmensa extensión impedía el que, desde entonces,  las corrientes del pensamiento occidental pudiesen permear el pensamiento ruso. Así, en la Santa Rusia se ha quedado petrificada la unión entre la Iglesia y el Estado, mucho más que en la Europa del siglo X y XI, en la Edad Media. Haciendo un salto hasta el siglo pasado, después de la sangrienta persecución de la fe cristiana desde 1917 hasta 1989, en el pueblo ruso y en sus gobernantes –sobre todo en el mismo Putin- ha resurgido la fe y el esplendor de sus iglesias. 

En la historia del mundo, en los últimos cinco siglos, se han ido alternando diversos poderes hegemónicos: en el siglo XVI España, luego Inglaterra, la que al apagarse con la segunda guerra mundial, da lugar el surgimiento de los Estados Unidos, en competencia con la Rusia comunista desde 1945. Pero si volvemos mucho más hacia atrás las páginas de la historia, por unos cuarenta siglos, nos encontramos el imperio chino, humillado en el siglo XIX por los ingleses. Nos encontramos con las civilizaciones de  Egipto, Persia,  Grecia, Roma y el Sacro Imperio Romano Germánico, cuya grandeza ha durado más de mil anos gracias a que estaba aglutinada primariamente por la fe cristiana y no por decisiones políticas ni por las armas.

Es interesante observar cómo, en la historia, las grandes potencias están sometidas a la inexorable ley del ´raise and fall´ (surgimiento y caída) de las civilizaciones, excepto el reino de la fe judeo-Cristiana, que se va consolidando desde los tiempos de Abraham, dos mil anos antes de Cristo, porque no es identificable ni con un pueblo, ni con un territorio.

La Rusia de Putin

En este contexto hay que reconocer que la personalidad de Putin es enigmática, y quizás por eso tan interesante. Es el hombre que ha hecho la Rusia de hoy gracias a juegos estratégicos, militares y políticos, que tienen mucho de la proverbial astucia euroasiática. Después del bajón que supuso la superación del comunismo, como ideología oficial del Estado, Putin es el hombre que está logrando resituar a Rusia en el concierto de las potencias mundiales. Los acontecimientos en Ucrania y Siria son sus últimas movidas  tácticas, creando un ´status quo´ que el Occidente no tiene más remedio que aceptar como punto de partida para las estrategias políticas futuras. Rusia es ahora más conciente de su propia fuerza, apoyada por la venta del gas y del petróleo. La autoridad de Rusia se está haciendo sentir cada vez más en las ex-repúblicas soviéticas que se han independizado de la URSS en los anos noventa y siguientes del siglo pasado. 

Un aspecto inesperado de Putin es el giro diametral hacia la fe cristiana. Bajo su orden y gobierno se han reconstruido cientos y hasta miles de iglesias y hasta no tiene reparo en manifestarse públicamente como el defensor de la fe, e incluso en más de una ocasión ha criticado duramente al Occidente de traicionar sus raices cristianas, por entregarse en cuerpo y alma al materialismo ateo.

Putin busca un nuevo orden mundial que le favorezca, en el cual su capacidad de decisiones operativas rápidas –incluyendo los movimientos militares- le dan una enorme ventaja en contraste con la lentitud que se observa en las decisiones, por ejemplo, de la UE. La táctica de Putin se puede sintetizar en la así llamada ´desestabilización controlada´, que en el fondo es lo de siempre en la historia: Inglaterra, en su momento tenía la fórmula del equilibrio de poderes, que significaba concretamente, no permitir que ninguna otra potencia mundial sea superior a ella misma, como árbitro mundial último. Es la aplicación algo maquiavélica de aquello de ´tesis-antítesis y síntesis´, excogitada por el idealismo alemán hace dos siglos, precursor de marxismo, en línea directa, desde los filósofos Fichte, Schelling, Hegel y Feuerbach.  Esta misma táctica la ha aplicado precisamente Hernán Cortés al aprovechar las divisiones entre los indios, en la conquista de Méjico, quien desde siempre ha sido considerado como el mejor estratega militar de todos los tiempos.  

Las debilidades de Rusia

En primer lugar, USA y China son potencias mucho más relevantes, hasta tal punto, que los rusos no pueden superar ante ellos un cierto complejo de comprensible inferioridad. Otro problema es que los políticos rusos siguen viendo al Occidente –USA, NATO y Europa- como el enemigo común, por lo que  Rusia se inclina a fortalecerse a sí misma mediante alianzas con la China y el mundo árabe. Pero al mismo tiempo, Rusia depende de los petrodólares y de las importaciones desde el oeste. Curiosamente, Rusia no ha logrado movilizar su economía al estilo de la China, para poder competir comercialmente en los mercados mundiales. Sin embargo, grandes progresos ha logrado al menos en la producción agrícola y en la venta de gas y minerales.

Por tanto, sería muy deseable que Putin logre crear por fin condiciones propicias para la inversión extranjera en su país, sobre todo a base de ir cortando las alas a las mafias locales que hacen muy difícil el afincamiento de impresas occidentales en Rusia. Y, finalmente, otro punto importante sería una cierta alianza de las tres grandes potencias mundiales, tanto para garantizar la paz mundial como para dar la cara a las pretensiones de Corea del Norte.

 

 

 

The geopolitical situation of Russia

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February 2019

The Western Schism, almost a thousand years ago, contributed significantly to the isolation of the Eastern Empire, at a time when its immense extension prevented the currents of Western thought from permeating Russian thought. Thus, in Holy Russia the union between Church and State has been petrified, much more so than in Europe in the tenth and eleventh centuries, in the Middle Ages. Making a leap to the last century, after the bloody persecution of the Christian faith from 1917 to 1989, the faith and the splendor of its churches have reemerged among the Russian people and their rulers – above all in Putin himself. 

In the history of the world, in the last five centuries, various hegemonic powers have alternated: in the 16th century Spain, then England, which, when it was extinguished by the Second World War, gave rise to the emergence of the United States, in competition with communist Russia from 1945. But if we turn the pages of history much further back, for some forty centuries, we find the Chinese empire, humiliated in the nineteenth century by the English. We find the civilizations of Egypt, Persia, Greece, Rome, and the Holy Roman Empire, whose greatness has lasted more than a thousand years because it was bound primarily by the Christian faith and not by political decisions or weapons.

It is interesting to note how, in history, the great powers are subject to the inexorable law of ‘rise and fall’ of civilizations, except for the kingdom of the Judeo-Christian faith, which has been consolidated since the time of Abraham, two thousand years before Christ, because it is not identifiable with a people or a territory.

Putin’s Russia

In this context, it must be acknowledged that Putin’s personality is enigmatic, and perhaps that is why it is so interesting. He is the man who has made the Russia of today through strategic, military and political games, which have much of the proverbial Eurasian cunning. After the downfall of overcoming communism as the official state ideology, Putin is the man who is succeeding in putting Russia back in the concert of world powers. The events in Ukraine and Syria are his latest tactical moves, creating a ‘status quo’ that the West has no choice but to accept as a starting point for future political strategies. Russia is now more aware of its own strength, supported by the sale of gas and oil. Russia’s authority is making itself increasingly felt in the former Soviet republics that have gained independence from the USSR in the 1990s and beyond. 

An unexpected aspect of Putin’s work is the diametrical shift towards the Christian faith. Under his order and government hundreds and even thousands of churches have been rebuilt and he has no qualms about publicly claiming to be the defender of the faith, and even on more than one occasion he has harshly criticized the West for betraying its Christian roots, for giving itself body and soul to atheistic materialism.

Putin is looking for a new world order that favors him, in which his ability to make rapid operational decisions – including military movements – gives him a huge advantage in contrast to the slowness of decisions made, for example, by the EU. Putin’s tactics can be summed up in the so-called ‘controlled destabilization’, which is basically the same as always in history: England, at the time, had the formula of the balance of power, which meant concretely not allowing any other world power to be superior to itself, as the ultimate world referee. It is the somewhat Machiavellian application of that of ‘thesis-antithesis and synthesis’, thought out by German idealism two centuries ago, a precursor of Marxism, in direct line with the philosophers Fichte, Schelling, Hegel and Feuerbach.  This same tactic has been applied precisely by Hernan Cortés when he took advantage of the divisions among the Indians, in the conquest of Mexico, who has always been considered the best military strategist of all times.  

Russia’s weaknesses

Firstly, the USA and China are much more relevant powers, to such an extent that the Russians cannot overcome a certain complex of understandable inferiority before them. Another problem is that Russian politicians still see the West – the US, NATO and Europe – as their common enemy, so Russia is inclined to strengthen itself through alliances with China and the Arab world. But at the same time, Russia is dependent on petrodollars and imports from the West. Interestingly, Russia has not managed to mobilize its economy in the style of China, in order to compete commercially in world markets. However, great progress has been made at least in agricultural production and in the sale of gas and minerals.

 

 

 

Estas reflexiones están inspiradas en los escritos alemanes de Stefan Meister, Director del Centro de Estudios Robert Bosch, centrado en Europa Central y Oriental, en Rusia y Asia Central. Aparecieron publicadas en la Neue Z.  Zeitung del 1.2.18